AMÉRICA CENTRAL: Energía limpia con viento de cola

Los incesantes aumentos en los precios internacionales de los hidrocarburos abonan la llegada de energías renovables a América Central, una región con alto potencial para la implementación de proyectos hidroeléctricos, eólicos y geotérmicos.

"Lo más destacado es el interés en la energía eólica en todos los países y el continuo aprovechamiento del potencial hidráulico con el desarrollo de megaproyectos", dijo a IPS José María Blanco, director de la Fundación Red de Energía (BUN-CA), con sede en Costa Rica.

"Sobre todo, de cara a la puesta en línea de la gran autopista centroamericana de transmisión eléctrica, Siepac (Sistema de Interconexión Eléctrica de los países de América Central)", que consiste en la construcción de 1.800 kilómetros de línea de transmisión de electricidad de 230 kilovatios desde Guatemala a Panamá, agregó.

La obra, con una capacidad de intercambio de 300 megavatios, tres veces mayor que la actual, entrará en operación comercial este año a un costo de 500 millones de dólares.

En las últimas semanas, el bolsillo de los centroamericanos ha sido castigado con las alzas continuadas de los precios de los combustibles. El galón de gasolina (3,8 litros), por ejemplo, ha llegado a cobrarse casi cinco dólares, mientras que el utilizado en motores diésel ha alcanzado los cuatro dólares, con el consabido efecto dominó sobre los costos de la canasta básica.

Con este panorama, las energías renovables se han vuelto más atractivas para la región por su bajo impacto ambiental y un costo más bajo para el consumidor, contrario a la volatilidad de los precios de los hidrocarburos y su alto poder contaminante.

Costa Rica, por ejemplo, construye la represa hidroeléctrica más grande del país en el río Reventazón, en las cercanías de la comunidad de Siquirres de la zona atlántica. Esta tendrá una capacidad de generación de 306,5 megavatios y un costo de 1.200 millones de dólares.

En Honduras, la británica Globeleq y la compañía centroamericana Mesoamérica Energy trabajan en un proyecto eólico de 250 millones de dólares, ubicado en el Cerro de Hula, 24 kilómetros al sur de Tegucigalpa, el cual generará 102 megavatios.

Roberto Leiva, del Consejo Empresarial Hondureño para el Desarrollo Sostenible, señaló a IPS que Honduras sostiene varios proyectos hidroeléctricos en construcción y aprobación, un parque eólico en construcción y al menos dos proyectos geotérmicos en estudio.

Panamá, Nicaragua, El Salvador y Guatemala también han emprendido nuevos proyectos hidroeléctricos, eólicos, solares y geotérmicos para invertir su matriz energética, hoy basada en el petróleo.

América Central tiene una capacidad para el desarrollo de fuentes renovables estimado en más de 31.000 megavatios, segmentados en 60 por ciento para la energía hidroeléctrica, 30 por ciento para la eólica y el resto para la geotérmica, según estudios del BUN-CA.

No obstante, la región aún "es altamente dependiente de los hidrocarburos importados, respecto del consumo total de energía, en 80 por ciento", señaló Blanco.

De la región, sólo en Costa Rica más de 80 por ciento de la energía producida proviene de fuentes renovables, según el estatal Instituto Costarricense de Electricidad.

Su vecino Nicaragua también mira hacia la energía limpia.

Dinora Sandino de la Asociación Nicaragüense para las Energías Renovables y el Ambiente dijo a IPS que, a raíz de las alzas petroleras, "observamos en la última década una tendencia importante en sustituir los hidrocarburos por energías renovables".

En 2008, las energías limpias tenían en ese momento una participación, en términos de capacidad instalada, de 36,3 por ciento dentro de la matriz energética del país, la cual pretende llegar a 90 por ciento en 2016, según el gobierno del izquierdista Daniel Ortega.

Para lograrlo, en el período 2011-2016 se generarán 600 megavatios, principalmente, a través de los proyectos geotérmicos San Jacinto-Tizate, en el noroeste del país, e hidroeléctricos Tumarín, en el Caribe, y Larreynaga e Hidro-Pantasma, en el norteño departamento de Jinotega, según el Ministerio de Energía y Minas de Nicaragua.

"La promulgación de la ley de Industria Eléctrica, en 1998, ha incentivado la participación del sector privado en la generación de energía renovable y ha incrementado la participación del Estado en la ejecución de proyectos hidroeléctricos y geotérmicos", dijo Sandino.

El Salvador no se queda atrás. "El aumento en los precios del petróleo ha influido mucho en el desarrollo de energías limpias pero también la preocupación por el ambiente", indicó a IPS Luis Miguel Vásquez, de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA).

JICA-El Salvador comenzó el año pasado a elaborar un plan maestro para el desarrollo de energías renovables en ese país para los próximos 15 años en las áreas de fotovoltaicos, solar térmica concentrada, eólica, geotérmica, hidroelectricidad y biomasa.

Hoy El Salvador depende en 80 por ciento de la energía producida con combustibles fósiles. "Esto hace más necesaria las energías renovables, que al principio pueden parecer más caras pero a la larga se vuelven más accesibles y amigables con el ambiente", sostuvo.

Oswaldo García, del Ministerio de Energía y Minas de Guatemala, comentó a IPS que "la tendencia es a usar más energías renovables" por los altos precios del crudo, pero además por desastres como el ocurrido en la planta nuclear japonesa de Fukushima, a raíz del terremoto y tsunami ocurridos el 11 de marzo.

"Existe mucha presión internacional por el uso de energía amigable con el ambiente para no acelerar el cambio climático", explicó.

De tal modo, Guatemala ha previsto que el parque generador de energías se integre para 2022 con 58,01 por ciento por hidroeléctricas, 37,17 por ciento térmica basada en carbón, gas natural y biomasa, 4,2 por ciento por geotermia y apenas el 0,62 por ciento restante basada en petróleo.

Esto supone una inversión drástica si se considera que, según los datos de 2008, el petróleo era responsable de 46,06 por ciento de la energía producida en el país.

Cesar Barrios, de la organización ambientalista Fundaeco, señaló a IPS que las energías renovables son una alternativa frente a los elevados precios del petróleo y la contaminación.

"El problema es que las empresas no se ocupan en empoderar a las comunidades donde se instalan. Deben capacitar a los pobladores para que ellos manejen los proyectos y generar desarrollo real en las comunidades", apuntó.

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