MERCOSUR-UE: Sube el precio de un acuerdo

Ante el alza de los precios internacionales de los alimentos, el Mercosur hace valer su importancia como fuerte productor agropecuario y levanta el costo de la apertura de su mercado para artículos industriales y servicios de la Unión Europea (UE), en el marco de las negociaciones entre ambos bloques.

Según uno de los principales negociadores argentinos, esa es la posición del Mercosur (Mercado Común del Sur), que integran su país, Brasil, Uruguay y Paraguay, frente a las ambiciones de la UE, que se niega a reducir los subsidios que entrega a sus productores agrícolas y rechaza ampliar mercados a las importaciones de carnes, granos y lácteos.

La explicación fue brindada por el embajador Alfredo Chiaradía, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la cancillería argentina y uno de los representantes del Mercosur, al ser consultado por IPS sobre la marcha, en el contexto de la inflación mundial alimentaria, de las ya añejas discusiones en busca de un acuerdo de libre comercio con el bloque europeo.

En una reunión con corresponsales extranjeros en Buenos Aires, Chiaradía respondió que "lo que vale hoy el mercado industrial y de servicios del Mercosur es más caro que hace un tiempo atrás, porque ahora nuestros países tienen una demanda asegurada de sus productos en mercados a precios relativamente altos".

Se refirió así a la creciente demanda de China e India, una de las razones de ese incremento. "En consecuencia, en negociaciones comerciales podemos cobrar más cara la apertura industrial, porque no necesitamos lo que nos pueda dar (la UE), particularmente cuando lo que ofrecen es poco y lo quieren cobrar carísimo", remarcó.
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Las gestiones entre los bloques están estancadas desde hace tiempo por la negativa de la UE a reducir sus subsidios a la producción agrícola y por el rechazo del Mercosur a abrir sus mercados a los bienes industriales, de servicios, las compras gubernamentales y otros temas de interés europeo.

Chiaradía explicó que en la cumbre de la UE-América Latina y el Caribe, realizada el viernes pasado en Lima, la mandataria de Argentina, Cristina Fernández, a cargo de la presidencia semestral del bloque sureño, planteó claramente las demandas de esta región y aclaró que está dispuesta a mejorar la apertura de sus mercados.

En una entrevista con el presidente de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la UE, el portugués José Manuel Durao Barroso, Fernández aclaró que no se trata de si el Mercosur va a abrir o no sus mercados de industria y servicios, sino a cambio de qué magnitud de apertura de los mercados agrícolas europeos le conviene hacerlo, apuntó Chiaradía.

Este funcionario recordó que en 2004, luego de que ambas partes cruzaran ofertas por última vez, el Mercosur expresó que "el intercambio de concesiones le resultaba desfavorable". No obstante, en 2006 hizo una propuesta moderando sus ambiciones y tampoco obtuvo una respuesta que lo satisfaga.

"A partir de allí prevaleció la visión de que las modestas cuotas agrícolas que ofrecía la UE no tenían el valor suficiente como para merecer tan fuertes demandas en servicios o apertura industrial" como las requeridas del bloque sudamericano, abundó.

A modo de ejemplo, precisó que el Mercosur ambicionaba vender un volumen físico promedio de tres por ciento del consumo interno de alimentos en la UE, mientras que ese colectivo ofreció 0,6 por ciento. "A cambio, piden que el comercio de automotores sea libre", objetó.

En el último tiempo, la UE propuso al Mercosur esperar al cierre de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio para retomar las negociaciones y "por eso el proceso está estancado", admitió.

De todos modos, insistió en que "nunca rehusamos mejorar las condiciones de acceso para sus productos industriales o de servicios". "No estamos contra la apertura, de lo que se trata es de las magnitudes de lo que se negocia", expresó. "No queremos un acuerdo malo, y lo que propone la UE no es negocio para nosotros".

Chiaradía puntualizó que los negociadores de una y otra parte siempre supieron que las gestiones para un acuerdo comercial entre los dos bloques serían difíciles, incluso respecto a otros posibles convenios que la UE procura con grupos de países de la región.

"La UE es extremadamente sensible en cuestiones agrícolas y extremadamente ambicioso en industria y servicios, y para el Mercosur es al revés", aclaró. Pero, además de muy ambicioso, el bloque sudamericano es "extremadamente eficiente y poderoso en materia agrícola y tiene una base industrial que defender", añadió.

"Vamos a tener un acuerdo cuando nos sea medianamente beneficioso", afirmó el diplomático, pero advirtió que, "si antes de los cambios operados en el mercado mundial (de alimentos) los equilibrios entre lo que el Mercosur recibiría y lo que le pedían no eran buenos, hoy son menos buenos".

"Esto no quiere decir que no haya interés en seguir negociando", sostuvo, para luego indicar que el Mercosur no le teme a la apertura industrial en general, sino a la de ciertos sectores que pueden tener un impacto muy negativo para los incipientes procesos de desarrollo de la manufactura de esta región.

Finalmente, Chiaradía rechazó versiones que culpabilizan al bloque sureño por la carestía de los alimentos, y señaló que durante muchos años, cuando los precios de estos productos eran bajos, los subsidios desestimularon la inversión en países en desarrollo y eso agudizó el problema del hambre que hoy es más grave de lo que debería ser.

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