AMÉRICA CENTRAL: «Europa tiene en sus manos la firma del acuerdo»

«No vemos reflejada la voluntad de Europa de atender los intereses de América Central», dijo Raúl Trejo, viceministro de Integración y Comercio Exterior guatemalteco, mientras se realiza en Bruselas la última ronda de negociaciones del tratado entre ambas regiones.

El Acuerdo de Asociación entre ambos bloques implica compromisos en tres áreas: diálogo político, cooperación y el establecimiento de una zona de libre comercio. Esta última ha dejado al descubierto los antagonismos.

Los centroamericanos proponen la reducción del arancel europeo al banano y una mayor cuota anual para productos sensibles como lácteos, carne, azúcar y arroz, sin que hasta ahora haya habido entendimiento.

También están en discusión las normas de origen del café, atún, plásticos, etanol carburante y alcohol etílico.

A pesar de que "las diferencias de desarrollo de las dos economías son evidentes, los países centroamericanos no vemos todavía una respuesta positiva de parte de Europa respecto de los intereses de la región", la cual pide a la Unión Europea (UE) reconocer las asimetrías y tener mayor flexibilidad en las negociaciones, comentó Trejo a IPS.
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"Todavía estamos lejos de lograr acuerdos en el acceso para la cuota de azúcar, del acceso a textiles y confección, y de la carne. La UE tiene en sus manos la firma de este tratado", planteó el viceministro guatemalteco, quien advirtió que, "si no son atendidos los intereses de América Central, nuestra recomendación es que el acuerdo no se suscriba".

Mientras América Central busca ampliar la cuota azucarera a 300.000 toneladas anuales, la UE ofrece la mitad.

Además, el istmo pide una cuota anual de 80.000 toneladas para el arroz y de 48.000 toneladas para la carne bovina, frente a una contraparte europea que acepta sólo 4.000 toneladas por cada rubro.

En la última y decisiva ronda de negociaciones que se desarrolla desde el lunes en Bruselas participan Costa Rica, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Guatemala y Panamá y los 27 países miembros de la UE.

Las conversaciones también incluyen los capítulos de diálogo político y cooperación, donde se encuentra la petición centroamericana de un fondo de cooperación de 60.000 millones de euros (80.700 millones de dólares) para inversión en infraestructura y cohesión social en la región.

El propósito de las partes es que las negociaciones concluyan satisfactoriamente a finales de este mes y que el acuerdo se firme el 18 de mayo en Madrid durante la VI cumbre bianual entre la UE y América Latina y el Caribe.

Pero las dudas persisten. "Mi principal preocupación es el tema de los subsidios a las exportaciones", dijo a IPS el presidente de la Corporación Hortícola Nacional de Costa Rica, Giovanni Masís.

El empresario puso como ejemplo los subsidios que Holanda otorga a la agricultura. "Es un país que envía papas y cebollas a nuestra región con precios por debajo de los que reporta Estados Unidos y Canadá", precisó.

"El sector agropecuario en Costa Rica tiene un alto potencial exportador, lo importante es que Europa flexibilice la entrada de nuestros productos", pidió Masís.

La UE, con unos 500 millones de consumidores, es uno de los principales mercados para los países de América Central. En 2008, la región comercializó con el bloque europeo más de 10.000 millones de euros (unos 13.500 millones de dólares).

Organizaciones de la sociedad civil centroamericana han sido más escépticas respecto a las ventajas que supondría la firma del acuerdo con la UE.

El 16 de este mes, la Iniciativa Mesoamérica Comercio Integración y Desarrollo (CID), que aglutina organizaciones no gubernamentales de Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua, pidió a los gobiernos centroamericanos "suspender" la negociación del acuerdo.

"Las negociaciones deberían suspenderse en tanto Centroamérica no logre un balance apropiado en los componentes de diálogo político, de cooperación y sobre todo en el tema comercial", dijo el representante de la Fundación Nacional para el Desarrollo de El Salvador y miembro del CID, José Ángel Tolentino.

Del otro lado, el eurodiputado conservador español, José Ignacio Salafranca, abogó el martes por "introducir mayores dosis de generosidad en el acuerdo que se negocia" con América Central, ya que la UE representa 25 por ciento de sus exportaciones, mientras que la región sólo supone dos por ciento de las europeas, precisó.

Por ello pidió cerrar las conversaciones antes de la cumbre birregional.

El acuerdo de asociación con la UE "es lesivo especialmente para la población más vulnerable, que son los pequeños comerciantes y productores", porque no considera sus intereses, dijo a IPS Norayda Ponce, de la no gubernamental Coordinación de Organizaciones No Gubernamentales y Cooperativas de Guatemala.

No obstante, reconoció que a estas alturas es improcedente pedir que se cancelen las negociaciones. En su lugar, "debemos ejercer la auditoría social y tomar medidas para proteger nuestros intereses", algo que no se hizo con el Tratado de Libre Comercio que se firmó con Estados Unidos en 2004, concluyó.

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