Torniquete a divisas aviva incertidumbre en Venezuela

El gobierno de Venezuela impuso un drástico torniquete al mercado de divisas al suspender el cambio paralelo, pero en un país muy dependiente de las importaciones la medida podría gangrenar una economía ya infectada por recesión, inflación y desabastecimiento.

El llamado mercado permuta, donde se canjeaban bonos por dólares en casas de bolsa y sociedades de corretaje, quedó cerrado el día 17 y será sustituido por un sistema de bandas fijado y administrado por el Banco Central de Venezuela (BCV), que comenzará a operar en la primera o segunda semana de junio.

"Se está imponiendo una salida policial a un problema económico y eso no soluciona nada", dijo a IPS el economista Eduardo Semtei, al comentar el allanamiento o cierre de una veintena de empresas bursátiles bajo la acusación general de especulación y lavado de dinero por parte del presidente izquierdista Hugo Chávez.

Mientras el mercado permuta esté cerrado, la demanda de dólares solo será exiguamente satisfecha por la Comisión Administradora de Divisas (Cadivi), que otorga moneda estadounidense en el mercado controlado y que en 2009 solo cubrió 65 por ciento de los 38.400 millones de dólares de importaciones. O por el mercado negro.

En Venezuela, rige desde 2003 un férreo control de cambios, que en enero de 2009 se endureció cuando toda información sobre el mercado paralelo pasó a ser delito penal. Ese año, la economía se contrajo en 3,3 por ciento del producto interno bruto (PIB), pero eso no desanimó la demanda de dólares.
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El problema, precisó Semtei, profesor universitario de la izquierda tradicional que apoyó el gobierno hasta 2007, es que la administración no cuenta con ingresos de divisas o reservas internacionales para atender sus propias obligaciones en 2010 y, mucho menos, para satisfacer la demanda de empresas y particulares.

El gobierno, explicó, debe pagar este año unos 18.000 millones de dólares de servicio de una deuda nueva de corto plazo, por compras de armamento cercanas a 30.000 millones de dólares, por obligaciones acumuladas con contratistas externos para realizar grandes obras, o por sus nuevas asociaciones petroleras, entre otros rubros.

Ante esa realidad, Chávez y su gabinete endurecieron aún más la Ley de Ilícitos Cambiarios, que ahora sitúa al BCV como agente exclusivo del mercado paralelo y aumenta las multas y penas de prisión para quien opere ilegalmente o para quien informe sobre otras cotizaciones, incluso por Internet.

Además, el presidente acusó del alza de 25 por ciento de la cotización del dólar paralelo, registrada este año, a las empresas que permutaban bonos y divisas.

"Vamos a darles con todo", prometió Chávez y acusó a "esos burgueses" de especulación criminal. Altos funcionarios acotaron que este país petrolero se enfrentó a "un golpe financiero".

Pero, de hecho, la permuta de bonos por dólares fue una fórmula impulsada por el propio gobierno para atender la demanda insatisfecha por Cadivi. Además, el gran oferente en ese mercado era el consorcio estatal Petróleos de Venezuela, que obtenía así más bolívares por sus petrodólares, para nutrir el gasto corriente del aparato estatal.

En 2009, el mercado permuta transó 22.350 millones de dólares, que en parte atendieron los requerimientos de importadores a los que Cadivi no entregó divisas. Esto influyó en un aumento de los precios de 25 por ciento el año pasado, con lo que Venezuela entró en estanflación, recesión y alta inflación combinadas.

En enero, el gobierno devaluó el bolívar para corregir en parte su sobrevaloración. La moneda local pasó de su cotización fija de 2,15 por dólar a una paridad doble, de 2,60 para las importaciones estatales y de medicinas, y de 4,30 para el resto.

Pero el embudo en la oferta de Cadivi se mantuvo, por lo que el dólar permuta marcó más la economía real, que en los 11 años de gobierno de Chávez se ha hecho muy dependiente del mercado externo para abastecerse, incluso de alimentos básicos, debido a la caída de la producción agropecuaria y manufacturera.

También aumentó la dependencia del petróleo para el ingreso de divisas. En 1999 el crudo aportaba 68 por ciento y en el año pasado llegó a 94 por ciento, cuando las exportaciones petroleras sumaron 54.200 millones de dólares.

Desde abril, el dólar paralelo trepó hasta duplicar el precio oficial de 4,30, mientras el PIB cayó en el primer trimestre en 5,8 por ciento respecto del mismo período del año anterior, la inflación acumulada fue de 11 por ciento y las reservas internacionales mermaron en 7.800 millones, para situarse en 27.000 millones de dólares.

"El gobierno huye hacia delante, y las medidas cambiarias solo aumentarán las distorsiones en la economía", incluido el desempleo, dijo Semtei.

A ello se suma un desabastecimiento de productos básicos de la dieta venezolana, como leche, granos, harina y carne, "que se va a agudizar con el nuevo sistema", dijo Semtei, quien recordó que los inventarios promedio de los comerciantes nacionales no llegan a 45 días, entre otras causas porque temen ser acusados de acaparamiento.

Para José Manuel Puente, profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración, la apreciación desbordada del dólar es "una expresión de los graves desequilibrios macroeconómicos", y la estabilidad cambiaria solo vendrá cuando se corrijan.

"El gobierno recoge los resultados de un plan económico con mucha impericia y dogmatismo ideológico", aseguró Puente a IPS, y eso aumenta la percepción de riesgo y convierte al dólar en un refugio que buscan desde pequeños ahorristas a empresas.

El problema es que "haga lo que haga el gobierno no genera confianza", acotó Domingo Zavala, director del BCV hasta 2007 y un emblemático economista de izquierda crítico con el gobierno.

Semtei recordó que Chávez ha reiterado que "la economía no es política y lo importante es la política, pero ahora lo económico le alcanzó", justo en un año de elecciones legislativas, que se celebrarán el 26 de septiembre.

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