GINEBRA – El acceso a vías de migración regular y segura sigue contribuyendo al crecimiento económico y al desarrollo en todo el mundo, por contraste con los riesgos cuando ese acceso se restringe, asentó un nuevo estudio de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Amy Pope, directora general de la OIM, dijo al presentar el informe que “en todo el mundo, la migración contribuye a impulsar el empleo, el crecimiento económico, la estabilidad y la cohesión social”.
El “Informe sobre las Migraciones en el Mundo 2026” demuestra que la restricción del acceso a las vías regulares y seguras no detiene la migración, sino que la desvía hacia rutas más irregulares y peligrosas.
Ello acrecienta los riesgos para los migrantes y los costos para los Estados, limitando al mismo tiempo los beneficios generales del fenómeno migratorio, pues la migración sigue teniendo un papel central en la economía mundial.
A mediados de 2024 se estimaba que había 304 millones de migrantes internacionales, es decir, aproximadamente 3,7 % de la población mundial, porcentaje que se ha incrementado gradualmente con el paso del tiempo.
La cifra de trabajadores migrantes internacionales también ha ido en aumento y, entre 2013 y 2022, se incrementó en más de 30 millones de personas, según las estimaciones disponibles más recientes.
Los flujos financieros procedentes de los migrantes siguen siendo un mecanismo clave de apoyo.
Según las estimaciones de la OIM, las remesas en 2024 ascendieron a 905 000 millones de dólares, de los cuales 685 000 millones fueron destinados a países de ingreso bajo y mediano.
Esos flujos ya superan la suma de la asistencia oficial para el desarrollo y la inversión extranjera directa.
El informe también pone de manifiesto que, pese al aumento gradual de la cifra de migrantes internacionales, los patrones migratorios presentan disparidades significativas entre las distintas regiones.
Por ello,” no existe una única realidad migratoria mundial y las respuestas deben adaptarse a las especificidades de cada región”, y el informe destaca que el acceso a oportunidades de migración sigue siendo dispar.
Las vías se amplían en mayor medida para la población de países con mayores niveles de renta, mientras que siguen presentando limitaciones para quienes proceden de contextos de ingresos más bajos, lo cual refuerza las desigualdades en la movilidad a escala mundial.
Se trata de una tendencia que ralentiza la movilidad laboral y restringe los posibles beneficios económicos de la migración.
Todos estos hechos confluyen en un momento en que los desplazamientos a escala mundial se mantienen en niveles sin precedentes. A finales de 2024, había más de 120 millones de desplazados en todo el mundo, cifra que incluye a refugiados, solicitantes de asilo y desplazados internos.
Pope apuntó que “cada país tiene derecho a definir sus propias políticas migratorias. Sin embargo, los datos demuestran que, cuando los Estados cooperan a nivel regional y mundial, la migración se gestiona de manera más adecuada”.
Esa gestión “ayuda a fomentar la confianza pública y a generar mayores beneficios para las economías, las comunidades y las personas en movimiento”, dijo Pope.
Sin embargo, el informe precisa que la mayor parte de los desplazamientos no son transfronterizos, sino que tienen lugar dentro de los propios países y se derivan cada vez más de una combinación de situaciones de conflicto, presiones medioambientales y vulnerabilidades estructurales.
Muchas de las situaciones de desplazamiento de mayor envergadura corresponden a contextos de desplazamiento prolongado, por lo que, más allá de la asistencia humanitaria, se requieren respuestas a más largo plazo y orientadas al desarrollo.
La migración también sustenta los mercados laborales, ayuda a subsanar las carencias en materia de competencias e impulsa la innovación.
Las comunidades de la diáspora son importantes para el mantenimiento de los vínculos económicos y sociales entre países, por ejemplo, a través del intercambio de conocimientos, la inversión y las remesas.
En el informe se esbozan una serie de medidas prácticas para mantener estos beneficios, como la ampliación de las vías de migración regular y segura, la reducción de los costos de las remesas y la prestación de apoyo para la movilidad de trabajadores cualificados y la reintegración.
Asimismo, se aboga por una cooperación regional más sólida, por la optimización de las prácticas de recopilación de datos, y por políticas más inclusivas y de base empírica, que permitan gestionar mejor la migración en un contexto mundial que evoluciona rápidamente.
A-E/HM


