POLITICA-CHILE: Repliegue de partido militar

Los intentos de crear en Chile un partido que reúna a los más fieles adherentes al general Augusto Pinochet quedaron archivados al menos hasta después de la conmemoración del 30 aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

El propio Pinochet tomó distancia de los afanes político- partidistas de sus seguidores y optó por dar prioridad en estos días a encuentros con ex ministros de su dictadura de 1973 a 1990 y con uniformados en retiro, en actos que pretenden reivindicar a un régimen identificado sobre todo por su signo represivo.

El 23 de este mes se cumplieron tres décadas del día en que el entonces presidente Salvador Allende debió aceptar la renuncia a la jefatura del Ejército del general constitucionalista Carlos Prats para designar en el cargo al segundo en la cadena de mando, un hasta ese momento oscuro y obsecuente general llamado Augusto Pinochet Ugarte.

El cruento levantamiento militar, producido sólo tres semanas después, instaló como gobernante hasta el 11 de marzo de 1990 a Pinochet, quien además se mantuvo en la máxima jerarquía castrense hasta el 10 de marzo de 1998.

La Fundación Pinochet planea realizar varios actos para conmemorar los 30 años del ”pronunciamiento militar”, término usado por expresa instrucción del ex dictador, quien no admite que se denomine golpe de Estado al derrocamiento del socialista Allende.

Pinochet insistió en la expresión ”pronunciamiento militar” ante sus ex colaboradores que llegaron a saludarlo el sábado 22 a su residencia rural de Bucalemu, unos 200 kilómetros al sur de Santiago.

El ex gobernante, que en noviembre cumplirá 88 años, repitió el discurso del día 7, cuando apareció de modo sorpresivo en un almuerzo de generales retirados en el Club Militar de Santiago, ocasión en que instó también a sus ex camaradas a preservar la unidad del Ejército en torno a su actual jefe, el general Luis Emilio Cheyre.

Aunque su presentaciones en público se han reducido al máximo, Pinochet sigue siendo un actor político influyente en la antigua oficialidad y cuadros civiles derechistas que sirvieron al régimen militar, pese a la supuesta demencia senil que en julio de 2002 hizo que la Corte Suprema de Justicia evitara su enjuiciamiento por crímenes contra los derechos humanos.

En julio pasado se produjeron intentos de crear partidos o movimientos identificados con el pasado dictatorial, vistos como implícitos cuestionamientos a la gestión de Cheyre, quien busca distanciar hoy a las Fuerzas Armadas de los crímenes represivos que se cometieron durante la dictadura.

Así, el general retirado Juan Carlos Nielsen, quien fuera jefe del Estado Mayor de la Defensa Nacional bajo el anterior jefe del Ejército, Ricardo Izurieta (1998-2002), anunció el nacimiento del partido Nueva Fuerza Nacional (NFN), integrado por militares retirados y civiles indentificados con el pinochetismo más duro.

Pero el Servicio Electoral rechazó el 24 de ese mismo mes la solicitud de inscripción de la nueva colectividad, por entender que había vicios en el trámite formal, y ahora Nielsen tendrá que reanudar las gestiones, para lo cual le sobran ganas y disposición.

”Vamos a presentar el escrito (al Servicio Electoral) cuantas veces sea necesario. Estamos dispuestos a equivocarnos hasta que nos acepten la idea”, dijo la esposa del uniformado, Anabella Poblete, quien figura también como dirigente en el proyecto de este ”partido militar”.

En los mismos días en que se frustraba la inscripción legal de Nueva Fuerza Nacional, tres senadores designados en representación de las Fuerzas Armadas promocionaron públicamente la idea de revitalizar el Movimiento Unitario Nacional (MUNA), que también tiene el signo distintivo de los uniformes.

Los propulsores de esta iniciativa son el ex comandante de la Armada Jorge Martínez Busch, el ex jefe de Policía de Carabineros general Fernando Cordero y el ex vicecomandante del Ejército Julio Canessa. El general Ramón Vega, senador designado por la Fuerza Aérea, no participa de esta iniciativa.

