FORO SOCIAL BRASILEÑO: Dardos contra Washington

El Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y la política imperialista de Estados Unidos fueron este viernes blancos predilectos de las primeras conferencias del Foro Social Brasileño (FSB) en la meridional ciudad de Belo Horizonte.

Los títulos de las conferencias de este viernes, ”ALCA, OMC (Organización Mundial de Comercio) y dependencia externa: estrategias económicas de dominación” y ”Globalización armada y militarización en América Latina” indican el tono de las exposiciones, oídas por unas 3.000 personas.

La ”estrategia de dominación” se basa en ”tres ejes, comercio, deuda externa y militarización”, afirmó Sandra Quintela, dirigente de la Campaña contra el ALCA en Brasil. Por eso Estados Unidos promueve una articulación cada día más estrecha entre OMC, Fondo Monetario Internacional (FMI) y Banco Mundial, acotó.

”Queremos una auditoría pública de la deuda y revisión de contratos” con los organismos multilaterales, reclamó Quintela, como forma de abrir camino al desarrollo del país.

Los 15.000 millones de dólares de superávit comercial de Brasil entre enero y agosto de este año fueron apenas suficientes para el pago de intereses de la deuda, las remesas de utilidades de empresas extranjeras y otros servicios, argumentó.

En relación al ALCA, Quintela destacó el movimiento a favor de un plebiscito en el que la población opine si Brasil debe seguir negociando ese acuerdo.

La consulta debería hacerse el 3 de octubre de 2004, coincidiendo con las elecciones municipales, según un proyecto de ley que se tramita en el Senado.

Con el auspicio de Washington, 34 países de América, todos excepto Cuba, negocian el ALCA, un plan de integración comercial que debería entrar en vigor en enero de 2005.

El economista Luis Fernandes, de la Universidad Federal Fluminense, con sede en Niteroi, advirtió que la actual estrategia estadounidense es anterior al presidente George W. Bush, en el poder desde 2001, y sufrió cambios desde el ”colapso del campo socialista” en 1989.

En los años 70, la supremacía de Estados Unidos sufrió golpes.

Por ejemplo, el surgimiento de Japón como gran potencia económica, el fracaso militar en Vietnam, la Organización de Países Exportadores de Petróleo elevando el precio de la energía, el triunfo del movimiento sandinista en Nicaragua y el fortalecimiento del Movimiento de países No Alineados, recordó.

En los años 80, Washington puso en marcha la ”agenda neoliberal”, buscando recuperar su dominio del sistema internacional.

Recurrió entonces principalmente a la liberalización financiera y al poder del dólar, convirtiendo al FMI en instrumento de la apertura económica de países en desarrollo, según Fernandes.

Se trataba de ”reordenar el mundo usando a los organismos multilaterales”, añadió. Pero eso cambió en los años 90.

Las tensiones con sus aliados y la falta de consenso llevaron a Washington a abandonar el multilateralismo, intensificando acciones unilaterales, intervenciones y la militarización de las relaciones, ignorando a la Organización de las Naciones Unidas, observó.

Una ”escalada de violencia, tensiones y conflictos” es la consecuencia de esa estrategia, que va acumulando rechazo y aislamiento en el mundo, opinó el economista.

El ”desequilibrio en las relaciones internacionales”, impuesto por las armas, se extiende al comercio, con Estados Unidos ampliando su proteccionismo mientras quiere abrir los mercados latinoamericanos.

A juicio de Fernandes, Brasil resiste a ese ”cinismo” en el ALCA, pero enfrenta divisiones en su gobierno.

La resistencia es conducida por los negociadores diplomáticos, pero las autoridades económicas practican políticas divergentes para atender dictámenes del sistema financiero internacional.

Por eso la política externa de defensa de los intereses nacionales necesita el apoyo de la sociedad movilizada, concluyó Fernandes.

La amenaza del ALCA fue subrayada por el argentino Carlos Juliá, de Jubileo Sur, movimiento por la cancelación de la deuda externa.

Su país, ”alumno modelo del neoliberalismo en los años 90” es un claro ejemplo de los daños de acuerdos como el ALCA, que favorecen al capital y a empresas trasnacionales, sostuvo.

Esa historia negativa argentina data de 1956, cuando un primer acuerdo con el FMI llevó a modificar la Constitución de 1949, que prohibía las privatizaciones de empresas del Estado. ”Perdimos la Constitución, las instituciones y la soberanía”, lamentó Juliá.

El ALCA ampliaría ”la dominación a toda América Latina”, opinó. Ojalá que Brasil, ”un líder regional”, no siga el ejemplo argentino, dijo Juliá.

El uso del poder bélico y otros mecanismos violentos del ”imperialismo estadounidense” fueron destacados por Maria Luisa Mendonça, dirigente de la Red Social de Justicia, una organización de derechos humanos, y por el periodista José Arbex, de la agencia brasileña Carta Maior.

Estados Unidos está multiplicando sus bases militares en América Latina, especialmente en áreas estratégicas donde hay ”petróleo, agua, minerales y biodiversidad”, como México, América Central, la Amazonia y el extremo sur del continente.

El pretexto de combatir el narcotráfico para justificar la presencia militar en Colombia, cae por tierra cuando se sabe que Afganistán, ocupado por Estados Unidos desde octubre de 2001, volvió a ser el mayor exportador de opio, dijo Arbex.

Brasil fue humillado al ser obligado a adoptar una legislación para permitir la siembra y venta de soja transgénica, ante el hecho consumado de que decenas de miles de agricultores la produjeron a partir de semillas contrabandeadas de Argentina.

Según el periodista, detrás está una única empresa estadounidense, Monsanto, que ”convenció a los agricultores” y obligó el gobierno a cambiar la legislación nacional, en un ejemplo de la política estadounidense de imponer los intereses de las corporaciones.

Otra preocupación de los panelistas fue la Base Aeroespacial de Alcántara, en el norte de Brasil, que el gobierno busca consolidar como centro de lanzamiento de satélites nacionales y extranjeros. Un reciente acuerdo permitirá a Ucrania hacer lanzamientos desde esa base.

La construcción de la base, iniciada hace 21 años, se hizo sin consulta a la población local y representó la expulsión de miles de familias que perdieron sus bienes, sus fuentes de ingreso y el acceso a la playa, según Sérvulo Borges, representante de la Asociación de Comunidades Rurales de Alcántara y de un movimiento de afectados por el proyecto aeroespacial.

Las familias fueron empujadas a ”la pobreza y el hambre”, dijo Borges.

El FSB se prolongará hasta el domingo, con otras cuatro conferencias y más de 500 seminarios, talleres y actividades específicas, promovidas por organizaciones sindicales, de campesinos, de mujeres, indígenas, educadores y variadas organizaciones no gubernamentales.

”No al ALCA” fue también una consigna muy presente en los estandartes de la marcha que inauguró el foro en la tarde del jueves, reuniendo a casi 10.000 manifestantes en las calles céntricas de la ciudad, capital del estado de Minas Gerais, según estimó la policía local.

Con banderas y carteles del gobernante Partido de los Trabajadores, otros grupos de izquierda y movimientos diversos, fue una alegre manifestación con música y danzas indígenas.

El secretario de Estado de Derechos Humanos, Nilmario Miranda, representó en el FSB al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, de visita esta semana en cinco países africanos.

La gira de Lula por Africa es importante para ampliar la ”coalición internacional por una mejor redistribución del poder y el conocimiento” en el mundo, dijo Miranda, destacando el papel del Foro Social para la necesaria ”organización y movilización de la sociedad”.

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