NACIONES UNIDAS: Chile divide al G-77

El Grupo de los 77 (G-77) ha mantenido históricamente un frente unido, protegiendo los intereses del Sur en desarrollo dentro la ONU. Pero su solidaridad se ve amenazada ahora por un país latinoamericano que acaba de ser admitido en un club de naciones ricas.

Chile, formalmente aceptado en mayo pasado como miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), exclusivo club de naciones industriales, no ha dado indicios aún de querer abandonar el G-77.

Esto ha desatado una fuerte división de opiniones entre los 130 miembros de la mayor coalición de naciones en desarrollo dentro de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

"Chile quiere preservar ambas vías", dijo a IPS un representante del G-77 que habló a condición de mantener el anonimato. "Desea mantener un pie en la OCDE y otro en el G-77. Pero es inaceptable para algunos de nosotros".

Cuando México y Corea del Sur se unieron en 1994 y 1996 respectivamente a la OCDE, con sede en París, abandonaron el G-77.
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Chakravarti Raghavan, editor emérito del South-North Development Monitor, publicado en Ginebra por la Red del Tercer Mundo, dijo a IPS que si Chile no renunciaba voluntariamente al G-77, el grupo debería buscar una forma a través de su histórica convención de decisiones consensuadas para expulsarlo "cortés pero firmemente".

"Eso iría de acuerdo con el espíritu y las intenciones detrás de la formación del G-77 y su funcionamiento todos estos años", añadió.

Probablemente es cuestión de tiempo para que se expulse a Chile, "por la simple razón de que no puedes pertenecer a dos grupos diferentes", dijo Raghavan, considerado la más importante autoridad en temas relacionados con el G-77 y autor de varios análisis sobre esa alianza desde su creación en junio de 1964.

"Mi impresión es que México, cuando se integró a la OCDE, inicialmente quería estar en los dos campos, pero se le dijo que no era posible", agregó.

En cuanto a temas económicos y las relaciones Norte-Sur, el G-77 y la OCDE tienen visiones diametralmente opuestas, prácticamente todo el tiempo.

La OCDE reúne a las mayores potencias industriales, incluyendo a Alemania, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña y Japón. Por su parte, las principales economías emergentes, como Brasil, China, India y Sudáfrica, son históricos miembros del G-77.

Pero la OCDE ahora planea iniciar contactos con Brasil, China, India, Indonesia y Sudáfrica "con la mira de una posible membresía".

Además de México y Corea del Sur, el G-77 perdió a otros cuatro integrantes a lo largo de los años: Chipre y Malta, ambos en mayo de 1994, y Rumania, en enero de 2007, cuando se sumaron a la Unión Europea. La pequeña nación insular de Palau, en el océano Pacífico, se retiró en junio de 2006 al parecer por razones financieras.

Mientras, la OCDE también ha añadido a sus filas a otros países que no eran parte del G-77: Eslovenia, Estonia e Israel.

Extraoficialmente, un diplomático del Sur dijo a IPS que no había nada en las reglas del G-77 que obligara a una nación a abandonarlo si se integraba a la vez a la OCDE. Sostuvo que Chile tenía derecho a seguir siendo miembro de la alianza de países en desarrollo.

"Aunque pueda haber algunos pocos en el G-77 a los que no les guste que Chile permanezca en el grupo, no hay serias acciones para sacarlo", dijo.

"La mayoría de nosotros apoyamos que Chile siga en el G-77. Habrá una fuerte resistencia de varios de nosotros" si se pretende expulsar a esa nación latinoamericana, alertó.

El diplomático aclaró además que, su momento, la OCDE le exigió a México la condición de romper filas con la alianza del Sur para poder admitirlo como miembro, pero no lo hizo así con Chile.

Otro delegado dijo a IPS que, si Chile no abandonaba voluntariamente la alianza, como lo hicieron México y Corea del Sur previamente, un G-77 dividido tendría que tomar la decisión.

Mientras, el antiguo G-8 (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón y Rusia) se expandió al G-20 para incluir a siete países en desarrollo (además de Australia, Corea del Sur, México, Turquía y la Unión Europea).

Las siete naciones del Sur son Arabia Saudita, Argentina, Brasil, China, India, Indonesia y Sudáfrica, aún miembros del G-77.

Chile ha señalado que los integrantes del G-77 que también pertenecen al G-20 deberían ser tratados de la misma manera que los que suman la OCDE.

Pero el G-20 no es considerado un organismo formal, como la OCDE, fundado en un tratado y cuyas decisiones tienen carácter vinculante para todos sus miembros.

Según una declaración de la OCDE, la invitación a Chile para convertirse en el miembro número 31 fue hecha en el marco de un esfuerzo de acercamiento a América Latina.

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