Opinión

Los alto el fuego de EEUU e Israel: vosotros cesáis, nosotros disparamos

Este es un artículo de opinión de James E. Jennings, fundador y presidente de la agencia de asistencia humanitaria Conscience International y promotor de larga data de la paz en Medio Oriente.

El frágil alto el fuego en Gaza se desmorona y las condiciones humanitarias se deterioran. Un alto enviado de la ONU advirtió al Consejo de Seguridad que los retrasos en la implementación del plan de transición para el enclave, respaldado por el Consejo, solo aumentarán el sufrimiento y socavarán la recuperación de la Franja. Imagen: ONU

ATLANTA, Estados Unidos – Si ha estado prestando atención a las guerras que se libran actualmente en Ucrania, Irán, Líbano y muchos otros lugares, quizá haya notado que las batallas de hoy en día son muy diferentes de las del siglo pasado. Ahora no se trata solo de tanques y aviones, sino también de decenas de misiles de largo alcance y enjambres masivos de drones vinculados a la guerra cibernética.

Sin embargo, la tragedia de las muertes de militares y civiles continúa, y se informa de que el número de bajas entre los soldados rusos en Ucrania alcanza la asombrosa cifra de 25 000 al mes. Como siempre en la guerra, los civiles son blanco injusto y son los que más sufren, con ataques aleatorios y sin sentido de misiles y drones que matan a personas inocentes de ambos bandos con regularidad.

Los asombrosamente autoproclamados amantes de la paz, como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, quienes han acordado negociar acuerdos de alto el fuego en Gaza y en el Líbano, continúan bombardeando al bando contrario con impunidad.

En su mayor parte se están saliendo con la suya, sin protestas de nadie, salvo de unas pocas agencias ineficaces y voces solitarias.

El autor, James E. Jennings

Esa es, en efecto, una forma nueva e ingeniosa de hacer la guerra: los combatientes acuerdan un alto el fuego, y luego una de las partes sigue bombardeando pero insiste en que la otra se detenga debido al alto el fuego acordado. En tales circunstancias, lo único que significa realmente un alto el fuego es «Tu bando debe dejar de disparar, pero nosotros dispararemos a voluntad».

Tal disparate es un juego de palabras sin sentido y sin resolución a la vista. El partido Likud de Israel, cada vez más nazificado, sigue bombardeando ciudades, pueblos y viviendas particulares y edificios de apartamentos en el Líbano como si tuviera licencia para hacerlo, con escasa oposición efectiva por parte de la comunidad internacional.

Quizá eso sea de esperar, ya que el mundo se ha mantenido en gran medida en silencio durante casi cuatro años ante el genocidio evidente en Gaza. Y a estas alturas, más de 1,2 millones de personas han sido expulsadas de sus hogares en el sur del Líbano a una vida de desesperación e incertidumbre.

La eficiente máquina de matar israelí en Líbano, respaldada por Estados Unidos, ha seguido destruyendo edificios residenciales con impunidad y acumulando una lista obscena de civiles asesinados: madres, padres, abuelos y muchos niños inocentes.

En Gaza, fuentes palestinas han registrado más de 2000 violaciones israelíes del llamado «alto el fuego» entre octubre de 2025 y marzo de 2026, con un total de más de 700 palestinos asesinados, después de los más de 70 000 muertos durante la guerra contra los gazatíes desde el 7 de octubre de 2023, como respuesta destructiva por el ataque del grupo islamista Hamás contra Israel aquel día.

Solo una moratoria temporal impuesta por Estados Unidos ha impedido que Israel continúe bombardeando Irán. Israel se niega a acatar cualquier restricción sobre los bombardeos en el Líbano, a pesar de que supuestamente hay un alto el fuego en vigor.

Las muertes allí, desde el breve «alto el fuego» del 17 de abril, siguen aumentando día a día.

En Irán, tanto Israel como Estados Unidos han prometido seguir arrasando lo que hace tiempo se anunció como ya arrasado.

El gobierno de Teherán ha anunciado que el número de iraníes muertos y heridos en los tres primeros meses de la agresión conjunta de Estados Unidos e Israel asciende a decenas de miles, y la guerra aún no ha terminado.

Lo más memorable es la masacre de 120 escolares, en su mayoría niñas, el primer día de los bombardeos estadounidenses en Minab, Irán. Las bajas hasta ahora en el bando estadounidense ascienden a 13 muertos y varias docenas de heridos. Esa es la definición de una guerra asimétrica.

Las guerras modernas pueden desconcertar a los observadores, pero el arte de tergiversar palabras y frases y sus significados asociados es tan antiguo como el tiempo. La mentira, la confusión y las afirmaciones obscenas son la esencia del arma principal de la guerra: el engaño.

Las palabras pueden matar, y lo hacen. «Alto el fuego» es la última mentira. Para Israel y Estados Unidos significa «Vosotros cesáis, nosotros disparamos».

James E. Jennings es el fundador y presidente de la agencia de asistencia humanitaria Conscience International, que ha respondido a las guerras en Líbano, Siria, Iraq, Palestina, Gaza y otras desde 1991. También es un activista de larga data a favor de la paz en la región de Medio Oriente.

T: MF / ED: EG

 

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