GINEBRA – Las economías más vulnerables, 75 países menos adelantados (PMA) y pequeños Estados insulares en desarrollo (Peid), están en primera línea de afectados por las repercusiones de la guerra que se libra sobre el estrecho de Ormuz, advirtió este martes 2 una agencia especializada de las Naciones Unidas.
Un reporte de la Unctad (ONU Comercio y Desarrollo) muestra que 65 de esas economías vulnerables dependen del petróleo importado, y para ellas el aumento de los precios de la energía se traducirá en mayores costos y difíciles decisiones, entre cubrir las facturas de combustible e invertir en servicios públicos esenciales.
Eso afecta la vida de casi 1000 millones de personas, apunta la Unctad.
Desde el pasado febrero, la confrontación entre Estados Unidos e Israel, de un lado, e Irán, del otro, obstruye el estrecho de Ormuz, que comunica al golfo Pérsico con el de Omán, el mar Arábigo y el océano Índico, y por donde transita una parte considerable del petróleo, gas y fertilizantes que se comercian en el mundo.
El conflicto se mantiene con altibajos a la espera de que se concrete un elusivo alto el fuego y pueda avanzar un acuerdo para reabrir el estrecho mientras se negocia un trato sobre las causas del conflicto, que afecta a toda la región del Medio Oriente.
Las repercusiones alcanzan a todo el sistema energético mundial, y el secretario general de la ONU, António Guterres, observó que “cuando el estrecho de Ormuz se bloquea, los más pobres y vulnerables del mundo no pueden respirar”.
El reporte de la Unctad destacó, en primer lugar, cómo los precios del petróleo y sus derivados han subido entre enero de 2024 y mayo de 2026, y las economías vulnerables podrían pagar por esas facturas este año unos 20 000 millones de dólares más que en 2025.
El precio del petróleo crudo aumentó más de 40 %, pasando de unos 65 dólares por barril (de 159 litros) a oscilar en torno a los 100 dólares la unidad. El valor de la gasolina se incrementó en más de 50 %, al pasar de unos 700 dólares por tonelada a alrededor de 1100 dólares.
La sola variación en la factura petrolera significa una carga de más de medio punto del producto interno bruto (PIB) para unos 25 de los PMA, e igual número de Peid.
En el primer grupo los más castigados son Mauritania, Gambia y Burkina Faso, con entre cinco y 7,3 % de su PIB consumido por el alza, seguidos por otros ocho Estados africanos y Camboya.
En el segundo hay Estados del Pacífico y el Índico, como Vanuatu, Maldivas, Tonga y Mauricio, con afectación entre 4,2 y 5,8 % de su PIB, y del Caribe, entre los cuales Jamaica, Santa Lucía y Belice, en los que el alza en la factura petrolera representa entre 2,5 y 2,8 % del PIB.
Para Tanzania, Uganda y Zambia, en África oriental, entre 44 y 61 % del petróleo que consumen proviene de la región dominada por el estrecho de Ormuz. Representa 99 % de esas importaciones para Seychelles, 58 % para Mauricio y 43 % para Maldivas, estos tres últimos Estados insulares en el Índico.
Al carecer de infraestructura para la refinación, solo dos por ciento del petróleo que importan las economías más vulnerables es crudo, y 98 % corresponde a los productos derivados, más costosos.
La Unctad destaca que el alza de los precios del petróleo eleva los costos de transporte y combustible, incrementando así el costo total de los bienes y elevando rápidamente el costo de vida. Un aspecto adicional es la afectación de la agricultura por la escasez o mayor costo de los fertilizantes.
Las presiones inflacionarias generalizadas también pueden afectar a los países exportadores netos de petróleo.
Las fluctuaciones en los precios del petróleo aumentan la presión fiscal en las economías vulnerables que son importadoras netas.
Eso obliga a los Estados a tomar decisiones difíciles, entre proteger a los hogares de los aumentos repentinos de precios y mantener los servicios esenciales, y la inversión a largo plazo, incluido el desarrollo sostenible.
El aumento de la factura de las importaciones de petróleo puede ampliar los déficits por cuenta corriente (ocurre cuando un país gasta más en el extranjero de lo que le ingresa por sus ventas al exterior) y debilitar los tipos de cambio.
Eso provoca un aumento de los tipos de interés, un endurecimiento de las condiciones crediticias y un menor crecimiento económico, especialmente en economías con un margen fiscal limitado.
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