BRASIL: Rompiendo el corsé latinoamericano

Brasil tiene con Francia «intereses similares en geopolítica mundial», y con India y Sudáfrica «afinidades en circunstancias económicas y valores». De este modo el canciller Celso Amorim explica las nuevas alianzas para trascender los límites continentales.

La "vocación de defender el multilateralismo", porque un mundo unipolar no interesa a ninguno de los dos países, justifica la "alianza estratégica" con Francia, afirmó Amorim en rueda de prensa con corresponsales extranjeros este viernes en Río de Janeiro.

Ese acercamiento con Francia fue sellado en la visita del presidente de ese país europeo, Nicolas Sarkozy, el lunes, cuando Brasil celebró un aniversario más de su independencia de Portugal.

En esa ocasión también se firmaron acuerdos que harán de Francia el proveedor de cinco submarinos, uno de ellos a propulsión nuclear, helicópteros y probablemente aviones militares.

A Brasil le interesa el acercamiento a una "potencia tecnológica que puede asumir compromisos de transferencia de tecnología y los cumple", añadió Amorim, refiriéndose a un factor decisivo para esas adquisiciones de equipos bélicos, disputadas por otras potencias como Estados Unidos, Suecia y Alemania.
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Respecto de la coalición conformada con India y Sudáfrica en el llamado Foro de Diálogo IBSA, el canciller brasileño indicó que se trata de una iniciativa "innovadora" para romper con "los paradigmas tradicionales de política externa" de los países en desarrollo de sólo aliarse con vecinos y, fuera de la región, sólo con países ricos.

El grupo reúne "tres grandes democracias multiculturales", además de mercados importantes y algún tipo de liderazgo regional. Una iniciativa que empezó a desarrollarse desde el inicio del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2003, recordó Amorim.

Desde entonces, tres cumbres ya se realizaron, poniendo fin a cuatro décadas en que Brasil no recibió a ningún jefe de gobierno indio, acotó. Ese acercamiento propicia, además de la intensificación de las relaciones económicas, una concertación en organismos internacionales, combinando la visión de líderes de variados continentes, destacó.

Los tres países crearon también mecanismos de cooperación que benefician a naciones muy pobres, como Haití, Guinea-Bissau, Burundi y los pueblos palestinos, elegidos también por haber salido de recientes conflictos. Es una prueba de solidaridad, de que "no es necesario ser rico para ser solidario", que puede servir de ejemplo para el mundo industrializado, afirmó.

La presencia de Brasil como un actor global se reconoció especialmente por su participación en las negociaciones de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y ahora como miembro del Grupo de los 20 (G-20) de países ricos y emergentes, que ganó fuerza como instancia de concertación para la superación de la crisis económico-financiera internacional.

El G-20 es más eficaz que el Grupo de los Siete países más ricos, por su "diversificación y mayor representatividad", cuyas decisiones se adoptan "escuchando a los pobres", sostuvo Amorim.

Brasil participa en ese ámbito llevando visiones de otros países latinoamericanos y africanos, acotó. Es que el G-20 tiene "el formato más adecuado y permanecerá", indicó, recordando que refleja el dinamismo de economías emergentes, en contraste con la recesión en el mundo industrializado.

También apuntó que su país actúa en el mundo buscando soluciones negociadas. Los submarinos y aviones militares cuya compra negocia se destinan a una fuerza "disuasiva, de defensa activa", necesaria para un territorio con riquezas como la Amazonia y los yacimientos gigantes de petróleo recién descubiertos en el subsuelo del océano Atlántico, en la llamada capa presal, justificó.

Dijo no temer una carrera armamentista en América Latina a causa del fortalecimiento militar de Brasil. Este país "no se siente amenazado ni amenazará a nadie", aseguró.

Las últimas críticas al aumento de la presencia militar estadounidense en Colombia no cuestionan los acuerdos entre los dos países, sino que reclaman "transparencia y garantías" efectivas, explicó.

Su temor es que tal presencia introduzcan en la región reflejos de los conflictos foráneos en que está metida la potencia que envía sus militares, aclaró.

Amorim precisó que la compra de aviones militares franceses no está aún acordada. El gobierno europeo ofreció "condiciones tecnológicas favorables", dijo refiriéndose a la transferencia de tecnología que, en el caso estadounidense no es segura como quedó demostrado en experiencias pasadas. Pero el precio francés "deja que desear" y se trata de concretar la "promesa" de un "valor competitivo".

Respecto de la disputa con Washington por su política de subsidios ilegales a los algodoneros que zanjó la OMC a favor de Brasilia, el canciller explicó que el gobierno de Lula estudia aplicar su derecho contra "productos, servicios u otras formas de interés económico" que mejor impulsen la corrección de la política estadounidense al respecto.

Brasil se había quejado hace varios años de los subsidios de Estados Unidos a sus productores que distorsionan el comercio mundial del algodón, con efectos extremadamente dañinos especialmente para millones de campesinos pobres de África.

Sobre el cambio climático, Amorim anunció que Brasil llevará a la Conferencia de Copenhague una "posición de vanguardia", asumiendo compromisos de fuerte reducción de sus emisiones de gases del efecto invernadero.

También aceptará la inclusión de la reducción de la deforestación entre los mecanismos de mitigación, pero de una manera que merme efectivamente los gases que recalientan la Tierra, y no que "los ricos puedan comprar el derecho de seguir contaminando", concluyó.

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