COOPERACIÓN: No hay desarrollo sin gobernanza

Es difícil alcanzar el desarrollo sin una buena gobernanza y participación de la ciudadanía, aseguró la secretaria de Organización del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Leire Pajín.

La dirigente socialista tiene 31 años de edad. Comenzó sus actividades políticas a los 15 en las Juventudes Socialistas de Valencia. En mayo de 2000 fue elegida diputada y en abril de 2004, tras renovar su mandato legislativo, pasó a integrar el gobierno del primer ministro José Luis Rodríguez Zapatero como secretaria de Estado de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

En julio de este año dejó ese cargo para asumir la conducción de la secretaría de Organización del PSOE, tercer puesto en importancia en la jerarquía partidaria.

En entrevista con IPS, Pajín afirmó que "la pobreza tiene múltiples manifestaciones y luchar contra ella desde todos sus ángulos incluye trabajar en ámbitos como el de la gobernabilidad y el fortalecimiento institucional".

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Leire Pajín: —Uno muy importante. Ya desde la Cumbre de Salamanca de 2005, con el apoyo de la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional se avanzó en la creación de un Foro Civil paralelo. En la última reunión en Chile, en 2007, se plantearon los problemas globales que afectan a la comunidad iberoamericana y la necesidad de políticas conjuntas para abordarlos con presencia de la sociedad civil.

Habría que avanzar en la visión regional de la política latinoamericana que la sociedad civil debe impulsar más allá de las peculiaridades de cada país y, en segundo lugar, en canalizar la agenda de cambios en cada uno de los países, a la vez que se fortalece la sociedad civil.

—¿Es correcto que los cooperantes hagan política, promoviendo acciones para desarrollar o fortalecer la democracia?

—La pobreza tiene múltiples manifestaciones y luchar contra ella desde todos sus ángulos incluye trabajar en ámbitos como el de la gobernabilidad y el fortalecimiento institucional. Es difícil alcanzar el desarrollo sin la existencia de mecanismos adecuados de buen gobierno en las instituciones del Estado y sin la participación ciudadana.

—¿Ya se están desarrollando o proyectando programas al respecto?

—Sí, existen multitud de proyectos de cooperación que cuentan con cooperantes profesionales expertos en gobernanza y fortalecimiento institucional, abarcando aspectos como la formación de jueces y magistrados, la participación ciudadana o el apoyo a los sistemas de partidos políticos.

—Muchos cooperantes han sufrido problemas en algunos países del Sur. ¿Deberían tener un estatus que les otorgue protección efectiva de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y otros organismos internacionales?

—Hay muchos Estados miembro de la ONU, con cooperantes en el exterior, que carecen de un texto legal que reconozca su estatus. En España hace ya tres años se aprobó el Estatuto del Cooperante, herramienta por la que se reconocen sus derechos y deberes y a través de la cual es posible seguir trabajando por ampliar sus derechos.

Además, se declaró en España el 8 de septiembre como Día del Cooperante, en reconocimiento y agradecimiento a su esfuerzo y dedicación.

También se aprobó un seguro colectivo de cobertura sanitaria al que las organizaciones no gubernamentales y su personal pueden suscribirse en cualquier momento. Nuestras embajadas son concientes del incremento de personal cooperante trabajando en zonas y situaciones difíciles. La atención del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación con estos profesionales es cada vez mayor.

—Ha habido algunas denuncias sobre mal uso de los fondos por parte de algunas organizaciones no gubernamentales (ONG). ¿Se las debe investigar? ¿España ha tomado o tomará iniciativas al respecto?

—En primer lugar, debo señalar que por el momento las denuncias de mal uso de fondos, en el sentido de malversación o desviación, se circunscriben a poquísimos casos. Sobran los dedos de una mano para contarlos y todos están en manos de la autoridad judicial.

En segundo lugar, otro problema es si los fondos se usan de la manera más eficaz posible y ahí se sitúa el reto no solo de las organizaciones no gubernamentales sino de todos aquellos que hacen cooperación. Esta es una de las principales preocupaciones de la comunidad donante.

En tercer lugar, España tiene un sistema de control muy garantista sobre los fondos públicos que da una alta seguridad en el manejo de los mismos y que además busca avanzar en los aspectos de calidad, como anteriormente señalaba. En esto estamos a la vanguardia con el proceso de calificación y calidad de las ONG para el desarrollo.

—¿Queda todavía camino por andar en esa calificación y calidad?

—Son procesos que deben continuar mejorándose y por más que se mejoren siempre quedará algo nuevo que hacer. Hemos celebrado el Día del Cooperante rindiendo así un homenaje a los voluntarios españoles, reconociendo su labor en el exterior que nos llena de orgullo.

Los cooperantes españoles llevaban mucho tiempo esperando un reconocimiento a su labor y su profesión.

Fue el gobierno socialista el que aprobó el Estatuto del Cooperante y puso en valor la labor que hacen miles de jóvenes de nuestro país. Desde el PSOE instamos a nuestro gobierno para que continúe desarrollando las políticas que garanticen los derechos laborales de este sector profesional, que ha hecho que seamos reconocidos en el mundo como un país comprometido con los demás.

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