SALUD-CHINA: Polémicas terapias experimentales

La biotecnología médica china, en plena expansión, produce controvertidos medicamentos y terapias genéticas, tanto para la población nacional como para extranjeros que buscan la cura de sus enfermedades.

El laboratorio Beike utiliza células madre que extrae del cordón umbilical o la membrana amniótica para tratar a más de 1.000 pacientes, 60 de ellos extranjeros, que sufren mal de Alzheimer, autismo, trauma o parálisis cerebral y lesiones en la médula espinal, según un estudio publicado por la revista Nature Biotechnology.

"Entrevistamos a extranjeros felices con los tratamientos de Beike", dijo uno de los autores del trabajo, Peter Singer, del Centro McLaughlin-Rotman para la Salud Global de la Universidad de Toronto.

Pero la gubernamental Administración de Alimentos y Medicamentos de China no requiere la realización de pruebas clínicas, por lo que resulta difícil evaluar la eficacia de estas terapias, agregó.

Se trata de un enfoque extraordinariamente controvertido, señaló Singer. Tanto Beike como otros laboratorios podrían ser considerados "compañías renegadas" en Estados Unidos y Europa.
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Aunque surgió hace menos de 10 años, la industria de la biotecnología médica se ha vuelto innovadora y muchos de los más grandes laboratorios internacionales la utilizan para realizar sus costosas investigaciones y pruebas clínicas.

Una de las empresas más importantes, WuXi PharmaTech, cotiza sus acciones en la Bolsa de Nueva York y recientemente adquirió una compañía estadounidense.

"La industria biotecnológica china es como un dragón bebé, que crecerá rápidamente y pronto será difícil ignorarla", afirmó Singer, cuyo informe se publicó el lunes.

En 2007, China vendió 3.000 millones de dólares en productos biofarmacéuticos, mientras que las compañías estadounidenses facturaron 59.000 millones de dólares en 2006, según la consultora Ernst & Young LLP.

Singer y sus colegas tuvieron entrevistas en 22 compañías chinas para obtener el primer análisis detallado de la evolución del sector biotecnológico, que se encuentra en rápida expansión pero sobre el que se conoce poco.

Con el impulso de inversiones estatales, China comercializó el primer producto para terapias genéticas, llamado Gendicine, que se utiliza para el tratamiento de cáncer de cuello y de cabeza. Hasta el momento lo han recibido más de 5.000 pacientes, 400 de ellos extranjeros.

Se están realizando nuevas pruebas clínicas del medicamento, para determinar si también es posible utilizarlo en casos de cáncer abdominal, de hígado y de páncreas.

Una compañía china también está desarrollando una vacuna oral contra el cólera. En el mundo sólo existe un tratamiento contra esta enfermedad, que se comercializa en forma de tabletas.

Otras trabajan en la búsqueda de una vacuna oral contra el sida, la neumonía atípica y la gripe aviar.

Pero el objetivo primario de las autoridades chinas es atender las necesidades de salud de los 1.300 millones de habitantes del país.

"China no es sólo un productor de bajo costo, también está invirtiendo en investigación y desarrollo", dijo Sarah Frew, del Centro McLaughlin-Rotman, coautora del estudio.

"Ya hay en el mercado muchos productos innovadores y otros que están a punto de ser comercializados", dijo a IPS.

La compañía Sunway Biotech, con sede en Shanghai, desarrolló un tratamiento genético para el cáncer, llamado H101, con licencia de la estadounidense Onyx Pharmaceuticals.

Completó el proceso, incluidas las pruebas clínicas y la colocación en el mercado, mucho más rápido y a un menor costo, comentó Frew.

Los expertos señalan que China es líder mundial en el campo de las terapias genéticas porque las compañías estadounidenses y europeas tienen requerimientos mucho más severos en materia de seguridad y eficacia de los tratamientos.

En estos casos se emplean virus genéticamente modificados que se insertan en el núcleo de las células que presentan disfunciones. El procedimiento no ha sido aprobado en Estados Unidos porque no se lo considera seguro y efectivo.

Pruebas en seres humanos han sido suspendidas temporalmente en varias ocasiones, y también en Europa, debido a la muerte de algunos pacientes.

"Las regulaciones que protegen a los pacientes son mucho más permisivas en China que en Estados Unidos", dijo a IPS Peter Laurie, subdirector del grupo de investigación sobre la salud de la no gubernamental Public Citizen, con sede en Washington.

Hace unos años, investigadores estadounidenses que trabajaban en China infectaron deliberadamente con malaria a portadores del virus de inmunodeficiencia humana, que causa el sida, con la esperanza de que la fiebre lo destruiría.

Estos experimentos son ilegales en Estados Unidos, donde se los considera peligrosos y no éticos, señaló Laurie.

"Cualquier compañía que realiza investigación y pruebas clínicas en China resulta éticamente sospechosa salvo que lo haga para mejorar la salud de las personas de ese país", agregó.

Las normas internacionales sobre pruebas de medicamentos en seres humanos son rigurosas, caras y demandan mucho tiempo, pero son fundamentales para proteger a los pacientes, afirmó Laurie.

Frew señaló que las regulaciones chinas se basan sobre las vigentes en Estados Unidos, pero su aplicación se ve entorpecida por la corrupción.

En julio de 2007, el director de la Administración de Alimentos y Medicamentos, Zheng Xiaoyu, fue ejecutado por aceptar sobornos de las compañías para aprobar sus productos, entre los que se encontraba un antibiótico que provocó la muerte de varias personas.

A partir de ese escándalo, el organismo de control ha sido más estricto para recomponer su credibilidad, indicó Frew.

Sin embargo, los investigadores chinos no siempre respetan los estándares internacionales y es poco probable que puedan exportar sus medicamentos o terapias a los países ricos en el futuro cercano.

Esta es una de las razones por las que el sector de la biotecnología no ha crecido en forma más rápida.

El estudio señala que los inversores extranjeros ven un enorme potencial en el sector, que podría convertirse en la farmacia del mundo para medicamentos genéricos.

Pero se han realizado pocas inversiones a causa de la falta de aplicación de las regulaciones, las dudas sobre el sistema financiero, las rígidas restricciones a la exportación de divisas y la escasa protección del gobierno chino a los derechos de propiedad intelectual.

"China todavía tiene un pie en la sociedad cerrada del pasado. Esperamos que realice las reformas financieras y regulatorias necesarias para atraer el capital de riesgo que se requiere para un proceso de innovación sostenida en el sector de la biotecnología", dijo Singer.

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