GINEBRA – Las aguas del océano Pacífico registran temperaturas de casi tres grados centígrados por encima de lo normal, un récord histórico para esta época y presagio de que el fenómeno El Niño llegará con fuerza entre los meses de agosto y octubre, informó este viernes 31 la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
“El Niño sigue intensificándose de forma constante. Ello aumentará la probabilidad de que se produzcan temperaturas superiores a lo normal en gran parte del mundo e impulsará cambios sustantivos en los patrones de precipitación”, señaló la OMM en su boletín regular, emitido en esta ciudad suiza.
El fenómeno El Niño, que se repite cada dos a siete años, consiste en vientos cálidos sobre el Pacífico ecuatorial central y oriental, lo que genera alteraciones en los ciclos de lluvias y sequías en distintas regiones del planeta, lo que favorece intensas olas de calor y precipita inundaciones.
Pero este año El Niño no actúa solo, pues mientras registra incrementos de temperatura de 2,9 grados centígrados o más en algunos puntos del Pacífico, se le une el Dipolo del océano Índico, otro patrón climático que altera las lluvias a miles de kilómetros de distancia.
Con ese dipolo, el oeste del Índico, cerca de África, se pone más tibio y lleva más lluvias, mientras que el este, cerca de Indonesia y Australia, se hace más frío y favorece las sequías.
El resultado del dipolo y El Niño es un mapa mundial fracturado: mientras algunas regiones de África, Asia central y el sur de Europa se preparan para lluvias torrenciales e inundaciones, el subcontinente indio, América Central, el noroeste de Sudamérica, el Caribe y el sur de Australia se enfrentan a sequías severas.
La OMM indica que, en conjunto, estos fenómenos oceánicos pueden agravar los efectos climáticos regionales, como las sequías, las crecidas y el riesgo de incendios forestales, en especial en la cuenca del Índico.
También se espera que las temperaturas de la superficie del mar en la región tropical del Atlántico se mantengan por encima de los valores medios.
El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, observó que “la conclusión es ineludible. La crisis climática se está descontrolando”.
“El Niño ya no está simplemente a la puerta: ha entrado en casa y está elevando la temperatura”, afirmó Guterres, recordando que el planeta ya experimentó un verano boreal marcado por “cúpulas de calor récord, e incendios apocalípticos” en España, Francia, y otros lugares de Europa y América del Norte.
Las agencias de la ONU han destacado que las olas de calor sobrecargan los hospitales, debilitan las redes eléctricas, dañan las carreteras, interrumpen las cadenas de suministro y disparan los precios de los alimentos.
Las alteraciones en los ciclos de lluvias con fuertes inundaciones, así como las prolongadas sequías, afectan la subsistencia de millones de personas sobre, todo en las áreas y comunidades más vulnerables de los países pobres y en conflictos.
La secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, observó que “los pronósticos por sí solos no evitan los peligros; eso solo pueden hacerlo las personas.
“Este episodio de El Niño, que se desarrolla en un contexto de contenido calorífico de los océanos sin precedentes y de aumento inédito de las temperaturas, brinda a gobiernos y comunidades la oportunidad de anticipar riesgos y actuar antes de que se manifiesten los impactos”, expuso Saulo.
La OMM durante años ha abogado por invertir en sistemas de alerta temprana frente a los fenómenos meteorológicos extremos dentro de las políticas de adaptación y mitigación que se requieren frente a la crisis climática global.
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