KABUL – Nooria es una adolescente que, debido a la pobreza y a la ausencia de un hombre en su familia, tuvo que vestirse con ropa de chico para poder trabajar y alimentar a su familia en Afganistán. No fue una elección, fue una cuestión de supervivencia. Pero finalmente fue descubierta por los talibanes.
Un vídeo muy difundido en las redes sociales a principios de febrero de 2026 muestra parte de la historia de Nooria, aunque no está clara la fecha exacta de las imágenes. Muchas personas en Internet creen que se grabó y publicó hace poco.
Por lo que se dice en el vídeo, parece que Nooria llevaba se disfrazaba con chico desde hacía unos cuatro años, lo que sugiere que lo podría haber hecho desde que los talibanes retomaron el poder en agosto de 2021.
Durante el interrogatorio, a la adolescente de 13 años se la trata como a una delincuente, no como a una niña. El oficial talibán no deja de preguntarle si su ropa y su pelo son de mujer o de hombre. Cada vez, ella responde con voz tranquila y suplicante. Dice que no tuvo otra opción. Dice que lo hizo por su madre y sus hermanas, para poder trabajar y mantenerlas, porque no tenían a nadie más.
Desde que recuperaron el poder tras haber gobernado el país entre 1996 y 2001, los talibanes han prohibido a las mujeres participar en el mercado laboral y las han confinado en el hogar.
En el vídeo, Nooria insiste repetidamente en que no tuvo otra opción. Tuvo que vestirse con ropa de hombre y trabajar para alimentar a su madre y a sus hermanas. Sin embargo, el oficial talibán sigue presionándola con las mismas preguntas: «¿Eres hombre o mujer, y a quién se parecen tu ropa y tu pelo?».
A continuación se muestra una parte de la conversación en vídeo, grabada originalmente en pastún, con una traducción al dari. Nooria está sentada en un rincón oscuro, con el rostro inocente y muy vulnerable. Un oficial talibán detrás de la cámara la ilumina con una luz intensa y la interroga en un tono intimidatorio. A lo largo de la conversación, Nooria intenta hacerle entender que actúa por necesidad.
Talibán: ¿Cómo te llamas? Dime tu nombre.
Nooria: Nooria.
Talibán: ¿Nooria es tu nombre real?
Nooria: Sí.
Talibán: ¿De qué provincia eres?
Nooria: Soy de la provincia de Ghor.
Talibán: ¿De qué distrito?
Nooria: Del distrito de Nad Ali.
Talibán: ¿De qué parte exactamente de Nad Ali?
Nooria: Soy de Zarghun.
Talibán: ¿Por qué nombre te conocen por aquí?
Nooria: La gente del mercado me llama Noor Ahmad.
Talibán: ¿Llevas ropa de hombre?
Nooria: Sí.
Talibán: ¿Eres hombre o mujer en este momento? Explica tu situación con tus propias palabras.
Nooria: Soy mujer, pero llevo esta ropa de hombre por necesidad. La llevo porque debo hacerlo, para poder trabajar y mantener a mi madre y a mis hermanas. No tengo a nadie más a quien recurrir en busca de ayuda. Tuve que ponerme esta camisa por necesidad y para sobrevivir.
Talibán: ¿Cuánto tiempo llevas trabajando en la cafetería?
Nooria: Llevo tres años.
Talibán: ¿Tres años? ¿Con quién trabajas?
Nooria: Con Hikmatullah.
Talibán: ¿Cuánto te da Hikmatullah al mes?
Nooria: Al principio, me daba 7000 mil afganis (109,48 dólares). Pero más tarde, le pedí que me ayudara con un poco más porque no era suficiente. Me añadió 3000, así que ahora son 10 000 (156,40 dólares). Durante los últimos ocho meses, me ha estado dando 10 000 y eso incluye su ayuda.
Talibán: Vale, entonces esta ropa que llevas puesta, ¿es de hombre o de mujer?
Nooria: Ahora mismo, es de hombre. La llevo porque tengo que hacerlo, por necesidad.
