Líderes ambientales reclaman acción mundial unificada ante convergencia de tres COP

Monika Stankiewicz, secretaria ejecutiva del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, durante la 71 Reunión del Consejo del FMAM. Imagen: Stella Paul / IPS

SAMARCANDA, Uzbekistán –  Durante la 71 reunión del Consejo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) en Samarcanda, la ciudad milenaria de Uzbekistán, que estuvo centrada en los procesos y procedimientos, surgió un mensaje claro: la gobernanza medioambiental global no puede permitirse la fragmentación.

Al menos existen seis importantes acuerdos multilaterales sobre el medioambiente bajo su mecanismo financiero: la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), el Convenio de las Naciones Unidas sobre la Diversidad Biológica (CDB), el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes (COP), el Convenio de Minamata sobre el Mercurio, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación (CNULD) y el emergente Acuerdo sobre la Diversidad Biológica Marina de las Zonas fuera de la Jurisdicción Nacional.

El FMAM, que realiza su octava Asamblea en Samarcanda, desde el domingo 31 de mayo y hasta el sábado 6, se sitúa en el centro de una compleja estructura de presentación de informes de este conjunto de tratados multilaterales.

Para muchas secretarías de los convenios ambientales, los requisitos de presentación de informes se han vuelto cada vez más difíciles de cumplir para los países, limitados por la escasez de personal y los requisitos de múltiples niveles. Los llamamientos a una mayor sinergia, incluyendo procesos más sencillos entre los convenios, han adquirido una nueva urgencia.

«Este es el año de tres COP, una gran oportunidad para que creemos sinergias», dijo Asad Naqvi, en representación del CDB, marcando el tono de los debates.

Se refería a la 17 Conferencia de las Partes (COP17) sobre deserteficación y sequía, que se realizará en agosto en Mongolia, la COP17 sobre biodiversidad que se celebrará en Armenia en octubre, y la COP31 sobre cambio clímatico, que acogerá Turquía en noviembre. Las tres cumbres tendrán un mensaje común: sin proteger la biodiversidad, el agua y los territorios, no habrá una acción climática efectiva.

Un sistema bajo presión

En todas las convenciones surgieron retos similares: informes fragmentados, requisitos de datos descoordinados y duplicidades, especialmente para las secretarías más pequeñas y los países en desarrollo.

Monika Stankiewicz, secretaria ejecutiva del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, destacó la brecha entre los compromisos globales y las realidades locales, al tiempo que reconoció los avances del FMAM en la integración de los pueblos indígenas y las comunidades locales.

Señaló la minería artesanal y a pequeña escala de oro —una de las mayores fuentes de emisiones de mercurio— que a menudo se lleva a cabo en territorios indígenas. Sin embargo, muchas comunidades afectadas siguen sin saber cómo se aborda esta cuestión en el marco del convenio. Sin una participación significativa, resulta difícil alcanzar objetivos más amplios, como la conservación de la biodiversidad.

«Si los pueblos indígenas no participan adecuadamente en la lucha contra la contaminación por mercurio, ni siquiera se alcanzarán los objetivos de biodiversidad», advirtió, haciendo un llamamiento a una mayor integración entre los convenios.

Los delegados de la 71 reunión del Consejo del FMAM debatieron cómo eliminar la fragmentación en la gestión de la financiación en al menos seis importantes acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente. Imagen: Stella Paul / IPS

El «campo minado» de la presentación de informes

Rolph Payet, secretario ejecutivo de los internacionales Convenios de Basilea, Rotterdam y Estocolmo (BRS), subrayó la complejidad de la presentación de informes. A pesar de los esfuerzos por crear sinergias dentro del grupo de trabajo sobre productos químicos y residuos, la presentación de informes sigue siendo lo que él describió como un «campo minado».

«Tenemos un convenio en el que ya se ha iniciado la presentación de informes y otros en los que han cambiado los formatos de presentación; algunas partes interesadas siguen prefiriendo los sistemas en papel, mientras que otras quieren plataformas digitales, y no siempre comparten datos», explicó Payet.

El resultado es un sistema que sigue resultando difícil de manejar para los países. Aun así, Payet se mostró cautelosamente optimista, señalando los esfuerzos en curso para armonizar los mecanismos de cumplimiento y agilizar la recopilación de datos.

«Esto no es algo de lo que debamos huir», afirmó, y añadió: «Tenemos una oportunidad única para unir fuerzas y encontrar formas de hacer que la presentación de informes sea más fácil, más eficaz y más útil para medir el impacto».

De los silos a los sistemas

Para Naqvi y otros, las sinergias van más allá de la eficiencia administrativa; son esenciales para abordar crisis globales interconectadas.

Las sinergias no se refieren solo a la eficiencia, sino a abordar crisis interconectadas, afirma Naqvi. El Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (MMB) suele considerarse un plan de conservación.

«Todos estos retos —el clima, la biodiversidad, la degradación del suelo, la contaminación— están interconectados», afirmó. «El panorama financiero mundial no nos permite continuar con proyectos aislados», acotó.

