COMERCIO-AMÉRICA LATINA: La salvadora diversificación

La crisis financiera de Estados Unidos puede afectar menos de lo temido a América del Sur, gracias a que diversificó su comercio en los últimos tiempos, a diferencia de México, que sí sufrirá los efectos debido a que la mayoría de las exportaciones van a su vecino del norte, estiman expertos.

Tras el fracaso del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y el añejo estancamiento de las negociaciones con la Unión Europea (UE), los países sudamericanos consolidaron en general a la fuerza sus vínculos con Asia y aumentaron dramáticamente el intercambio de bienes, que promete mantener su dinamismo al menos hasta 2010, según escenarios provisorios de los analistas.

Combustible, níquel, cobre, madera, soja y otros productos de la región seguirán fluyendo a China, India, Vietnam, Tailandia y otros países de Asia. Los precios de esos bienes sufrieron leves bajas por la crisis, pero se mantienen altos respecto de sus niveles históricos y no sufrirán un colapso, aseguran.

"México, la economía de la región más integrada con Estados Unidos, es la que más va a sufrir con una recesión en ese país, porque más de 80 por ciento de sus exportaciones van a ese destino", anticipó a IPS el brasileño Uziel Batista, del Instituto para la Integración de América latina y el Caribe (Intal).

Batista trabaja en Buenos Aires como economista especializado del área de Integración y Comercio del Intal, que es la unidad del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) dedicada a promover el comercio y la integración regional.
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"El Mercosur está en la mejor posición para enfrentar la crisis", destacó, en referencia al Mercado Común del Sur que integran Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, con Venezuela en proceso de adhesión como miembro pleno y Bolivia y Chile como asociados más antiguos y privilegiados. Este bloque no sólo está sólido por sus indicadores macroeconómicos que, en general, muestran resultados fiscales equilibrados, según los expertos. "Su comercio está muy diversificado entre Estados Unidos, la UE, Asia, África, y entre los dos socios principales, Argentina y Brasil", precisó.

Para Batista, la negativa del Mercosur a avanzar en la iniciativa estadounidense del ALCA "no fue un capricho, sino una decisión acertada", y anticipó que la crisis en curso "fortalecerá la integración regional del Mercosur, de América del Sur y también la de Asia, liderada por China".

Un estudio del economista chileno Osvaldo Rosales, de la División de Integración y Comercio de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, indica que Asia, con China a la cabeza, creció "significativamente" en los últimos siete años como destino de las exportaciones latinoamericanas, a la par de que el mercado estadounidense y de la UE perdían peso.

Más precisamente, mientras el mercado asiático crece para los productos latinoamericanos y muestra aún un enorme potencial de explotación, la participación de Estados Unidos como destino de las exportaciones de la región bajó de 60 a 40 por ciento entre 2000 y 2007, y la de UE pasó de 30 a 15 por ciento.

Los subsidios que otorga Estados Unidos y la UE a su agricultura, sector de donde sale la mayor parte de las exportaciones de las economías más grandes de América del Sur, forzó a la región a buscar nuevos mercados, justo cuando crecía en forma sostenida la demanda de productos básicos y alimentos por parte de China y de sus vecinos.

Este proceso se revela hoy como un seguro frente a los sacudones que vienen de Estados Unidos y de las principales plazas financieras europeas.

"Las economías orientadas a Estados Unidos, o sea México y las naciones centroamericanas, estarán más afectadas", aseguró Rosales a IPS. Por el contrario América del Sur, "que tiene en China un mercado relevante, saldrá beneficiada", dijo el experto.

"Sin ninguna duda, la diversificación del comercio fortalece a nuestras economías", concluyó el chileno, en coincidencia plena con su colega brasileño.

Para Rosales, es difícil anticipar la profundidad que tendrá la recesión en Estados Unidos y en base a eso proyectar el eventual impacto en las diversas regiones. Alguna repercusión habrá, descuenta, pero debido a este reparto del comercio, el golpe puede ser neutralizado o no manifestarse al menos en el corto plazo.

Actualmente, a raíz de las señales que se emiten desde Wall Street, los precios de los combustibles, los productos básicos y alimentos registraron una leve caída, pero siguen siendo muy altos respecto a los registros históricos de esos bienes, afirmó.

"China crece a (un ritmo de) 10 por ciento anual y una eventual desaceleración, producto de una menor demanda estadounidense, podría hacer caer ese crecimiento a ocho por ciento, que sigue siendo muy alto. Pero nosotros nos inclinamos a creer que va a seguir en 10 por ciento este año y el próximo por lo menos", vaticinó.

Del mismo modo, Batista consideró que aun cuando la demanda de los productos de exportación latinoamericanos pueda sufrir una merma debido a esta crisis, no será drástica.

"Los chinos deben seguir comiendo", sintetizó el brasileño en alusión a que seguirá alta la demanda desde ese país. Los precios podrán declinar un poco, pero "no habrá un colapso", subrayó.

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