VENEZUELA: Cañones relucientes, cuentas opacas

Venezuela «se engolosinó» con la compra de armas en los últimos cinco años a Rusia, China y otros proveedores, pero sin obtener la solvencia necesaria para encarar hipótesis de conflicto, advirtió una organización no gubernamental especializada en seguridad y defensa.

Este país petrolero es, con Brasil, Colombia y Chile, uno de los "cuatro grandes" compradores de armas en la región, "pues necesita mantener y renovar sus sistemas de armas ya obsoletos", dijo a IPS Rocío San Miguel, directora de Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada.

Con ese fin, entre 2005 y 2010 podría haber gastado o comprometido entre 12.000 y 15.000 millones de dólares. Sólo a Rusia se han hecho compras y pedidos de armas por unos 8.500 millones de dólares, estimó San Miguel.

América Latina compró armamento por 51.800 millones de dólares en 2009, según el Instituto Internacional de Estocolmo para la Paz (Sipri), y el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, basado en Londres, registró gastos en defensa en la región ese año por más de 58.000 millones de dólares.

"Con qué derecho se queja América Latina de su pobreza si gasta al año casi 60.000 millones de dólares en armas y soldados", dijo el año pasado al despedirse de sus homólogos de la región en la Cumbre del Grupo de Río el entonces presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz 1987, Oscar Arias (1986-1990 y 2006-2010).
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Pero además del volumen del gasto, inserto o no en una carrera armamentista, las compras que ha hecho Venezuela "se resienten de la opacidad respecto de las transacciones, la falta de control democrático desde el parlamento y de un consenso estratégico de defensa, al que obliga la Constitución" de 1999, dijo San Miguel.

La Constitución prevé que un Consejo de Defensa de la Nación, integrado por altas autoridades del Estado, establezca la "dirección estratégica" del país, y prevé una "corresponsabilidad" entre el Estado y la sociedad civil.

Este mes, la oposición parlamentaria, solicitó interpelar al ministro de la Defensa, el general Carlos Mata, sobre la adquisición de armamento y otros temas militares, pero la iniciativa fue bloqueada por la bancada mayoritaria del Partido Socialista Unidos de Venezuela.

Los ministros del área económica y política que si concurrieron a la unicameral Asamblea Legislativa a rendir cuenta de su actividad, tampoco respondieron a preguntas de los diputados respecto al gasto militar.

Entre los sistemas de armas comprados en los últimos cinco años, a proveedores de 14 países, destacan más de 30 adquisiciones hechas a Rusia y media docena a China, puestos en manos de los 117.000 militares que tiene este país.

Las compras y encargos a Moscú incluyen 100.000 fusiles de asalto Kaláshnikov 103 y 104, fábricas de fusiles y de municiones, 5.000 fusiles de precisión Dragunov, 36 cazas Sukhoi Su-30, 48 helicópteros multipropósito Mi-17, 10 helicópteros de ataque Mi-35 y cinco helicópteros de transporte.

Además, 1.000 lanzacohetes antitanque RPG de 85milimetros, 1.000 lanzamisiles antiaéreos portátiles Igla, 92 tanques medianos T-52, 137 vehículos de combate de infantería BMP y BTR, y se anuncia la compra de sistemas de cañones, morteros, lanzacohetes, lanzamisiles, submarinos, más helicópteros de combate y aviones anfibios.

A China se compraron 25 aviones de entrenamiento táctico K8, 10 sistemas de radares móviles de largo alcance, equipos de campaña y de comunicaciones, y se anuncia la adquisición de aviones caza J-10.

También se adquirieron camiones antimotines y aviones livianos a Austria, centros de comando y control de guerra electrónica a Belarús, pistolas a Brasil, mientras están encargados equipos antimotines, barcos y lanchas en España, aviones Cessna en Estados Unidos, fábricas de pólvora en Irán y cañones navales en Italia.

Igualmente, vehículos anfibios con colchón de aires (hovercrafts) en Gran Bretaña, sistemas misilísticos portátiles RBS-70 en Suecia (antes de que impusiera un embargo de armas a Venezuela en 2006) y sistemas antiaéreos navales en Suiza.

La estrategia tradicional de Venezuela ha sido mantener la diversidad en sus compras militares.

Pero el izquierdista presidente Hugo Chávez ha variado el protagonismo de los proveedores, privilegiando a China y Rusia sobre abastecedores tradicionales, como Estados Unidos, Francia e Israel, dentro de un afianzamiento de lo que define como una nueva "propuesta multipolar" de vinculación geoestratégica.

En opinión de San Miguel "el asunto más grave es la opacidad en las compras, los montos negociados y las entregas, y la inconsistencia de esas compras con el concepto defensivo del que se ufana el actual gobierno, de guerra popular prolongada".

Sostuvo que en la política de adquisiciones compiten los componentes de la Fuerza Armada (Ejército, Aviación, Armada y Guardia Nacional), con ganancia casi siempre del Ejército, rama en la que hizo carrera Chávez hasta 1992, cuando siendo teniente coronel encabezó una cruenta y fracasada sublevación militar.

"Esa disfuncionalidad asociada a las compras y dotaciones militares, y traducida en una operatividad seriamente cuestionada, puede tener un costo histórico de comprobarse que la Nación no fue capaz, con los cuantiosos ingresos petroleros de los que ha dispuesto, de hacerse con un adecuado sistema de defensa", opinó la experta.

Consideró que frente a las hipótesis tradicionales de conflicto en Venezuela -como por ejemplo la eventualidad de ir a una guerra con Colombia- la operatividad de la Fuerza Armada y su poder relativo de combate están menguados.

Destacó que "aunque Venezuela ha estrechado la mano del presidente (colombiano, Juan Manuel) Santos, la doctrina y el discurso de muchos personeros oficialistas sigue siendo que el imperio, Estados Unidos, nos puede agredir a través de un segundo país, en este caso Colombia".

"La pérdida de operatividad está asociada al nuevo paradigma que se presenta ante nuestra Fuerza Armada: una desprofesionalización de sus cuadros, con muchos oficiales que piden su baja, y que sea el brazo armado de la revolución que lidera el presidente Chávez", consideró San Miguel.

Chávez, dijo la especialista, "toma más de 90 por ciento de las decisiones de la Fuerza Armada, y con el favor de la mayoría oficialista en la Asamblea Nacional rehúye el control parlamentario de toda la política militar, que es propio de los sistemas democráticos".

El mandatario venezolano, al contrario de lo que hizo la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, en enero, no anunció medidas para reducir o aplazar compras militares, ante el impacto social de las inundaciones ocurridas en el país o la caída en los ingresos petroleros, de los que depende la economía.

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