Chile con un pie en cada mundo: el rico y el pobre

Los 130 países en desarrollo miembros de la ONU están divididos ante la decisión de Chile de mantener su membresía en el Grupo de los 77 (G-77), pese a haberse sumado al exclusivo club de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Lo que se discutía en susurros ahora se habla voz alta. Mientras los países latinoamericanos cierran filas en solidaridad con Chile, varios africanos cuestionan su derecho a seguir en el G-77, la mayor coalición de naciones en desarrollo que actúa unificada en la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y congrega a 130 gobiernos.

Luego de un debate sin resultados, el presidente del G-77, el embajador yemení Abdulah Alsaidi, concluyó que no existen normas de procedimiento respecto de la doble pertenencia, al grupo y a la OCDE, ni consenso en los 130 países sobre la situación de Chile.

Entre los gobiernos africanos que manifestaron "preocupación" por la decisión chilena de permanecer en el G-77 se cuentan Nigeria y Tanzania.

Los dos países sostuvieron que se necesitan "explicaciones detalladas" pues la pertenencia de Chile a la OCDE —entidad con sede en París que reúne entre sus 32 miembros a todos los países ricos— no es compatible con los intereses del G-77.
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"Tarde o temprano habrá conflicto de intereses, porque el G-77 no tiene nada en común con la OCDE", dijo a IPS un diplomático africano. Para decirlo en pocas palabras, "no se puede correr con la liebre y cazar con el galgo".

En una reunión del G-77 celebrada el mes pasado, Chile obtuvo el respaldo de varios países latinoamericanos y caribeños, como Argentina, Barbados, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala y Perú, y de naciones de otras regiones, como Marruecos y Singapur.

Santiago arguye que no hay normas de procedimiento para la membresía del G-77 y, más importante, que la OCDE no le reclamó que renunciara al grupo como condición para acceder al club.

Chile, que ingresó formalmente a la OCDE en mayo, argumenta que ser miembro de los dos grupos no constituye conflicto de intereses.

Pero cuando México y Corea del Sur se unieron a la OCDE, en 1994 y 1996 respectivamente, se retiraron del G-77.

En las cuestiones económicas Norte-Sur que se plantean en la ONU, el G-77 y la OCDE suelen sostener posiciones diametralmente opuestas.

La OCDE congrega a algunas de las mayores potencias económicas mundiales, como Alemania, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Japón.

Pero la mayoría de las grandes economías emergentes —Brasil, China, India, Indonesia y Sudáfrica— son miembros de larga data del G-77 y no de la OCDE.

Ésta ha dicho que planifica debatir con todos esos países del G-77 "con miras a su posible membresía". Los cinco figuran en una lista de países "beneficiarios de un compromiso reforzado" con la OCDE.

Además de México y Corea del Sur, el G-77 perdió otros cuatro miembros en los últimos años: Chipre y Malta, en mayo de 1994, y Rumania, en enero de 2007, cuando se sumaron a la Unión Europea, y Palau, una pequeña isla del océano Pacífico que se retiró en junio de 2006 por razones económicas.

Según un pronunciamiento de la OCDE, la invitación a Chile se dio en un contexto de expansión de sus relaciones con los países latinoamericanos.

Como miembro de la organización, Chile tomará parte en todas sus áreas de trabajo, desde política económica y financiera hasta educación, pasando por empleo y políticas sociales.

En los dos años que insumió el proceso, Chile fue controlado por unos 20 comités de la OCDE para determinar cómo estaba el país en materia de instrumentos, estándares y puntos de referencia de la organización.

La invitación confirma que Chile está dando los pasos correctos para reformar su economía, inclusive en materia de gobernanza corporativa, lucha contra la corrupción y protección ambiental, sostuvo la OCDE.

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