GINEBRA – Las agencias humanitarias de las Naciones Unidas se sumaron a las tareas de asistencia a las víctimas del terremoto del lunes 10 en el occidente de Colombia, el cual causó ya 240 fallecidos, centenares de heridos y desaparecidos, y miles de damnificados por las viviendas y otras obras derruidas o dañadas.
Jens Laerke, portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (Ocha) en esta ciudad suiza, señaló que los primeros análisis identifican como necesidades urgentes agua potable, kits de higiene y artículos para el hogar, atención sanitaria, asistencia alimentaria y alojamiento.
“Está en marcha el trabajo de evaluación para determinar con mayor precisión dónde están las necesidades y qué tipo de apoyo debe priorizarse”, dijo Laerke, y confirmó que se trabaja con las autoridades nacionales para complementar su trabajo.
María José Torres Macho, coordinadora residente de la ONU en Colombia, dijo que “el impacto del terremoto está resultando mayor de lo previsto inicialmente y las evaluaciones cambian a medida que llega información desde las regiones”.
Uno de los desafíos es determinar qué ha ocurrido fuera de las grandes ciudades, pues “sabemos más sobre cuál es el impacto en las capitales, pero menos en las zonas rurales y remotas”, señaló Torres Macho.
El terremoto causó decenas de muertes y derrumbes de edificios sobre todo en Pereira, capital del departamento de Risaralda (oeste); Cali, del departamento Valle del Cauca (suroeste); Quibdó (de Chocó, oeste) así como en otras ciudades como Manizales y Armenia, en la gran región cafetera del centro-oeste colombiano.
En las ciudades se reportaron 61 edificios colapsados, en toda la región otras 387 viviendas quedaron completamente destruidas y al menos 5000 fueron dañadas, así como 550 centros educativos, 24 instalaciones de salud, 350 centros comunitarios y 53 carreteras también resultaron afectadas.
Torres Macho apuntó que una de las ventajas de la respuesta está en la importante presencia humanitaria que la ONU ya mantenía en Colombia antes del terremoto.
Bomberos, funcionarios de protección civil, militares, policías y trabajadores de entes públicos y privados, junto con miles de residentes y voluntarios en las comunidades afectadas, trabajaban afanosamente este martes en tareas de búsqueda y rescate de sobrevivientes entre los escombros.
En las labores de evaluación, asistencia y apoyo participaban empleados del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Organización Mundial de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos, ONU Mujeres y los Fondos de la ONU para la Población para la Infancia.
Torres Macho dijo que se mantiene contacto permanente con gobernadores y alcaldes pues “queremos asegurarnos absolutamente de que cualquier respuesta sea complementaria y de que no estemos duplicando esfuerzos”.
La operación prioritaria todavía sigue siendo la búsqueda y rescate, junto con asistencia para la atención a las personas heridas y familias damnificadas, ofrecida por los gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Guatemala, México e incluso Venezuela.
Caracas y su vecino litoral caribeño de La Guaira sufrieron dos terremotos el 24 de junio que derribaron centenares de edificios y causaron la muerte de más de 6000 personas.
Torres Macho dijo que una de las lecciones extraídas de la reciente respuesta a los terremotos en Venezuela fue precisamente la importancia de incorporar desde el inicio las necesidades de mujeres embarazadas y niños pequeños.
El alojamiento temporal es una de las prioridades e insistió en la necesidad de atender la seguridad alimentaria y la protección de niños y mujeres en comunidades especialmente vulnerables.
El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó que seis millones de personas sintieron el terremoto de magnitud 7,4 en la mañana del lunes, con epicentro en la región de Chocó, y del cual se han registrado decenas de réplicas, incluida una de magnitud 4,8, muy sentida en las ciudades ya afectadas.
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