Análisis

Investigación periodística intercepta a extrema derecha en Brasil

Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato de extrema derecha a la presidencia de Brasil en las elecciones de octubre, enfrenta la primera tormenta en su campaña, la denuncia de sus estrechas relaciones con el banquero Daniel Vorcaro, símbolo actual de la corrupción en Brasil. Imagen: Saulo Cruz / Agência Senado

RÍO DE JANEIRO – Un escándalo desnudado por el periodismo de investigación dicta nuevamente los rumbos de la política en Brasil, al frenar el ascenso de la extrema derecha cuyo poder viene en fuerte expansión en las Américas desde 2025.

Por segunda vez The Intercept Brasil, la rama brasileña del medio digital creado en Estados Unidos en 2014 en la publicación de documentos filtrados de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA en inglés), incidió decisivamente en el proceso político brasileño.

Un reportaje divulgado el 13 de mayo reveló las íntimas relaciones del precandidato presidencial Flavio Bolsonaro, hijo del ultraderechista expresidente Jair Bolsonaro, con  el banquero Daniel Vorcaro, encarcelado desde noviembre por lo que se considera el “mayor fraude financiero” en Brasil y amenazas a posibles testigos.

The Intercept Brasil tuvo acceso a diálogos telefónicos de los dos en 2025, en que Bolsonaro hijo le pide a Vorcaro reanudar los pagos acordados para financiar el filme estadounidense “Dark horse (caballo oscuro)”, una biografía del expresidente, preso desde el 25 de noviembre de 2025 por intento de golpe de Estado, pero en prisión domiciliaria desde marzo por razones de salud.

Vorcaro habría prometido 24 millones de dólares para la producción del filme, pero solo aportó 10,6 millones de dólares, antes de ser encarcelado el 17 de noviembre y tener su banco Master liquidado por el Banco Central desde el día siguiente.

El banquero Daniel Vorcaro en la foto cuando se le detuvo en una cárcel Brasilia, donde se encuentra desde noviembre, acusado de fraudes y amenazas a posibles testigos. Imagen: RS / Fotos Públicas

¿Sustituir candidato?

Además del vínculo con Vorcaro, que supuestamente abusaba de la corrupción de políticos y jueces para impulsar sus negocios, el precandidato se enredó en mentiras. Había negado públicamente incluso conocer el banquero y negó su financiación del filme, algunas horas antes de la divulgación de los diálogos.

Ahora los políticos y analistas especulan sobre la posible sustitución del candidato de la extrema derecha en las elecciones presidenciales de octubre, ante la agigantada dificultad de que pueda triunfar sobre el presidente Luiz Inácio Lula da Silva

Lula intenta reelegirse pese a la pérdida de popularidad desde 2025. Las últimas encuestas indican que tiene un evaluación negativa superior a la positiva en tres a nueve puntos porcentuales en lo que va de mayo.

Pero se estima que sus medidas adoptadas últimamente, como la exención arancelaria de importaciones por internet de hasta 50 dólares y la reducción de la jornada semanal de trabajo a cinco días o 40 horas, recuperen su vieja capacidad de captar votos.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva en aparentes buenas relaciones con homólogo estadounidense, Donald Trump, en un encuentro en Washington el 7 de mayo, pese a sus ideas opuestas. Trump redujo los extra aranceles que había impuesto a Brasil. Imagen: Ricardo Stuckert / PR

Batalla izquierda versus extrema derecha

Un nuevo triunfo de Lula impediría una total hegemonía de la extrema derecha en Sudamérica, que ya gobierna Argentina, con Javier Milei, presidente desde diciembre de 2023, y Chile presidido por José Antonio Kast desde marzo de 2026, coadyuvada por derechistas no tan radicales en Bolivia, Ecuador y Paraguay.

En Perú la ultraderecha disputa la presidencia con Keiko Fujimori contra el izquierdista Roberto Sánchez en la segunda vuelta electoral el 7 de junio. En Colombia, el 31 de mayo y 21 de junio, la izquierda intenta seguir en el poder con el senador Iván Cepeda como posible sucesor de Gustavo Petro, con una derecha que en ese país siempre tiende al extremo.

Quedan Venezuela, cuyo anómalo gobierno actual no se puede calificar de izquierda, además de Guyana, Suriname y Uruguay, que se consideran gobernados por centro-izquierdistas o izquierdistas moderados.

En ese escenario, un triunfo de Bolsonaro en Brasil, en las elecciones generales del 4 y el 25 de octubre en primera y segunda vuelta, desbalancearía el subcontinente en desmedro de una izquierda que vivió un apogeo en la primera década del siglo y perdió fuerza en la última década.

Lula, a los 80 años, no logra repetir el entusiasmo que generó su gobierno de 2003 a 2010, que dejó con una popularidad cercana a 80 %, pero es la gran fuerza de contención de la ola ultraderechista.

