NACIONES UNIDAS – Cuatro años después del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania, el año 2026 ha marcado una escalada significativa de las hostilidades, con bombardeos intensificados por ambas partes que causan una destrucción inmensa en toda la región, complican las operaciones humanitarias y agravan una crisis humanitaria ya de por sí grave.
A medida que se han intensificado los intercambios de ataques en los últimos días, las Naciones Unidas (ONU) advierten de que las mujeres y las niñas se verán afectadas de manera desproporcionada, ya que la violencia interrumpe el acceso a servicios básicos que salvan vidas.
El 13 de mayo, las fuerzas rusas lanzaron un ataque masivo con aproximadamente 800 drones, dirigido contra las regiones occidentales de Ucrania, incluidas las zonas que rodean la frontera con Hungría. L
as autoridades locales informaron a la oficina de la ONU en Ucrania de que los ataques causaron múltiples víctimas civiles y daños extensos a infraestructuras críticas, incluidas instalaciones energéticas y nudos ferroviarios.
Se informó de una destrucción significativa en las regiones de Rivne, Volyn e Ivano-Frankivsk, donde varios lugares fueron objeto de bombardeos.
Este ataque desencadenó lo que la ONU en Ucrania describió como «uno de los ataques más intensos y prolongados de la guerra hasta la fecha», con hostilidades continuas de las fuerzas rusas en todo el país durante casi 24 horas. La violencia se intensificó al día siguiente en Kiev, donde los ataques con drones y misiles se dirigieron contra importantes barrios residenciales e infraestructuras civiles clave.
Las autoridades ucranianas informaron de que al menos 140 ciudadanos habían perdido la vida, entre ellos seis niños, y se espera que las cifras aumenten a medida que continúen las operaciones de rescate.
Las autoridades también indicaron que un edificio residencial de gran altura en el distrito de Darnytskyi, en Kiev, sufrió daños importantes tras un impacto directo, lo que dejó a numerosos residentes atrapados bajo los escombros.
Aproximadamente 24 civiles murieron y otros 48 resultaron heridos en el ataque, incluidos tres niños que fueron hallados sin vida.
La ONU en Ucrania informó de que los equipos de emergencia llevaron a cabo operaciones de búsqueda y rescate y extinguieron incendios a pesar de los enormes riesgos, mientras los ataques continuaban.
Ese mismo día, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) de las Naciones Unidas informó de que un vehículo de la ONU «claramente identificado» fue alcanzado dos veces en la ciudad de Jersón mientras entregaba ayuda a comunidades vulnerables.
«Las familias deben sentirse siempre seguras», afirmó Bernadette Castel-Hollingsworth, representante de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) en Ucrania. «Las madres no deberían tener que esperar para saber si sus hijos están vivos bajo los escombros tras estos ataques con misiles», continuó, subrayando que los ataques dirigidos contra la población civil constituyen una violación del derecho humanitario.
Según la Misión de Observación de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania (HRMMU) las bajas civiles en Ucrania durante los primeros cuatro meses de 2026 fueron superiores a las registradas en cualquier otro periodo de cuatro meses de los últimos tres años.
La Misión concluyó que esto se debe principalmente a un aumento masivo del uso de armas de largo alcance, que tienen una capacidad mucho mayor de destrucción y de causar daños a la población civil, especialmente cuando se utilizan en zonas urbanas densamente pobladas.
La HRMMU constató que, en abril de este año, al menos 84 civiles murieron y otros 628 resultaron heridos como consecuencia directa del uso de armas de largo alcance, lo que representa aproximadamente 43 % del total de víctimas civiles registradas durante ese periodo.
«Deploro la reanudación de estos ataques a gran escala que han provocado víctimas civiles en todo el país», declaró el 14 de mayo el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk.
Instando a una desescalada inmediata de las hostilidades, Türk agregó que «los ataques con armas de largo alcance son una de las principales causas de víctimas civiles en Ucrania. Su uso generalizado en zonas pobladas no hará sino aumentar el número ya creciente de víctimas civiles».
Las mujeres y las niñas ucranianas se han visto gravemente y de manera desproporcionada afectadas por la guerra, y los tres primeros meses de 2026 han marcado el invierno más mortífero para las mujeres y las niñas desde la invasión rusa a gran escala de 2022. S
egún cifras de ONU Mujeres, aproximadamente 199 mujeres y niñas perdieron la vida entre enero y marzo de este año. Esto se produce tras un aumento de 27 % en el número de víctimas entre las mujeres en 2025, con respecto a 2024.

Durante una rueda de prensa celebrada en el Palacio de las Naciones de Ginebra el 12 de mayo, la representante de ONU Mujeres en Ucrania, Sabine Friezer Gunes, informó a los periodistas de que los ataques a la infraestructura energética han devastado el bienestar físico y mental de las mujeres de toda Ucrania, en particular de aquellas que desempeñan funciones de cuidado.
Gunes señaló que muchas de estas mujeres luchan por hacer frente al aumento de las responsabilidades domésticas, las crecientes presiones económicas y el acceso cada vez más limitado a recursos esenciales, como un suministro eléctrico fiable.
«Las mujeres son significativamente más propensas que los hombres a declarar que carecen de un suministro energético de reserva durante las interrupciones: el 73 % de las mujeres afirma no disponer de fuentes de energía alternativas», afirmó Gunes.
Y agregó: «Casi ocho de cada diez organizaciones de mujeres en Ucrania comunicaron a ONU Mujeres que los recortes de financiación están afectando gravemente a su labor, y algunas organizaciones informaron de que se han visto obligadas a reducir el número de mujeres y niñas que reciben apoyo a través de sus servicios. La ayuda oficial de los donantes para apoyar a las mujeres se ha reducido, y las desigualdades en Ucrania están aumentando».
Durante el 17 de mayo, Ucrania lanzó una de sus mayores ofensivas con drones de largo alcance contra Rusia en más de un año, dirigida principalmente contra Moscú.
Este ataque, descrito por los periodistas como una represalia por los ataques con misiles y drones en Kiev, causó la muerte de al menos tres personas y dejó 12 heridos, mientras que las autoridades locales informaron de daños en varias infraestructuras no especificadas y en numerosos edificios de gran altura.
«Nuestras respuestas a la prolongación de la guerra por parte de Rusia y a los ataques contra nuestras ciudades y comunidades están plenamente justificadas», afirmó el presidente ucraniano Volodímir Zelenski en un comunicado distribuido en X.
«Esta vez, las sanciones de largo alcance de Ucrania han llegado a la región de Moscú, y estamos diciendo claramente a los rusos: su Estado debe poner fin a la guerra», agregó.
Nigel Gould Davies, investigador principal para Rusia y Eurasia en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, advirtió de que los ataques de represalia de Ucrania contra Rusia solo servirán para exacerbar las tensiones regionales en el futuro.
«No hay ningún proceso de paz en curso que se pueda interrumpir. Lo más probable es que (el ataque) contribuya a agravar la creciente nube de inquietud sobre Rusia, que se ha ido acumulando de forma palpable en los últimos tres o cuatro meses», afirmó Davies.
«El hecho de que Ucrania esté recordando a la población de Moscú que es vulnerable a estos ataques probablemente intensifique la mezcla de preocupaciones actuales. Sin embargo, no veo ninguna perspectiva, a corto plazo, de que ni siquiera estos factores juntos induzcan a Rusia a considerar las concesiones que serán necesarias para las negociaciones de paz», añadió.
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