La Constitución en vigor desde 1980 establece que el Senado se conforme con 38 miembros de elección popular y nueve designados, también llamados ”institucionales”, que representan a la Corte Suprema de Justicia, ex contralores de la República, ex ministros de Estado, ex rectores universitarios y a las cuatro ramas castrenses.

Versiones de prensa aseguraron que detrás de la creación de NFN están ex jefes de los aparatos represivos de la dictadura, como el general Manuel Contreras, fundador de la temible Dirección de Inteligencia Nacional, y el mayor Alvaro Corbalán, ex jefe de Operaciones de la Central Nacional de Informaciones, ambos bajo arresto.

Corbalán, quien desmintió sus vínculos con Nielsen, encabezó en 1988 la creación del partido Avanzada Nacional, que se disolvió sin pena ni gloria luego de alcanzar en los comicios parlamentarios de diciembre de 1989 apenas 0,8 por ciento de la votación.

El socialista Enrique Correa, quien fuera ministro de la Secretaría General de Gobierno en el mandato del demócratacristiano Patricio Aylwin (1990-1994) y considerado uno de los artífices de la transición institucional, dijo a IPS que los partidos militares no tienen futuro en este país.

”Estamos en una fase en que los partidos exitosos en Chile son los que interpretan intereses ciudadanos amplios y diversos, no que expresan la opinión de un solo grupo”, señaló el ex ministro, para añadir que los militares en retiro son ”un grupo proporcionalmente pequeño” de la población chilena.

A su vez, José Miguel Izquierdo, jefe de Análisis Político Electoral del Instituto Libertad, un centro de orientación derechista, comentó a IPS que un partido de corte castrense puede tener influencia en comicios municipales en zonas apartadas donde la vida social se organiza en torno a las guarniciones militares.

Las próximas elecciones municipales se realizarán en octubre de 2004 y son vistas como un ensayo para los comicios presidenciales de diciembre de 2005. Es probable que NFN y el MUNA formalicen para entonces la presentación de candidatos en varias comunas del país.

Correa e Izquierdo coincidieron en que las condiciones políticas de Chile no permitirán el surgimiento como líderes de militares en retiro, como Hugo Chávez en Venezuela o Lucio Gutiérrez en Ecuador.

”Tenemos un sistema político muy sólido y, sobre todo, tenemos liderazgos políticos (civiles) muy fuertes en la izquierda, el centro y la derecha”, apuntó el ex ministro.

El periodista Juan Andrés Lagos, miembro del Comité Central del opositor Partido Comunista, indicó a IPS que el surgimiento de ”artefactos” partidarios de inspiración militar es una demostración de que ”los nudos principales del pinochetismo continúan latentes, están vivos, influyen y presionan por sus intereses”.

Lagos se refirió así a los propósitos declarados del MUNA y la NFN de conseguir ”juicios justos y conformes al estado de derecho” para militares procesados por violaciones de derechos humanos, con una ”aplicación correcta” de la ley de amnistía de 1978, que está siendo ”erróneamente interpretada” por los tribunales.

”La 'irrupción' de partidos de militares en retiro es un intento por empujar las cosas hacia la aplicación de la ley de amnistía, que dé impunidad a los violadores de los derechos humanos”, afirmó el dirigente comunista.

Las inquietudes uniformadas en ese sentido parecen haberse calmado luego de que el presidente Ricardo Lagos hiciera pública el día 12 la nueva propuesta de tratamiento de los juicios pendientes por actos represivos, donde acogió recomendaciones de Cheyre sobre atenuantes, inmunidad e incluso indulto para ex agentes que colaboren con la justicia.

Según versiones periodísticas, el propio Cheyre consiguió que Pinochet respaldara su posición ante los generales retirados, con lo cual, al menos por ahora, se le restó base de sustentación a los intentos de partidos militares.

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