PALESTINA: Leila Khaled no avizora intifada próxima
Jon Elmer entrevista a LEILA KHALED, del FPLP
Jon Elmer entrevista a LEILA KHALED, del FPLP
Cientos de agricultores y criadores de ganado que viven en cuevas y tiendas de campaña en un área aislada de Cisjordania cuentan con electricidad gratuita gracias a la inventiva de dos físicos israelíes.
«Los inmigrantes traen muchas enfermedades, como tuberculosis, hepatitis, sarampión, sida y drogas. Si no frenamos ese flujo, el Estado judío estará bajo amenaza», dijo el ministro del Interior de Israel, Eli Yishai, líder del ultraortodoxo partido Shas.
A medida que la oleada de implicaciones morales y legales del Informe Goldstone sobre la guerra de Israel contra Gaza continúa en ascenso, la población de ese territorio palestino toma el asunto en sus manos y prepara demandas judiciales.
«Sabíamos que algo malo iba a suceder cuando vimos que se instalaron controles en las carreteras y que había policías por todas partes. Los israelíes estaban demoliendo más casas», dijo a IPS el empresario y líder comunitario palestino Naim Awisat.
Las autoridades de Israel han dedicado las últimas semanas a intimidar a palestinos que participan en acciones contra la ocupación de territorio árabe, y que gozan de creciente apoyo de la comunidad internacional.
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu batalla en varios frentes, hasta ahora sin suerte, para amortiguar la enorme presión internacional desatada por el informe Goldstone, que acusó a este país de cometer crímenes de guerra en la franja de Gaza.
La escena se repite cíclicamente en uno de los sitios sagrados más volátiles del mundo, reverenciado tanto por musulmanes como por judíos, en el corazón de la ciudad de Jerusalén.
El grupo pro-israelí StandWithUs se dedica a sugerir que organizaciones judías moderadas como J Street reciben dinero de donantes árabes, e incluso a cuestionar a una organización de derechos humanos tan reconocida como Human Rights Watch.
Lejos de los focos de los medios de comunicación, un grupo de humanistas israelíes trabajan silenciosamente para derribar las barreras que los separan de sus vecinos palestinos.
Los autodesignados guardianes de la moralidad pública en Egipto invocan la «hisba», un instrumento ancestral de la jurisprudencia islámica, contra aquellos cuyas ideas estiman inmorales o heréticas.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU resolvió este viernes respaldar las acusaciones de crímenes de guerra contra Israel y el palestino Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás), formuladas por la misión investigadora que encabezó el jurista sudafricano Richard Goldstone.
Analistas y defensores de los derechos humanos condenaron los esfuerzos de Estados Unidos para obstaculizar una acción contra Israel y Hamás (acrónimo árabe de Movimiento de Resistencia Islámica) por los crímenes de guerra cometidos durante el último conflicto en Gaza.
Durante varias décadas, Turquía e Israel sostuvieron las relaciones más duraderas de la región, quizá por ser las más inverosímiles. Pero las cosas parecen cambiar.
Miles de niños y niñas abandonaron junto con sus familias sus hogares en las montañas de Saada, en el norte de Yemen, a causa del recrudecimiento de la guerra entre insurgentes chiitas y fuerzas del gobierno.
Una Autoridad Nacional Palestina (ANP) cada vez más aislada e impopular ha dado un giro de 180 grados en su actitud con el informe Goldstone, tratando de esquivar las críticas que le llegan desde todas las direcciones, incluso desde dentro.
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) intenta, desesperadamente, contener la avalancha política que causó el retiro de su apoyo a un informe de la ONU sobre crímenes de guerra supuestamente cometidos por Israel y Hamás entre diciembre y enero pasados en