Con Estados Unidos presidido por Donald Trump y una Centroamérica donde sobresale el presidente Nayib Bukele, de El Salvador, con sus encarcelamientos masivos que estimulan el extremismo derechista, el continente se volvió el epicentro del retroceso civilizatorio.

La desastrosa gestión de esa corriente en todos los gobiernos que encabezaron no resulta el efecto pedagógico que suele cumplir en otros casos. Trump volvió a triunfar en 2024, tras no lograr la reelección y haber instigado una rebelión contra el resultado electoral adverso de 2020.

El senador Ciro Nogueira, exbrazo derecho del expresidente Jair Bolsonaro, de extrema derecha, ahora uno de los involucrados en la corrupción masiva que protagonizó Daniel Vorcaro, dueño del banco Master liquidado por el Banco Central. Imagen: Lula Marques / Agência Brasil

Raigambre de la ultraderecha

En Brasil, el expresidente Bolsonaro (2019-2022), mantiene su popularidad aunque en 2022 le derrotó su mortal conducta ante la pandemia de covid-19, a lo que se sumó tras el fracaso electoral el intento de golpe de Estado que lo llevó a la cárcel.

El periodismo de investigación se suma a las barreras contra el avance de la ultraderecha en Brasil.

The Intercept Brasil repite ahora su hazaña de 2019, cuando también recurrió a diálogos filtrados para arruinar la reputación y el poder del juez Sergio Moro y los fiscales que lo ayudaron a encarcelar Lula y más de 300 políticos y empresarios involucrados en el escándalo de corrupción en el sector petrolero, denominado “Lava jato”.

El nombre se refiere al autolavado rápido de vehículos en gasolineras, donde empezó la investigación en 2014. En cinco años el proceso conducido por el juez Moro destruyó las mayores constructoras brasileñas, que operaban también en exterior, y desbarató varios partidos políticos, abriendo paso a la elección de Bolsonaro en 2018.

Las revelaciones de The Intercept demostraron la parcialidad y la conspiración de Moro, otros jueces y los fiscales con el objetivo principal de condenar a Lula antes de las elecciones de 2018, donde él aparecía con amplio favoritismo en las encuestas.

La conexión de Moro con Bolsonaro y la extrema derecha se hizo evidente cuando el presidente, lo designó como ministro de Justicia de su gobierno, cargo en que permaneció hasta marzo de 2020.

Condenado por corrupción y preso el 7 de abril de 2018, Lula indicó a Fernando Haddad, exalcalde de São Paulo, como su candidato presidencial, derrotado por Bolsonaro por una diferencia de 10,2 puntos porcentuales en octubre de 2018.

Liberado el 8 de noviembre de 2019 por un fallo del Supremo Tribunal Federal (STF) que consideró indebida su prisión, cuando aún estaba pendiente de su ratificación en la última instancia.

En abril de 2021 el STF anuló los juicios que condenaron Lula por considerar que el juez Moro no era la autoridad competente para juzgarlo. Gracias a ese fallo, pudo retomar su actividad política y elegirse nuevamente presidente en octubre de 2022.

Ahora su reelección no depende tanto de su desempeño, sino especialmente del desbarajuste de la extrema derecha, única corriente con fuerza para oponerse a Lula y su Partido de los Trabajadores (PT) actualmente.

El expresidente Bolsonaro, aunque debilitado por varias enfermedades y secuelas del cuchillazo que sufrió durante la campaña electoral de 2018, mantiene su corriente política bajo mano fuerte.

Pero su obstinación en mantener el poder en la familia y nombrar a su hijo como candidato presidencial, pese a las denuncias de corrupción contra él.

Flavio Bolsonaro es acusado de haber tenido falsos empleados en su gabinete de legislador, para adueñarse de la mayor parte de sus sueldos, y de haber adquirido una casa de lujo en Brasilia, estimado en seis millones de reales (1,2 millones de dólares), sin ingresos que lo justifiquen.

Las conexiones de la derecha con el banquero Vorcaro, el actual símbolo de la corrupción masiva, no se limitan al Bolsonaro hijo. El senador Ciro Nogueira, quien fue el ministro de la Casa Civil y mano derecha del ex presidente Bolsonaro, responde a denuncias de haber recibido mucho dinero del banquero.

La fuerza electoral de la extrema derecha tiende a sufrir daños, pero es dudoso tanto que pierda electores al punto de hacer fácil un nuevo triunfo de Lula. Los hechos del pasado comprueban que su electorado es fiel y no reconoce los delitos cometidos por sus líderes.

ED: EG

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe

Lo más leído

[wpp heading='Popular Posts' limit=6 range='last24hours' post_type='post' stats_views=0 ]