Talibán: Mira tu pelo. ¿Es pelo de hombre o de mujer? Fíjate tú misma: ¿es de hombre o de mujer?
Nooria: No tengo a nadie excepto a Dios. Hice esto no por deseo, sino por necesidad. Mi padre ha fallecido.
En este vídeo de confesión forzada, Nooria dice que tiene 13 años y que no sabe quién la delató ante los talibanes ni por qué. Explica que actuó solo para salvar su vida y alimentar a su madre y a sus hermanas.
El vídeo de la confesión forzada de Nooria se hizo viral en las redes sociales, provocando reacciones generalizadas entre los usuarios de múltiples plataformas.
Gulchehra Yaftali, una activista por los derechos de las mujeres, compartió la foto de Nooria en su página personal y escribió: «Esta imagen es un crimen flagrante. Una niña se ha visto obligada a ocultar su identidad femenina durante más de tres años para trabajar bajo el régimen terrorista y misógino de los talibanes, solo para evitar que su familia, huérfana de padre, pasara hambre».
«Al negar a las mujeres el acceso a la educación, el trabajo y la vida pública, los talibanes las han empujado a las sombras y les han arrebatado su derecho a vivir con dignidad», añadió.
No era la primera vez que una niña en Afganistán tenía que disfrazarse con ropa de niño por necesidad. Durante el primer régimen talibán, muchos hogares sin hombres recurrieron a vestir a sus hijas como niños para que pudieran salir de casa con seguridad, tener un tutor masculino y trabajar para mantener a sus familias. Incluso en el actual régimen talibán, Nooria no es la única niña obligada a dar este paso para proteger a su familia y sobrevivir.
A pesar de mis esfuerzos como periodista, no pude entrevistar a los familiares o conocidos de Nooria. En la mayoría de los casos relacionados con los talibanes, la gente tiene demasiado miedo para hablar y no quiere arriesgarse a hablar con los medios de comunicación.
A pesar de ello, logré hablar con Noorullah (nombre ficticio), un residente de la provincia de Ghor, quien me contó la historia de fondo de Nooria y su familia.
Según ella, después de que la madre de Nooria perdiera a su marido, abandonó la aldea de Nad Ali con sus hijas y se trasladó a Ghor. Como no eran muy conocidas en esa localidad, no pudieron encontrar un tutor masculino. Por lo tanto, tuvo que vestir a su hija como un chico y enviarla a trabajar al mercado.
Al principio, su hija Nooria trabajaba en una lechería y, más tarde, pasó a trabajar en el restaurante de Hikmatullah.
«Hikmatullah era un buen hombre», dice Noorullah. «Por las tardes llevaba a Nooria a casa en su moto y, cada vez que llevaba a sus propios hijos al colegio, también la llevaba de paso al restaurante», detalla.
No pude obtener ningún comentario de los talibanes porque, en la mayoría de los casos relacionados con mujeres, no hacen declaraciones a los medios de comunicación. Los repetidos intentos por obtener comentarios suelen encontrarse con el silencio.
Nooria dice al final de la confesión en vídeo que Hikmatullah, el dueño del restaurante para el que trabajaba, no sabía que ella era una niña. Sigue sin estar claro qué le habrán hecho los talibanes; no he podido encontrar ninguna información sobre su situación.
Tampoco se sabe qué le ocurrió a Nooria tras la publicación del vídeo. Muchos activistas de derechos humanos y usuarios de las redes sociales creen que los talibanes podrían haberla obligado a casarse, como ya hicieron durante su anterior mandato. Sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, nadie ha podido encontrar información sobre su situación actual.
Mientras tanto, varios críticos de los talibanes, activistas por los derechos de las mujeres, antiguos funcionarios del Gobierno, defensores de los derechos humanos y usuarios de las redes sociales han condenado esta acción, calificándola de inapropiada.
Señalan que los talibanes llevaron a cabo en su día atentados suicidas disfrazados con ropa de mujer.
Pero ahora, cuando una niña lleva ropa de hombre simplemente para proteger y mantener a su familia por necesidad, debido a las restricciones impuestas por los talibanes, estos responden con un trato atroz.
T: MF / ED: EG


