Informalidad y pobreza lastran al trabajo en América Latina

Se recuperan los puestos de trabajo en América Latina y el Caribe, aunque en un alto porcentaje son ocupaciones informales, con ingresos precarios y sin seguridad social, engrosando el desafío de la pobreza en la región, señala un nuevo informe de la OIT. Foto: BM

LIMA – La informalidad, la pobreza y el desempleo persisten como lastres en el mercado laboral de América Latina y el Caribe, reconoció las Organización Internacional del Trabajo (OIT), en un informe divulgado este martes 7 que llama a desarrollar políticas para favorecer el empleo formal.

“La realidad es que una de cada dos personas trabajan en la informalidad, que suele estar acompañada inestabilidad laboral, bajos ingresos, y sin protección social”, dijo Claudia Coenjaerts, directora regional encargada de la OIT, al presentar la nueva edición del Panorama Regional de la organización.

Para la responsable de la OIT “en este momento es urgente la implementación y fortalecimiento de diferentes tipos de políticas que contribuyan a la creación de empleo formal y al sostenimiento de los ingresos laborales” en la región.

El informe recoge que la tasa de desocupación regional promedio estimada a fines de 2022, de 7,2 %, “es significativamente menor” que la de 2019, antes de la crisis provocada por la pandemia covid-19, que fue de ocho por ciento.

Esa baja en la tasa de desocupación fue impulsada por la creación de empleo, que en el tercer trimestre de 2022 recuperó los niveles prepandemia, sumado a una recuperación aún incompleta de la tasa de participación laboral (población que integra la fuerza de trabajo), que sigue siendo levemente inferior a la de 2019.

Según la OIT, en América Latina y el Caribe la fuerza laboral era de 307 millones de personas en 2019, de 310 millones en 2022, y alcanzará los 315 millones este año.

Las personas empleadas sumaban 463 millones en 2019, descendieron a 460 millones en 2022 y llegarán a 469 millones este año. A su vez, el desempleo afectó a 28,8 millones de personas tanto en 2019 como en 2022, y disminuirá en más de un millón este año, situándose alrededor de 27,6 millones según los estimados.

“Los trabajadores informales tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de ser pobres que los trabajadores formales, a la vez que explican entre 70 y 90 % de la pobreza laboral total”: Claudia Coenjaerts.

La recuperación del empleo en 2022 fue más intensa entre mujeres que entre hombres, y entre jóvenes que entre los adultos. En ambos casos se trata de grupos que habían sido ferozmente impactados en la crisis laboral por la covid.

Sin embargo, las brechas estructurales por género y por edad siguen presentes en los mercados laborales, se precisó.

Coenjaerts dijo que “la baja de la desocupación es una noticia positiva, en especial tras la crisis de grandes dimensiones que provocó la pandemia”.

Pero este año esos progresos podrían estancarse, pues “el escaso dinamismo de la economía pronosticado para 2023 afectará negativamente la generación de nuevos empleos y eso hará que en 2023 la desocupación registre variaciones”, llegando a niveles de entre 7,2 y 7,5 %.

Además, en nueve de 15 países analizados la tasa de ocupación aún era inferior a la de tres años antes, y solo en dos la tasa de participación superaba niveles prepandemia. La de desocupación bajó en 10 de 15 países al tercer trimestre de 2022.

Según la OIT la región “es afectada por la conjunción crisis a nivel global, como la persistencia de la pandemia o la guerra entre Rusia y Ucrania, y al mismo tiempo enfrenta la perspectiva de un crecimiento económico bajo, las secuelas de una elevada inflación, limitado espacio fiscal y altos niveles de endeudamiento”.

Coenjaerts dijo que “en este escenario económico el problema laboral más urgente para la región es el de la calidad del empleo y los insuficientes ingresos laborales y totales generados por los trabajadores y sus familias”.

En la recuperación laboral las ocupaciones informales representaron entre 40 y 80 % de los empleos generados. Aunque en los últimos meses esta tendencia se atenuó a favor de empleos formales, la tasa de informalidad regional ya llegó a 50 %, como era antes de la pandemia, aunque en algunos países es mucho mayor.

Coenjaerts subrayó que según la OIT “los trabajadores informales tienen entre tres y cuatro veces más probabilidades de ser pobres que los trabajadores formales, a la vez que explican entre 70 y 90 % de la pobreza laboral total”.

Adicionalmente, el informe advierte que los ingresos reales de personas trabajadoras en la región están siendo afectados por una tasa de inflación regional ubicada por encima de ocho por ciento en 2022 y que causó una pérdida del poder adquisitivo de los salarios medios y los salarios mínimos.

En el caso de los salarios mínimos, por ejemplo, en nueve de 17 países analizados el valor real era inferior al de antes de la pandemia.

“El impacto de la informalidad, sumado al de la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, es fundamental para entender por qué debemos estar alertas al ‘fenómeno del trabajador pobre’”, dijo Roxana Maurizio, economista de la OIT y coordinadora del Panorama Laboral.

Los “trabajadores pobres” son aquellas personas que aun teniendo un empleo formal, pueden encontrarse en situación de pobreza.

Maurizio explicó que en la región los ingresos laborales representan 80 % de los ingresos de las familias, y por eso son esenciales para entender las entradas y salidas de personas en situación de pobreza.

Para enfrentar esta situación “son necesarias las políticas de sostenimiento y creación de más y mejores empleos, especialmente de empleos formales”, insistió Maurizio.

A-E/HM

 

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