
El poder del servicio de salud mental para mujeres sobrevivientes de violencia
Todas las mujeres sobrevivientes de la violencia superan el trauma de manera diferente. Pero para hacerlo, todas ellas comienzan de la misma manera: hablando.

Todas las mujeres sobrevivientes de la violencia superan el trauma de manera diferente. Pero para hacerlo, todas ellas comienzan de la misma manera: hablando.

Con la decisión de fundar una coalición regional para promover derechos y mayor participación en foros y decisiones nacionales e internacionales, concluyó el I Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Entidades de Personas Afectadas por la Enfermedad de Hansen, popularmente conocida

Conocida científicamente como la enfermedad de Hansen, la lepra arrastra una carga simbólica del pasado que hoy buscan derrumbar los afectados y especialistas en el tema de América Latina, inclusive en el uso del lenguaje.

“Hay más de 50 países con leyes discriminatorias en contra de las personas afectadas por el mal de Hansen, hay mucha discriminación también en la administración del Estado y en la sociedad”, aseguró a IPS durante una entrevista Alice Cruz,

Estigma y discriminación son las llagas sociales que busca exorcizar el I Encuentro Latinoamericano y Caribeño de Entidades de Personas Afectadas por la Enfermedad de Hansen, conocida mayoritariamente como lepra, que reúne un centenar de activistas en Brasil.

Las organizaciones de personas afectadas por la lepra en Asia acordaron crear una secretaría regional para apoyar el trabajo que realizan en sus países y presentar una agenda común en la conferencia mundial de septiembre de este año.

“Las personas afectadas por la lepra son realmente pobres. Así que trabajar contra la lepra es en cierto sentido trabajar contra la pobreza también”, dijo en una entrevista con IPS Takahiro Nanri, director de la Sasakawa Memorial Health Foundation, coorganizadora

Combatir los estereotipos dañinos es crucial para que se respeten los derechos humanos de quienes padecen el mal de Hansen, dijo a IPS Alice Cruz, relatora especial de las Naciones Unidas para la eliminación de la discriminación contra las personas

Kurarenga Kaitire vive en Kiribati, una de las naciones insulares más vulnerables a las variaciones climáticas. Esta madre de 29 años tuvo que hacer frente a varias dificultades en la última década, desde violencia doméstica hasta discriminación por padecer lepra.

Ninguna expulsión le fue ajena a Thobias Alexander Manas: primero lo segregaron sus pares y su escuela, luego su propia familia y la comunidad toda. La culpa la tuvo la lepra. Pero pudo curarse, revertir aquel sino trágico y volver

El filipino Ariel Lazarte sintió que su vida se hacía añicos cuando le diagnosticaron lepra en 2014. Pero ahora, más de cuatro años después, lejos quedaron los recuerdos de la pobreza y el aislamiento que sufrió a causa de la

Fortalecer la participación de expacientes en las campañas contra la lepra ha resultado efectivo para llegar a los a menudo aislados enfermos asiáticos. Pero la sociedad civil necesita hallar suficiente talento gerencial para mantener y expandir sus programas.

Jennifer Quimno hace que todos se sientan cómodos en su presencia. Por esto, todos permiten que los examine cuando viaja por Filipinas para ayudar a identificar nuevos casos de lepra.

Amar Bahadur Timalsina creció en Katmandú, donde la lepra coartó su educación. Pero el tiempo pasó, y con él la enfermedad y el estigma. Varias décadas más tarde, es el director de una escuela de 400 estudiantes.

La persistente dificultad para diagnosticar y tratar la lepra en poblaciones de difícil acceso en Filipinas pronto podría ser más fácil tras el lanzamiento de una aplicación móvil que conecta a trabajadores de la salud con médicos y clínicas.

“Mire lo que es este agua. ¿Usted la tomaría?”, pregunta José Pablo Zubieta, mientras enseña un vaso que acaba de llenar de una llave, en el que flotan sedimentos de color amarillo y marrón, en su vivienda en la Villa

Brasil seguirá sufriendo tsunamis mineros como el que ha ocasionado la muerte de más de 300 personas en Brumadinho el 25 de enero, que repite el colapso de otro dique de residuos que provocó 19 muertes y ahogó en fango