Los mercados mundiales de drogas se transforman rápidamente

Una siembra de marihuana en California, suroeste de Estados Unidos, donde estas granjas también sirven como atractivo turístico. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito destaca, en su informe sobre la transformación de los mercados de drogas en el mundo, el auge del comercio y consumo de cannabis, principalmente con origen en plantaciones de América del Norte. Imagen: Tripadvisor

VIENA – Los narcotraficantes están aprovechando las tecnologías y la inestabilidad mundial para introducir nuevas drogas, experimentar con diferentes rutas y métodos comerciales, e incursionar agresivamente en nuevos mercados, expuso la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Onudd).

“Observamos un aumento sin precedentes en la cantidad de nuevos tipos de drogas en el mercado y, lo que es preocupante, algunas son más potentes o peligrosas que antes”, declaró la politóloga keniana Monica Juma, directora ejecutiva de la Onudd.

Juma afirmó que “ya estamos sufriendo las consecuencias: millones de muertes prematuras y años de vida saludable perdidos innecesariamente; redes de narcotráfico que distorsionan las economías; la destrucción de vidas, comunidades y medios de subsistencia; y el agravamiento de la inseguridad y la violencia”.

Según el “Informe Mundial sobre las Drogas de la ONU de 2026”, publicado este viernes 26 por la Onudd, 331 millones de personas consumieron drogas en 2024, lo que representa 6,2 % de la población mundial de entre 15 y 64 años, en comparación con 5,2 % en 2014.

El cannabis (marihuana) sigue siendo, con diferencia, la droga más consumida, con 256 millones de usuarios en 2024, seguido de los opioides (63 millones), las anfetaminas (32 millones), la cocaína (25 millones) y el éxtasis (21 millones).

El informe expone que los fabricantes de drogas ilícitas siguen inventando nuevas drogas sintéticas, en un intento por eludir las regulaciones y evitar ser detectados: en 2024 se encontraron cinco veces más tipos de drogas en las incautaciones que antes del año 2000.

Por ejemplo, el número de nuevas sustancias psicoactivas (NSP) que circulaban en los mercados de drogas alcanzó las 755 en 2024, de las cuales 118 se reportaron por primera vez.

En cuanto a los opioides, la prohibición de drogas en Afganistán en 2022 siguió limitando severamente la producción ilícita de opio y heroína.

Si bien la producción de esas drogas en Myanmar aumentó de 420 toneladas en 2021 a más de 1000 en 2025, ese incremento, (junto con las cantidades producidas en otros países como Laos y México) no compensa la disminución en Afganistán, que en 2022 produjo más de 6000 toneladas de opio.

La creciente disponibilidad en el mercado de nuevos opioides sintéticos como el fentanilo, el nitazeno y el orfina sugiere que los traficantes buscan alternativas a la heroína.

Un cambio de los opiáceos de origen vegetal a los sintéticos podría provocar una transformación permanente en el mercado mundial de opioides, con repercusiones en el uso de estas drogas y los daños que conllevan, advierte la Onudd.

En cuanto a la metanfetamina, su mercado ahora es global: las nuevas rutas de tráfico y la expansión gradual de su producción han creado nuevos mercados para esta droga, especialmente en Oriente Próximo y Medio, África y zonas de Europa.

Las incautaciones aumentaron 13 % anual en promedio, un incremento impulsado principalmente por las cantidades incautadas en el este y sureste de Asia.

Si bien Myanmar (también conocido por su antiguo nombre de Birmania) sigue siendo el principal país de origen de la metanfetamina, la elevada demanda también atrajo a proveedores de América del Norte, África occidental y meridional, y el suroeste de Asia.

La metanfetamina procedente de América del Norte también está cruzando el océano hacia países de la cuenca del Pacífico occidental, lo que está provocando un aumento del tráfico y el consumo en muchas islas de ese cuerpo de aguas.

En Medio Oriente, las perturbaciones en el mercado del captágono, tras la caída del antiguo régimen de Bassa al Asad en Siria, en diciembre de 2024, y la consiguiente duplicación del precio de una pastilla de captágono en varios lugares pueden provocar que los consumidores opten por la metanfetamina.

En cuanto al cannabis, el cambio en la percepción sobre su uso y efectos impulsa el aumento de usuarios y nuevos patrones de tráfico, señala la Onudd.

La producción, el tráfico y el consumo de cannabis están en constante evolución, probablemente debido en parte a los cambios en la percepción hacia la droga, coincidiendo con la adopción por parte de muchas jurisdicciones, especialmente en América del Norte, de políticas de legalización y/o despenalización.

El número de personas que consumen cannabis aumentó 40 % en la última década, mientras que la prevalencia de su consumo pasó de 3,8 % de la población de entre 15 y 64 años en 2014, a 4,8 % en 2024.

Las incautaciones de cannabis también alcanzaron niveles históricamente altos en 2024: unas 10 000 toneladas, el doble que en el año 2000.

Históricamente, la mayor parte del tráfico de cannabis se ha producido dentro de las regiones, principalmente porque el cannabis se puede cultivar en cualquier lugar.

Sin embargo, crece el comercio interregional, con suministro procedente de América del Norte: entre 2015 y 2024, 57 países o territorios la identificaron como región de origen de las incautaciones de cannabis, frente a tan solo 11 en la década anterior.

En cuanto a la cocaína, la Onudd, también conocida como Unodcc, estima que el aumento de la oferta pronto podría superar la demanda.

La producción continuó creciendo en 2024, multiplicándose por más de cuatro en los últimos 10 años hasta alcanzar más de 4000 toneladas (en forma pura), impulsada en gran medida por el aumento de la productividad y la superficie cultivada.

Los grupos del crimen organizado siguen canalizando cantidades cada vez mayores de cocaína hacia mercados de destino establecidos y emergentes, en un esfuerzo por maximizar las ganancias y expandir la base de clientes más allá de sus mercados más grandes y establecidos en Europa, América del Norte y Oceanía.

Prueba de esta continua expansión se puede observar en África y Asia, donde, a pesar de las cantidades relativamente bajas de incautaciones, algunos países de estas regiones registraron las tasas de crecimiento más altas de incautaciones de cocaína a nivel mundial durante el período 2020-2024.

En su informe, la Onudd expone el impacto del consumo de drogas en la seguridad, el cual se asocia con delitos contra la propiedad, violencia intrafamiliar y social, y victimización por parte de quienes consumen drogas.

Sin embargo, esos resultados también están influenciados por factores como el contexto del consumo, los antecedentes personales de los consumidores (como la pobreza, la falta de vivienda y los problemas de salud mental), y factores de contexto como la posible falta de acceso a tratamiento y servicios sociales.

Son factores que deben considerarse como puntos de partida para intervenciones y medidas de prevención, considera el informe.

“La necesidad de centrarnos en detener a los grupos del crimen organizado nunca ha sido mayor. Debemos intensificar los esfuerzos de disuasión, aumentar el intercambio de inteligencia y coordinar operaciones conjuntas, al tiempo que invertimos más en prevención y tratamiento”, señaló finalmente Juma.

A-E/HM

 

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