CULTURA-CUBA: La paz cruzó fronteras y diferencias

Amenazada por alas radicales del exilio cubano, centro de polémicas y encuestas desde el mismo momento de su anuncio, la idea del músico colombiano Juanes de realizar la segunda parte de su concierto «Paz sin fronteras» en Cuba probó la posibilidad de promover un entendimiento, pese a las diferencias.

Cientos de miles de cubanos escuchan a Juanes y a otros músicos locales y extranjeros Crédito: Jorge Luis Baños/IPS
Cientos de miles de cubanos escuchan a Juanes y a otros músicos locales y extranjeros Crédito: Jorge Luis Baños/IPS
Más de un millón de personas, la mayoría vestida con ropa blanca y portando sombrillas multicolores para protegerse del sol, acudió a la Plaza de la Revolución de La Habana, escenario de tantos actos políticos en los últimos 50 años, pero esta vez no para corear consignas y enarbolar pancartas sino para cantar, bailar y gritar de euforia.

Mientras que para un hombre de 35 años presente en la Plaza cantarle a la paz en abstracto le resulta "algo muy impreciso", otro de los asistentes, de 30 años, consideró que Cuba "necesita más conciertos como éste, en la Plaza, para desconectar y olvidarnos un poco de nuestros problemas".

"Se acabaron las barreras culturales. Las palabras de todos los artistas fueron desde el corazón. Decían Cuba y juro que me estremecía; me sentí más cubana", dijo a IPS Amaya Terry, de 20 años, consultada vía Twitter, un servicio gratuito de microblogging que hace las veces de red social.

"Cuba", con un sentido amplio de nación, fue la palabra más repetida por la larga lista de artistas invitados que incluyó, entre otros, a los españoles Miguel Bosé, Víctor Manuel y Luis Eduardo Aute, al italiano Jovanotti, al cubano X Alfonso y a la agrupación Orishas, por primera vez desde su salida de la isla hace 10 años.
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Contra los pronósticos de los sectores más radicales del exilio cubano en Estados Unidos, en especial de Miami, y en otros países como España, ni una frase explícita de apoyo a la Revolución Cubana y a sus líderes Fidel y Raúl Castro salió del escenario en la tarde del domingo.

Trovadores cubanos como Silvio Rodríguez, Amaury Pérez y Carlos Varela se limitaron a cantar sus canciones, mientras que los mensajes políticos quedaron, en su mayoría, en boca de los invitados de otros países como la salsera puertorriqueña Olga Tañón, Bosé o del propio Juanes.

"Duélale a quien le duela, ya se hizo el concierto por la paz", dijo Juan Formell, director de la orquesta Van Van, en la alusión más directa de parte de la representación cubana a todo el ambiente agresivo y anticultural que rodeó la organización de la cita en este país caribeño.

Reconciliación. Ese y no otro pareció ser el mensaje principal del concierto habanero, en un momento histórico definido en varias ocasiones como tiempo de cambio. "It’s time to change", adelantó Tañón en las primeras palabras de la tarde, frase varias veces repetida después por Juanes.

"La música debe viajar como el aire. No importa como pensemos, no importa que religión tengamos (…). Por encima de cualquier diferencia, todos somos hermanos. El futuro está en sus manos; vamos a cambiarlo para bien", dijo visiblemente emocionado ante la concurrencia el cantante colombiano, de 38 años y de fama internacional.

"Una sola familia cubana", gritó tras más de cuatro horas de música, en alusión a las tantas familias que durante décadas han vivido separadas por el conflicto entre su país y Estados Unidos, apenas sin reencontrase, sufriendo los vaivenes de la política y la presión de grupos radicales.

Horas antes, Tañón había enviado un beso a una joven cubana de parte de su papá "que no te ha visto en 20 años".

Aunque sin hacer explícito su apoyo a demandas opositoras internas que pretendían su solidaridad con los presos políticos en la isla, sin miedo y en plena conciencia de su libertad, Juanes dedicó una de sus canciones a todas aquellas personas que "están privadas de su libertad; donde quiera que estén".

Con el antecedente de una primera edición de "Paz sin fronteras", realizada el 16 de marzo de 2008 en la cercanías del puente internacional "Simón Bolívar" que une Colombia con Venezuela, para el ganador de 12 premios Grammy Latino se viven "tiempos diferentes" y Estados Unidos está "buscando diálogo y otras alternativas".

Interrogado a propósito del proyecto en La Habana, otro político que no fue mencionado en la velada, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que el megaconcierto se realizó sin la "bendición" de Washington y, al mismo tiempo, estimó que este tipo de intercambios culturales no "perjudican" las relaciones bilaterales.

"El gobierno estadounidense no es un promotor de conciertos. Yo no creo que se trate de que nosotros le demos nuestra bendición o no. Tengo entendido que él es un gran músico y que presenta un gran concierto", añadió Obama en una entrevista transmitida el domingo por Univisión, la emisora de televisión estadounidense de habla hispana.

En este camino, el mayor reclamo de artistas y del público cubano apuntó a que "Paz sin fronteras" sea sólo el inicio de un camino que facilite los intercambios culturales entre ambos países y no se convierta en un hecho aislado, como sucedió con los "puentes musicales" del pasado.

Tal fue el caso del Havana Jam, una especie de cruzada cultural organizada en marzo de 1979 por el sello Columbia. Con el grupo cubano de jazz Irakere como anfitrión, el teatro cubano Karl Marx recibió durante tres noches a artistas estadounidenses como Billy Joel, Stephen Stills, Kris Kristofferson y Rita Coolidge, entre otros.

Debieron pasar 20 años para que la coyuntura política facilitara un momento similar. El 28 de marzo de 1999, el mismo teatro habanero acogió un verdadero desfile de artistas estadounidenses y cubanos que durante varios días habían trabajado en el taller de creación "Musical Bridge – Puente cultural".

Aunque el acceso en aquellos momentos se vio limitado por la capacidad del mayor teatro de Cuba, con unas 5.000 localidades, las generaciones que hoy rondan los 40 años en la isla recuerdan otros conciertos masivos en la Plaza de la Revolución, pero, quizás, ninguno como el del domingo.

"La paz no es ausencia de contradicciones. Es otra dimensión. La paz es equidad y la equidad es justicia y derechos. La paz no quiere decir que todos pensemos igual ni al unísono. El pueblo de Cuba merece este concierto", dijo a IPS Lizette Vila, directora general del proyecto Palomas, una iniciativa que promueve la cultura de Paz en la isla.

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