PARÍS – El número de estudiantes matriculados en educación superior en todo el mundo se ha duplicado con creces en las últimas dos décadas y ya alcanza los 269 millones, pero persisten grandes desigualdades geográficas, registra un reciente informe de la Unesco.
Europa y América el Norte tienen las mejores tasas de escolarización y graduaciones, les siguen Asia oriental y América Latina y el Caribe, y más atrás Asia del sur y occidental y África al sur del Sahara, muestra el informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
En el mismo período, los últimos 20 años, la movilidad internacional se ha triplicado, con casi 7,3 millones de estudiantes que estudian en el extranjero, la mitad de ellos en países europeos y norteamericanos.
Y las mujeres superan a los hombres en la matrícula de enseñanza superior, pero siguen a la zaga en estudios de doctorado.
“Este nuevo informe evidencia un aumento en la demanda de educación superior y el papel irremplazable que desempeña en la construcción de sociedades sostenibles. Sin embargo, esta expansión no siempre se traduce en oportunidades equitativas”, subrayó el director general de la Unesco, Jaled El-Enany.
El “Informe mundial sobre tendencias de la educación superior” incluye nuevos datos de 146 países, muestra que entre los años 2000 y 2023 la tasa bruta de escolarización en ese nivel (para los jóvenes entre 18 y 24 años con requisitos cubiertos para el ingreso), pasó de 27 a 35 %.
La tasa más alta corresponde a Europa y Estados Unidos, superior a 65 %. Les escolta América Latina y el Caribe, cuya tasa bruta para esa escolarización pasó de 40 a 53 %, y Asia oriental y el Pacífico, que avanzó de 24 a 40 %.
Dos regiones -Asia central y Asia oriental y el Pacífico-, que registraban, ambas, tasas brutas de escolarización por debajo del promedio mundial en 2013, para 2023 habían registrado el mayor crecimiento a nivel mundial, con tasas que superaban el promedio global.
La región de los Estados árabes se sitúa justo por debajo del promedio mundial (34% en 2023). Le sigue de cerca Asia meridional y occidental, aún por debajo del promedio mundial (30%), y África subsahariana es la región con la tasa más baja, siete por ciento en 2021, que es el año más reciente con datos disponibles.
La baja tasa africana corresponde a solo 7,8 millones de estudiantes, y es también la región donde este indicador creció menos durante la última década (solo seis por ciento), aunque ese crecimiento limitado se debe, en gran medida, al rápido crecimiento demográfico en el grupo de edad elegible para la educación superior.
Las instituciones privadas siguen representando un tercio de la matrícula mundial, con el porcentaje más elevado en América Latina y el Caribe (49 % en 2023).
En países como Brasil, Chile, Japón y Corea del Sur, cuatro de cada cinco estudiantes asisten a una institución privada de educación superior. El informe muestra que solo un tercio de los países establece por ley la gratuidad de la enseñanza superior pública.
La finalización de los estudios no ha aumentado al mismo ritmo que la matrícula, y la tasa bruta de graduación mundial solo pasó de 22 % en 2013 a 27 % en 2024.
En las últimas dos décadas, el número de estudiantes que viajan al extranjero para recibir educación superior aumentó más del triple, pasando de 2,1 millones en 2000 a casi 7,3 millones en 2023. Sin embargo, la movilidad solo beneficia al tres por ciento de los estudiantes en todo el mundo, con importantes disparidades regionales.
Siete países (Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Alemania, Canadá, Rusia y Francia) siguen acogiendo a la mitad de todos los estudiantes internacionales. Países como Turquía y los Emiratos Árabes Unidos ganan en popularidad y sus cifras de movilidad los sitúan ahora a poca distancia de Francia.
Los estudiantes internacionales prefieren cada vez más estudiar en su ámbito regional. En América Latina y el Caribe, la proporción de movilidad intrarregional aumentó de 24 a 43 % entre 2000 y 2022, siendo Argentina el principal destino.
Los estudiantes internacionales de los Estados árabes se concentran cada vez más en los países del Golfo y Jordania, lo que marca un cambio del predominio de Europa occidental y América del Norte hace una década.
En la actualidad, las mujeres superan a los hombres en la enseñanza superior: en 2024 había 114 mujeres matriculadas en ese nivel por cada 100 hombres.
Se ha alcanzado la paridad entre géneros en todas las regiones excepto en África subsahariana. Asia central y meridional ha logrado grandes progresos, pasando de 68 mujeres matriculadas por cada 100 hombres en 2000 a alcanzar la paridad entre géneros en 2023.
Pero las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en estudios de doctorado y ocupan solo alrededor de una cuarta parte de los puestos de alta dirección en el ámbito académico.
La equidad, la calidad y la financiación siguen siendo retos apremiantes. Aunque se observan algunos avances, solo un tercio de los países han implementado programas para apoyar el acceso a la educación superior de los grupos infrarrepresentados.
Países como Chile, Corea del Sur, Filipinas, Italia, Japón, Mauricio, México y Sudáfrica han reducido o abolido las tasas de educación superior para los grupos citados.
A pesar de que la matrícula se ha multiplicado por nueve, pasando de uno por ciento en 2019 al nueve por ciento en 2025, los refugiados siguen enfrentándose a importantes obstáculos para acceder a la educación superior.
Una de las principales barreras es el reconocimiento de las cualificaciones faltantes o no verificables, particularmente en el Sur Global.
La Unesco reivindica su Pasaporte de Cualificaciones, un instrumento para reconocer las calificaciones académicas, profesionales y vocacionales de los refugiados y las personas desplazadas por la fuerza.
Ese pasaporte se está aplicando actualmente en Iraq, Kenya, Uganda, Zambia y Zimbabwe, con planes de ampliación, y ya se ha expedido a cientos de solicitantes que cumplían los criterios.
La inversión pública en educación superior representa en promedio alrededor del 0,8 % del producto bruto (PIB) mundial.
El endurecimiento fiscal en muchos contextos está aumentando la presión sobre las instituciones de educación superior, creando la necesidad de modelos de financiación innovadores que permitan ofrecer una educación superior inclusiva y de calidad.
El informe señala que la rápida expansión del número de estudiantes ejerce presión sobre los sistemas de educación superior, poniendo de manifiesto la necesidad de garantizar estándares de calidad en la enseñanza.
Asimismo, se requieren medidas adicionales para ampliar el acceso de los grupos desfavorecidos, al tiempo que se garantice una financiación equitativa y sostenible.
Por último, se señala que las tecnologías digitales y la inteligencia artificial también están cambiando la enseñanza y el aprendizaje, aunque solo una de cada cinco universidades tenía una política formal de inteligencia artificial en 2025.
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