AFGANISTÁN: Quema del Corán añade dudas sobre presencia de EEUU

Si bien altos funcionarios del gobierno de Barack Obama insisten en que la estrategia de Estados Unidos en Afganistán funciona, la polémica desatada por la quema de ejemplares del Corán en una base militar alimentó los cuestionamientos a la presencia de fuerzas occidentales en ese país.

Más de 30 personas murieron en protestas antiestadounidenses realizadas por decenas de miles de personas en las calles de Kabul y otras ciudades afganas, luego de que se difundiera la noticia de que habían sido halladas partes quemadas del libro sagrado musulmán en la base aérea de Bagram.

Los pedidos de disculpas de comandantes estadounidenses y del propio Obama no fueron suficientes para devolver la calma.

Dos oficiales estadounidenses, que trabajaban en un sitio supuestamente seguro del Ministerio del Interior de Afganistán, fueron asesinados por un funcionario afgano en una aparente represalia por la quema del Corán.

Se trató del último de 36 ataques perpetrados en los últimos 14 meses contra soldados extranjeros de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF).
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El hecho de que el atacante haya escapado sugiere que habría contado con el apoyo de otras personas en el Ministerio.

Las muertes llevaron al comandante de la ISAF, John Allen, a ordenar la retirada temporal de todo personal extranjero en ministerios afganos. Funcionarios en Washington no informaron cuando sería aplicada esta orden.

El lunes 27, nueve afganos murieron cuando un coche bomba estalló en la entrada de una base aérea usada por las fuerzas de Estados Unidos y de la ISAF en la ciudad nororiental de Jalalabad, cuyo control pasó a manos de las fuerzas nacionales afganas a fines de enero.

"Ha sido una semana verdaderamente nefasta", escribió Anthony Cordesman, experto en seguridad militar del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales http://csis.org/, en un largo comentario publicado el lunes 27 titulado "Afganistán: la muerte de una estrategia".

"Estos hechos despiertan dudas sobre la estrategia de Estados Unidos y el valor de continuar con el actual enfoque de la guerra", planteó.

Añadió que la creciente impopularidad de la ISAF y de Estados Unidos era solo uno de los factores que ponían en cuestión los fundamentos de la estrategia contrainsurgente adoptada por el gobierno de Obama en 2009.

Otros eran la corrupción persistente y la incompetencia del gobierno afgano, así como la tolerancia del vecino Pakistán a los refugios del movimiento islamista Talibán.

"Ahora está claro que los plazos de repliegue seguirán acelerándose, los recortes (militares) seguirán aumentando y la atención popular continuará alejándose de Afganistán", afirmó Cordesman.

De hecho, la mayoría de los analistas en Washington predicen que estos últimos incidentes ayudarán a apresurar el retiro de las tropas occidentales de Afganistán.

El cronograma de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) establece el repliegue para 2014, dejando solo un número indeterminado de consejeros militares y policiales.

"El público estadounidense tiene problemas para entender por qué Estados Unidos sigue sacrificando sangre y dinero en Afganistán, cuando las personas que estamos tratando de ayudar nos están matando", dijo al diario Los Angeles Times el especialista en contrainsurgencia Andrew Exum, del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense. http://www.cnas.org/

Estados Unidos cuenta actualmente con unos 90.000 soldados en Afganistán, y tiene previsto reducir ese número a 68.000 para septiembre.

El cronograma para el retiro de las tropas remanentes es motivo de discusión dentro de la administración de Obama, del opositor Partido Republicano -en general proclive a mantener tantas bases y tropas como sea posible- y del gobernante Partido Demócrata, cuyos legisladores han presionado para acelerar el repliegue.

No obstante, la administración se mantiene firme, al menos por ahora.

"Este no es un compromiso sin fin que seguirá cobrando vidas en el futuro", aseguró la secretaria de Estado (canciller), Hillary Rodham Clinton, a un grupo de demócratas durante una audiencia en el Senado el martes 28.

"Hemos logrado progresos en el principal asunto por el cual estamos ahí: la seguridad. Gracias a nuestra plataforma y nuestra presencia en Afganistán, hemos podido identificar a los terroristas, particularmente miembros (de la red radical islámica) Al Qaeda, entre ellos (Osama) bin Laden", afirmó.

"Y hemos logrado progresos en la ayuda al pueblo afgano", agregó.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen, dijo el martes 28: "Seguiremos apoyando hombro con hombro a nuestros aliados afganos".

"Estamos en Afganistán para construir estabilidad y seguridad para el pueblo, lo cual interesa a nuestra propia seguridad", adujo.

Pero luego de los últimos acontecimientos, particularmente los ataques de afganos contra fuerzas de la ISAF, la determinación de Rasmussen será puesta a prueba, especialmente cuando los jefes de la OTAN se reúnan en la norteña ciudad estadounidense de Chicago en mayo, para discutir el futuro de la estrategia.

Tras el asesinato el mes pasado de cuatro soldados franceses por parte de un afgano, en una base fortificada, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, tomó la decisión de retirar para fines de 2013 a los 4.000 uniformados de su país que se encuentran en Afganistán, un año antes de lo previsto.

El viernes 24, Alemania también anunció que había cerrado uno de sus puestos de avanzada ante las protestas contra la OTAN desatadas por la quema del Corán.

Apenas unos días antes del incidente con el libro sagrado del Islam, otros dos soldados estadounidenses habían sido asesinados por un uniformado afgano en la oriental provincia de Nangahar, en la frontera con Pakistán.

Aunque Estados Unidos y la OTAN insisten en que se trata de ataques "aislados", un informe clasificado revelado por el diario The New York Times en enero indicaba que esa explicación era "falsa, si no profundamente deshonesta".

"Los altercados mortales claramente no son raros ni aislados", según el informe, elaborado en mayo de 2011 por un comando estadounidense en el este de Afganistán.

"Reflejan una amenaza de homicidios sistemáticos que crece rápidamente, con una magnitud que no tendría precedentes entre ‘aliados’ en la historia moderna militar", indicó.

* El blog de Jim Lobe puede leerse en: http://www.lobelog.com.

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