CUBA: Sombras sobre el verano

Cuba recibe la temporada ciclónica en medio de intensas lluvias causantes de inundaciones en varias provincias y el inicio de estrictas medidas de ahorro de electricidad que, de incumplirse, traerán de regreso los apagones, especialmente irritantes en el verano.

La temporada de huracanes se extiende desde el 1 de junio al 30 de noviembre y podría ser activa, aunque los meteorólogos cubanos se abstienen desde 2007 de hacer públicos sus pronósticos para la cuenca del océano Atlántico, región que comprende el mar Caribe y el golfo de México.

Gisell Aguilar, experta del Instituto de Meteorología de Cuba, admitió sin embargo en un programa televisivo que esta isla caribeña "tiene altas probabilidades de ser azotada por al menos un huracán", tras definir la actual etapa como posiblemente activa en depresiones tropicales.

En la formación de los ciclones se alternan períodos de baja y gran actividad, que duran de 25 a 30 años. Desde 1981 a 1994 hubo pocos eventos de esta naturaleza, pero desde esa fecha hasta ahora aumentaron su frecuencia.

Especialistas del estadounidense Centro Nacional de Huracanes vaticinan 12 tormentas tropicales para la actual temporada y seis huracanes, dos de los cuales podrían ser de gran intensidad. Estos ciclones entrañan graves riesgos para toda el área caribeña, donde suelen provocar graves pérdidas humanas y materiales.
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En 2008, la aparición de Gustav, Ike y Paloma costó a Cuba, de acuerdo con estimados oficiales, casi 10.000 millones de dólares. Lo preocupante es que la nueva temporada sorprende al país sin haberse recuperado completamente de los daños causados por esos tres huracanes.

Según datos de la prensa estatal cubana, las viviendas dañadas por los tres últimos ciclones fueron 530.332, mientras otras 69.700 siguen afectadas por tormentas anteriores. El lastre es de 600.032 inmuebles, de los cuales 91.556 colapsaron por derrumbes totales.

Ante el desastre, residentes de la capital no cesan de preguntarse qué pasaría con el precario fondo habitacional de La Habana si uno de estos "monstruos" cruza por este territorio, con 2,2 millones de habitantes y más de medio millón de casas, que incluyen desde sólidas edificaciones hasta débiles casuchas fabricadas con latón y tablas.

En esta ciudad hay más de 6.000 edificios y casas antiguas subdivididas, o cuarterías, y 46 asentamientos ilegales donde habitan más de 18.000 personas en más de 6.200 viviendas. Un programa iniciado en 2005 para enfrentar el déficit habitacional nacional, estimado en más de medio millón, se ve seriamente obstaculizado por las urgencias que causan los ciclones.

Las autoridades reconocen que el sistema de prevención de desastres, a cargo de la Defensa Civil, adscrita al Ministerio de las Fuerzas Armadas, permite reducir las pérdidas humanas, pero no el impacto económico debido a "las vulnerabilidades acumuladas en casi todos los sectores y la infraestructura del país".

En un estudio oficial, el mal estado constructivo de un elevado porcentaje de las viviendas dañadas figura entre las "insuficiencias" a subsanar para fortalecer progresivamente la capacidad de respuesta del país ante huracanes, lluvias intensas u otros fenómenos.

El listado de problemas detectados incluye demora en la limpieza de tragantes, incumplimiento de las normas técnicas en la colocación de las estructuras y aseguramiento de los techos y la poca profundidad a la que se entierran los postes del tendido eléctrico y telefónico.

En coincidencia con el inicio de la temporada ciclónica, este lunes deberían comenzar las severas medidas de ahorro de energía eléctrica decididas por el gobierno para frenar el exceso de consumo en los sectores público y residencial, ante la imposibilidad de financiar un gasto mayor.

Una resolución firmada por el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, no publicada aún, pero que circula extraoficialmente en estos días, advierte de que en los primeros cuatro meses del año se consumieron 40.000 toneladas de combustible más de lo planificado en la generación de electricidad.

Según el texto oficial, es necesario lograr una reducción de 12 por ciento en el consumo del sector estatal de junio a diciembre a fin de situarse en los valores presupuestados. De no tener éxito las medidas de regulación que se aplicarán, será necesario acudir a los "apagones planificados", añade la resolución.

El recorte energético se llevará a cabo mediante un plan de consumo para cada provincia, que será supervisado por municipio, por barrio y por cuadra. "La indisciplina y el derroche pueden llevar a que estos planes no se respeten y entonces pueden venir los cortes de electricidad", advirtió Julio Vázquez, viceministro de Economía.

Funcionarios de la empresa estatal Unión Eléctrica han asegurado que el problema no es de generación, sino de combustible. Al respecto, Vázquez, añadió que Cuba tiene capacidad para generar más electricidad que la que consume, pero está obligada a recortar el gasto como resultado de la crisis mundial.

Según fuentes oficiales, la recesión y el impacto de los tres huracanes de 2008 obligaron al gobierno de Raúl Castro a revisar a la baja su previsión de crecimiento del producto interno bruto (PIB) para este año de seis por ciento a 2,4 o 2,5 por ciento, lo que hace prever más restricciones, aún no anunciadas, en el consumo.

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