Opinión

El camino de Bután hacia la OMC: aprender del Sur global

Este es un artículo de opinión de Jing Huang, oficial de Asuntos Económicos de la Oficina Subregional de la Cespap para Asia Meridional y Sudoccidental.

Unos trabajadores en una fábrica de papel en Timbu, Bután. La adhesión a la OMC mejorará las oportunidades de negocio para las pymes locales. Imagen: Bradford Zak / Unsplash

Unos trabajadores en una fábrica de papel en Timbu, Bután. La adhesión a la OMC mejorará las oportunidades de negocio para las pymes locales. Imagen: Bradford Zak / Unsplash

TIMBU – La decisión de Bután de reanudar su proceso de adhesión a la Organización Mundial del Comercio (OMC) llega en un momento crucial. Desde que dejó de ser considerado un país menos adelantado (PMA) en 2023, la nación del margén oriental del margen oriental de la cordillera del Himalaya está entrando en una nueva fase de desarrollo, que requiere una mayor competitividad, una mayor implicación global y una mayor resiliencia económica.

Sin embargo, la experiencia de Bután no se limita a la adhesión a una institución mundial. También ofrece una importante lección sobre por qué la cooperación Sur-Sur es importante en un mundo cada vez más incierto.

El comercio mundial actual se está volviendo más fragmentado e impredecible. Las tensiones geopolíticas, las interrupciones en las cadenas de suministro y las alianzas comerciales cambiantes están redefiniendo la participación de los países en la economía mundial. Para las pequeñas economías en desarrollo, el reto es especialmente complejo.

Acceder a los mercados internacionales ya no se limita a ampliar las exportaciones, sino que también implica adaptarse a normas cambiantes, desarrollar la preparación institucional y reforzar la resiliencia frente a las crisis externas.

En este contexto, la decisión de reanudar el proceso de adhesión a la OMC por parte de Bután reviste especial importancia. Tras años de estancamiento, Bután ha reanudado las conversaciones sobre las condiciones de adhesión en el marco del proceso del Grupo de Trabajo de la OMC.

Para una economía pequeña que está dejando atrás la condición de país menos adelantado, la adhesión a la OMC representa una oportunidad para fortalecer las bases económicas a largo plazo, mejorar la confianza de los inversores e integrarse de manera más eficaz en los mercados regionales y mundiales.

Sin embargo, la adhesión a la OMC nunca es fácil, especialmente para las economías pequeñas con capacidad institucional limitada.

La negociación de la adhesión requiere la preparación del mercado y la industria nacionales, pero también la capacidad del gobierno de Tumbu para abordar cuestiones altamente técnicas y realizar análisis internos para evaluar tanto la situación propia como la de los competidores, desde los compromisos de acceso al mercado y las reformas normativas hasta las obligaciones de notificación y los marcos jurídicos.

Los funcionarios deben comprender no solo las normas en sí mismas, sino también las implicaciones prácticas de los compromisos que darán forma a la política económica nacional en los próximos años.

Para muchos países en desarrollo, las lecciones de política más útiles suelen provenir de homólogos que se enfrentan a realidades similares.

Los países del Sur global suelen operar bajo limitaciones comparables: recursos institucionales limitados, prioridades de desarrollo contrapuestas y la necesidad de equilibrar la apertura con el margen de maniobra de la política nacional.

En estos contextos, aprender de economías vecinas y comparables suele ser más práctico y fácil de identificar que basarse únicamente en modelos de manual o ejemplos lejanos. Los preparativos de Bután para la OMC ofrecen un buen ejemplo de cómo este enfoque puede funcionar en la práctica.

En respuesta a una solicitud del Gobierno Real de Bután, la Comisión Económica y Social de las Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (Cespap), a través de su Oficina Subregional para Asia Meridional y Sudoccidental, se asoció con centros de estudios indios para apoyar a los funcionarios butaneses en su preparación para la adhesión a la OMC.

En lugar de centrarse únicamente en la comprensión teórica, la iniciativa hizo hincapié en el aprendizaje práctico, las experiencias de negociación y los intercambios entre pares con expertos y antiguos negociadores comerciales que habían trabajado directamente en los procesos de la OMC.

Este enfoque respondía directamente a las necesidades de Bután.

Los funcionarios que formaban parte del equipo de negociación de Bután ante la OMC y de los grupos de trabajo técnicos pudieron profundizar su comprensión de cuestiones complejas relacionadas con la adhesión, como las negociaciones sobre el acceso a los mercados, las reformas institucionales, los compromisos de calendario y las obligaciones posteriores a la adhesión.

Y lo que es más importante, interactuaron directamente con profesionales que comprendían las realidades de la formulación de políticas y las negociaciones en el contexto de los países en desarrollo.

El aprendizaje entre pares también aportó un importante pilar práctico. Los debates fueron más allá de las disposiciones legales y la terminología técnica para centrarse en experiencias reales: qué retos surgen durante la adhesión, cómo los gobiernos gestionan las difíciles concesiones y qué arreglos institucionales funcionan en la práctica.

Los intercambios sobre diversificación económica, incluidas las lecciones relacionadas con las Zonas Económicas Especiales (ZEE), también ofrecieron reflexiones útiles para Bután, que está considerando vías hacia el crecimiento económico sostenible.

En un momento en que el multilateralismo se enfrenta a presiones crecientes y las divisiones geopolíticas influyen cada vez más en las relaciones comerciales, la cooperación regional y el aprendizaje entre pares están cobrando mayor importancia. Las economías pequeñas y en desarrollo suelen enfrentarse a limitaciones estructurales similares y a menudo intentan gestionar grandes transiciones de forma aislada.

Las asociaciones regionales de confianza pueden ayudar a los países a acceder a conocimientos prácticos, reducir los costes de aprendizaje y generar confianza a la hora de emprender reformas complejas.

El camino de Bután hacia la OMC nos recuerda que el éxito de la cooperación Sur-Sur no se reduce simplemente a la asistencia técnica o la transferencia de conocimientos. Funciona mejor cuando los países definen sus propias prioridades, las alianzas responden a una demanda genuina y los pares aportan experiencias prácticas con humildad y respeto mutuo.

A medida que Bután avanza en su proceso de adhesión a la OMC, su experiencia ofrece una lección importante para toda la región. En una economía global fragmentada e incierta, los países en desarrollo suelen ser más fuertes cuando aprenden unos de otros.

Puede que la cooperación Sur-Sur no elimine todos los retos, pero puede ayudar a los países a afrontar transiciones difíciles con mayor confianza, instituciones más sólidas y soluciones más prácticas.

Jing Huang es oficial de Asuntos Económicos de la Oficina Subregional de la Cespap para Asia Meridional y Sudoccidental. Elaboró el artículo con Mikiko Tanaka, jefa de esa oficina, y Rajan Ratna es coordinador del Centro de Excelencia DAKSHIN-Global South.

T: MF / ED: EG

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]