Instó al FMAM a aprovechar su papel como mecanismo financiero para múltiples convenios a fin de profundizar la integración. Las plataformas de coordinación existentes, como el Grupo de Enlace Conjunto entre los tres Convenios de Río, podrían ampliarse para incluir los productos químicos, los residuos y las cuestiones emergentes.

En la primera Cumbre de la Tierra, celebrada en la ciudad brasileña de Río de Janeiro en 1992, surgieron la CMNUCC, el CDB y el CNULD, que después fueron dando espacio a los demás acuerdos ambientales mundiales.

Igualmente importante, añadió, es cambiar el enfoque de los resultados a un cambio sistémico: comprender y abordar los factores económicos que impulsan la degradación ambiental.

«No solo debemos combatir las llamas, sino también cerrar el grifo que alimenta el fuego», dijo Naqvi.

Financiar la transición

En todas las convenciones, la escala de inversión requerida supera con creces los recursos de subvenciones disponibles, lo que crea una necesidad urgente de financiación innovadora.

Stankiewicz, del convenio sobre el mercurio, destacó el déficit de financiación para la contaminación por mercurio y los productos químicos peligrosos, señalando que las subvenciones por sí solas son insuficientes. Señaló la financiación combinada —que aúna capital público, privado y soberano— como vía clave.

«Las subvenciones pueden actuar como catalizador», afirmó. «Pueden atraer inversiones más cuantiosas y abrir oportunidades de desarrollo al tiempo que se abordan los retos medioambientales», agregó.

Según ella, los ejemplos emergentes reflejan este enfoque. Por ejemplo, el proyecto de animación  apoyado por el FMAM no solo informa sobre la destrucción de los contaminantes orgánicos persistentes,  sino también sobre los beneficios colaterales, como la reducción de emisiones gracias a la eficiencia energética.

«Eso será integración en la práctica. Y espero que los organismos de ejecución también se unan a nosotros en esta importante labor», dijo Stankiewicz.

Tierra, sequía y resiliencia

Desde la perspectiva de la CNULD, las sinergias están estrechamente vinculadas al aumento de la inversión y al fomento de la resiliencia, especialmente en las regiones vulnerables.

Cathrine Mutambirwa, coordinadora de programas del Mecanismo Mundial de la CNULD, destacó la necesidad de movilizar capital privado y ampliar los modelos de financiación combinada más allá de las iniciativas piloto. Esto es especialmente crítico en las tierras áridas y las regiones propensas a la sequía, donde la financiación sigue siendo limitada.

Acogió con satisfacción los programas integrados propuestos sobre sequía y restauración de tierras en el marco del FMAM-9 como una respuesta oportuna a las necesidades de los países.

«Estos son precisamente los tipos de enfoques intersectoriales que solicitan los países afectados», afirmó.

Mutambirwa también destacó las alianzas con bancos multilaterales de desarrollo e instituciones regionales, mostrando cómo la financiación coordinada puede aunar recursos —incluidos el FMAM, los fondos climáticos y los bancos de desarrollo— en programas cohesionados.

Los ponentes también hicieron hincapié en que la integración debe ser inclusiva, situando en el centro a los pueblos indígenas, las mujeres, los jóvenes y las comunidades vulnerables, y respaldada por información accesible y sistemas simplificados.

«Ha habido demasiada fragmentación», reconoció Naqvi, del CDB. «Debemos asegurarnos de que nuestros procesos funcionen para quienes son los custodios de la biodiversidad y los recursos naturales», planteó.

Un momento crucial

La Octava Asamblea del FMAM llega en un momento crítico. Con las variadas COP programadas en el mismo año y el FMAM entrando en su noveno ciclo de reposición de fondos (FMAM-9), se da una rara coincidencia de atención política, financiación e impulso institucional.

Los ponentes fueron claros: no se debe dejar pasar este momento de cruce de caminos.

Es esencial lograr mayores sinergias en la presentación de informes, la financiación y el diseño de programas para reducir las cargas y mejorar su impacto.

Si se aplica de manera eficaz, dicha integración podría transformar la gobernanza ambiental global, pasando de esfuerzos paralelos a un sistema coherente capaz de abordar los retos más acuciantes del mundo.

Como señaló Naqvi, la oportunidad es clara: superar la fragmentación y construir un sistema en el que la sostenibilidad no sea solo un objetivo, sino un camino hacia un desarrollo inclusivo y resiliente.

Los ponentes revelaron que las agencias y convenciones de la ONU estaban recortando los costes operativos, mediante la reducción de los viajes y el uso de tecnologías como la inteligncia artificial (IA).

En un momento así, se espera que impulsen sistemas de presentación de informes más sencillos que se adapten a presupuestos más ajustados, equipos más reducidos y cargas de trabajo crecientes. Será revelador ver cómo el ciclo del FMAM-9 refleja estas limitaciones tanto en el diseño como en la implementación.

T: MF / ED: EG

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