ARGENTINA: El sueño de la fábrica mundial de alimentos

Un plan para aumentar la actividad agroindustrial con base principalmente en el trabajo familiar y el cooperativismo apunta en Argentina a producir y exportar más alimentos y a hacerlo de modo sustentable.

Esas son las metas del Plan Estratégico Agroindustrial (PEA) en el que trabajaron 18 meses representantes de las 23 provincias, 53 facultades, 140 cámaras empresariales 450 escuelas agrotécnicas y otros organismos nacionales y extranjeros vinculados al sector.

Muchos de los instrumentos y condiciones requeridas para financiar este proyecto deberán comenzar ahora a discutirse para luego, si prospera, ponerse en marcha con el fin de alcanzar los objetivos previstos para 2020.

El plan es resultado de la labor del Ministerio de Agricultura, creado en 2009 tras el largo enfrentamiento del gobierno de la centroizquierdista Cristina Fernández con la dirigencia empresaria rural por el alza de impuestos a las exportaciones de granos.

En principio el programa se debe complementar con una ley que limite la adquisición de tierras por parte de personas o sociedades extranjeras, un proyecto gubernamental que está hoy en discusión en el parlamento.
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Según portavoces ministeriales, Argentina produce alimentos para 450 millones de personas (11 veces su población) y la idea es aumentar para 2020 hasta abastecer a 650 millones, pero no con granos solamente sino también con aceites, harinas, quesos, lácteos y otros.

"Se puede avanzar más, pero no queremos hacerlo a expensas del ambiente ni desincentivar el arraigo de las poblaciones", dijo a IPS la coordinadora nacional de Investigación y Desarrollo. del estatal Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Norma Pensel.

El INTA, con sedes en áreas rurales de todo el país, trabajó fuertemente para la elaboración del plan junto a productores de gran y pequeña escala, cooperativas y expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El plan prevé subir de las actuales 100 millones de toneladas de granos, la mitad de las cuales son de soja, a 160 millones en 2020. "Se podría sobrepasar ese volumen, pero hay que preservar los suelos", advirtió Pensel.

También se proyecta incrementar el stock de bovinos cuidando que el sobrepastoreo no siga dañando suelos desertificados y apostando más al "feed lot", como se los conoce a los establecimientos cerrados (corrales) donde el ganado es alimentado con granos.

Pero además de los volúmenes básicos de producción, el plan hace hincapié en la necesidad de "agregar valor en origen" y en "industrializar la ruralidad" de manera de exportar por mayor valor, crear empleo en el campo y frenar la emigración a las ciudades.

Para garantizar esa equidad social en el área rural, el PEA se plantea apoyar fuertemente la agricultura familiar asociada para la comercialización, y respaldar la labor de las cooperativas agropecuarias, algunas de las ya existentes de gran tamaño.

"La agricultura familiar dejó de ser una expresión de la pobreza como era en los años 90", aseguró el subsecretario de Agricultura Familiar, Guillermo Martini. "El Estado ve a este sector como parte de la solución a la demanda de alimentos", añadió.

En este sentido, el ministerio está apoyando a pequeños agricultores que producían para su subsistencia y que hoy están comercializando excedentes mediante asociaciones en ferias comunitarias en las que también intercambian semillas.

Por su parte, el subsecretario de Agricultura, Oscar Solís, explicó que no se pretende reemplazar a empresas por cooperativas, pero sí consideró que "éste es el momento político para poner énfasis en un cambio de esas características".

En Argentina, las cooperativas agropecuarias están ganando capacidad de producción e industrializando granos y carnes. Una de las más grandes es Agricultores Federados Argentinos (AFA), que tiene 24.000 socios, 85 por ciento de los cuales tienen menos de 100 hectáreas.

AFA tiene su sede en la oriental provincia de Santa Fe y socios en otras nueve. La cooperativa hace acopio de 4,5 millones de toneladas de granos entre soja, maíz, trigo, girasol, sorgo, colza y arvejas.

También posee un "feed lot" que comercializa 5.000 cabezas de ganado por año, además de los 54.000 animales que poseen los socios, un molino, una aceitera, una embotelladora, una planta de alimentos balanceados y otra a punto de abrir.

En diálogo con IPS, el presidente de AFA, Carlos Trevisi, comentó que la cooperativa produce para el mercado interno y también exporta a Chile, Colombia, Venezuela y Uruguay. Lo que vende son productos cada vez con mayor valor agregado, agregó. Trevisi, consultado para la elaboración del PEA, espera que el plan resulte útil. "Las intenciones son buenas. Que el cereal no camine más de 100 kilómetros es buena idea, pero se requieren inversiones, infraestructura y facilidades de crédito", advirtió.

"Lo que arriesga el productor pequeño siempre es mucho debido a las inclemencias climáticas, a los cambios de precios y a la incertidumbre sobre el eventual cierre a la exportación", detalló el directivo.

Para que el plan funcione, dijo, hay que abrir más la exportación, construir caminos, mejorar vías férreas y puertos y promover el crédito a tasas más bajas, además de controlar que los costos internos no sean cada vez más altos, enumeró.

El gobierno suele adoptar medidas que restringen las ventas externas, atraídas por precios internacionales elevados, para asegurar primero la provisión al mercado interno de productos básicos de la dieta tradicional de los argentinos, como el trigo o la carne vacuna.

Con la presentación de este plan se disipó el malestar de las asociaciones rurales con el gobierno de Fernández, aunque algunos todavía se expresan con cierto escepticismo. La Federación Agraria Argentina, que agrupa a pequeños productores independientes, es uno de ellos.

"Se habla de aumentar volúmenes de producción, pero no se nombra qué productores van a ser protagonistas del proceso. Por el camino actual podemos llegar a las 160 millones de toneladas, pero miles quedaremos en el camino", sostuvo la Federación mediante un comunicado.

"Es un avance que se aborde el tema de la extranjerización (de tierras), el rol del cooperativismo o el agregado de valor en origen, pero los pequeños y medianos productores necesitamos políticas públicas que asignen un rol clave a los que trabajamos en pequeña escala, de lo contrario vamos camino a la extinción", cuestionó.

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