Thalif Deen

Thalif Deen, IPS United Nations bureau chief and North America regional director, has been covering the U.N. since the late 1970s. A former deputy news editor of the Sri Lanka Daily News, he was also a senior editorial writer for Hong Kong-based The Standard. He has been runner-up and cited twice for “excellence in U.N. reporting” at the annual awards presentation of the U.N. Correspondents’ Association. A former information officer at the U.N. Secretariat, and a one-time member of the Sri Lanka delegation to the U.N. General Assembly sessions, Thalif is currently editor in chief of the IPS U.N. Terra Viva journal. Since the Earth Summit in Rio de Janeiro in 1992, he has covered virtually every single major U.N. conference on population, human rights, environment, social development, globalisation and the Millennium Development Goals. A former Middle East military editor at Jane’s Information Group in the U.S, he is a Fulbright-Hayes scholar with a master’s degree in journalism from Columbia University, New York.

Lo que ocurre en Gaza es «inhumano, ilegal e inaceptable”

NACIONES UNIDAS – En agosto, hace bien poco, 91 Estados miembros de las Naciones Unidas, en una demostración de solidaridad y compromiso, firmaron un Comunicado Conjunto liderado por Estados Unidos, de condena al uso de los alimentos como armas de

La ONU vive a mediados del siglo pasado y le urgen las reformas

NACIONES UNIDAS –  Desde el punto de vista político, las Naciones Unidas han sido descritas los últimos años como un fracaso monumental, con poco o ningún progreso en la resolución de algunos de los conflictos militares y civiles pasados y

Cuando la ONU fue atacada por un lanzacohetes con poca puntería

NACIONES UNIDAS – Cuando más de 150 líderes mundiales, incluidos presidentes y primeros ministros, lleguen a Nueva York para participar en las sesiones de alto nivel de la 78 Asamblea General a partir del 19 de septiembre, el barrio donde

¿Debería prohibirse a los líderes militares hablar en la ONU?

NACIONES UNIDAS – La oleada de golpes militares en países africanos -entre ellos Burkina Faso, Sudán, Guinea, Malí y, ahora, Níger- ha suscitado una pregunta legítima: ¿Cuál debería ser la respuesta de las Naciones Unidas, un organismo mundial que tiene