CORRUPCIÓN-CUBA: Un daño letal

El proceso de institucionalización que emprendió el presidente de Cuba, Raúl Castro, parece tener entre sus prioridades frenar fenómenos de corrupción que podrían minar desde adentro a este país caribeño.

"La capacidad de cualquier nación para enfrentar la confrontación internacional, se mide, en primer lugar, por su fortaleza interna", dijo el académico cubano Esteban Morales, en un artículo de opinión que califica la corrupción como "mucho más peligrosa que la llamada disidencia interna" en este país de régimen socialista y partido único.

"Esta última aún se encuentra aislada: carece de programa alternativo, no tiene líderes reales, no tiene masa. Pero la corrupción resulta ser la verdadera contrarrevolución, la que más daño puede hacer", agregó.

El artículo, que circula desde el lunes 12 en Internet, toca un asunto delicado y prácticamente ausente en la prensa estatal cubana. "Soy partidario de no permitir que estos y otros temas, que son nuestros, sean tratados por otros", dijo a IPS el economista e investigador Morales, del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana.

Su artículo coincide con el anuncio gubernamental de 750 auditorías que se efectuarán "al azar" entre el 19 de este mes y el 22 de mayo en todo el país, bajo la batuta de la estatal Contraloría General de la República, creada en agosto de 2009 como pieza clave del reordenamiento planteado por el mandatario Castro.
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El presidente dijo entonces que la Controlaría desempeñaría un rol esencial en la elevación del orden, el control interno y "el enfrentamiento resuelto a cualquier manifestación de corrupción, así como a las causas y condiciones que pueden propiciar el actuar negligente y delictivo de cualquier dirigente y funcionario".

En una entrevista publicada el lunes por el diario Trabajadores, la contralora general, Gladys Bejerano, sostuvo que su oficina se ocupa "de los bienes, patrimonio y recursos de la nación, incluidos los órganos estatales y organizaciones políticas y de masas". Entre sus tareas figura la atención de preocupaciones de la población sobre casos de ilegalidad.

Según el periódico, Bejerano consideró "muy complicado" el fenómeno de la corrupción, admitió que se debilitaron mucho los sistemas de control y subrayó que los trabajadores deben exigir su derecho a discutir el uso de los recursos y que las administraciones están obligadas a informar.

En su artículo, Morales se refirió a rumores sobre las razones que llevaron a la destitución el 8 de marzo del presidente del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC), general Rogelio Acevedo.

El destituido formó parte de la guerrilla que condujo Fidel Castro en la Sierra Maestra en los años 50 y, más adelante, participó en la guerra de Angola, en los años 70 y 80.

Para el ensayista, los motivos mencionados en los medios informativos no oficiales son como para quitar el sueño. "Algo de verdad debe haber en esas informaciones, porque este es un país muy pequeño y familiar", comentó.

Según esas versiones, personal de la Aviación Civil, no identificado hasta ahora, habría tomado parte en millonarias operaciones comerciales clandestinas. Hay, además, mucha gente investigada e interrogada, agregan. "Aún el asunto no ha tenido una explicación pública exhaustiva, como la gente espera", acotó Morales.

El ensayista dijo que se han descubierto casos similares al del IACC en otros lugares, y puede haber empresas en las que esté ocurriendo lo mismo. "Es decir, donde los jefes pueden estar recibiendo comisiones y abriéndose cuentas bancarias en otros países… una hipótesis de trabajo válida para abrir otras investigaciones", consideró.

En su opinión, empieza a ser evidente que hay personas en posiciones de gobierno y en el Estado, que se estarían "apalancando financieramente" ante la posibilidad de que la Revolución "se caiga".

Y otras, añadió Morales, "que pueden tener casi todo preparado para producir el traspaso de los bienes estatales a manos privadas, como tuvo lugar en la antigua Unión Soviética", disuelta en 1991.

Sin precisar nombres ni fechas, Morales dijo que asuntos "extremadamente serios" llevaron a las destituciones, el 2 de marzo de 2009, del vicepresidente Carlos Lage, el canciller Felipe Pérez Roque y otros altos funcionarios.

Según dio a entender, estos cargos manejaban informaciones que pasaron a la inteligencia de España.

Se trataría de "asuntos tan sensibles como pretensiones y aspiraciones de poder, favoritismos, corrupción y expresiones indebidas sobre la más alta dirección del país, que ya eran de conocimiento de los servicios especiales extranjeros".

"Una verdadera mercancía política, de altísimo valor agregado en manos de los enemigos de la Revolución", comentó Morales.

Estados Unidos, con cuyo gobierno La Habana mantiene un conflicto de medio siglo, presta una atención fundamental a la realidad interna cubana, señaló Morales.

"Todo lo que está ocurriendo internamente en Cuba está siendo observado, monitoreado por los políticos norteamericanos (estadounidenses) y en particular por los servicios especiales" de ese país, indicó.

En este aspecto, consideró, un funcionario cubano que se corrompa en sus relaciones con cualquier empresa extranjera, debe saber que la información que maneja puede caer en manos de los servicios especiales de cualquier país, y de allí a las manos de agencias estadounidenses "no va nada".

Cualquier información delicada sobre Cuba es muy bien pagada por los servicios de inteligencia de Estados Unidos, sostuvo Morales. "Si a estas alturas no sabemos eso, estamos liquidados", sentenció.

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