MUJERES-COSTA RICA: Óscar Arias habla de presidentas

El anuncio de que la ex vicepresidenta de Costa Rica, Laura Chinchilla, buscará acceder a la primera magistratura en las elecciones de 2010 indica, según algunas opiniones, que el país está «preparado y maduro» para tener a una mujer como jefa de Estado.

Chinchilla, quien cuenta con el apoyo del presidente Oscar Arias, renunció a la vicepresidencia y a la conducción del Ministerio de Justicia el 8 de este para poder competir en las elecciones internas del gobernante Partido de Liberación Nacional (PLN). Según la legislación, debía abandonar la función pública antes de enero de 2009 para presentarse como precandidata.

Observadores políticos consideran que quienes se perfilan como sus adversarios dentro del PLN son el alcalde de San José, Johnny Araya, y el también renunciante ministro de Seguridad, Fernando Berrocal. Arias ya declaró que preferiría traspasar la banda presidencial a una mujer.

"El movimiento feminista tiene una valoración muy crítica del proyecto político y económico del PLN", por lo que no apoyará a Chinchilla "sólo porque es mujer, hay que ver sus compromisos", advirtió Tita Torres, responsable del programa Género y Democracia de la no gubernamental Alforja, que integra la red internacional Control Ciudadano.

En cambio, la diputada del Partido Unidad Social Cristiana (PSUC), Ana Helena Chacón, consideró "maravilloso" el anuncio de Chinchilla, ya que "ha ocupado puestos difíciles y tiene un bagaje importante".
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Parece improbable que las otras fuerzas políticas con posibilidades en los comicios presidenciales de 2010, el PUSC y el Partido Acción Ciudadana (PAC), postulen mujeres a la presidencia.

"Epsy Campbell tenía posibilidades en el PAC, pero parece que la han hecho a un lado", señaló Chacón. "Y el PSUC está copado por un ex presidente que no da oportunidad a que otras personas trabajen", agregó en referencia a Rafael Ángel Calderón (1990-1994), acusado de corrupción y a la espera de juicio, pero con intenciones de regresar con fuerza a la arena política.

Pero, ¿representa la proyección de Chinchilla un cambio en el avance de las mujeres en los lugares de poder?

La presidenta ejecutiva del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), Jeannette Carrillo, cree que la situación actual es diferente a la de una década atrás, cuando las encuestas indicaban que era imposible que una mujer fuera presidenta. Ahora, "el país está preparado, maduro", afirmó.

Costa Rica adoptó en 1996 una ley de cuotas que obliga a los partidos a ubicar en sus listas electorales un 40 por ciento de mujeres. En consecuencia, 38,6 por ciento de los escaños del parlamento unicameral están ocupados por legisladoras.

Este país se ubica así en el segundo lugar en América Latina detrás de Argentina, que cuenta con 40 por ciento de diputadas nacionales y 38,9 por ciento de senadoras, según datos de la Unión Interparlamentaria Mundial. Para el continente americano en su conjunto, tomando en cuenta ambas cámaras, el promedio es de 21,4 por ciento de mujeres legisladoras.

Antes de la adopción de la ley de cuotas en las listas partidarias, Costa Rica sólo contaba con 12 por ciento de mujeres en el parlamento.

Sin embargo, en otros ámbitos del gobierno, la proporción actual de funcionarias se redujo respecto de la existente durante la presidencia de Abel Pacheco (2002-2006).

De un 35 por ciento de ministras y 48 por ciento de viceministras en ese período se pasó a 28 y 37 por ciento, respectivamente, en la actualidad. Por otra parte, sólo existen tres presidentas entre las 19 instituciones autónomas del Estado, frente a cinco durante la gestión de Pacheco.

Carrillo, la presidenta del Inamu, señaló a IPS que en organismos de carácter social las mujeres tienen más acceso a los puestos de conducción, "pero no así en los relacionados con obras de infraestructura o economía".

Algo similar ocurre en la empresa privada, donde los cargos directivos son ocupados mayoritariamente por hombres. Apenas 26 por ciento de ellos están en manos de mujeres, quienes sin embargo constituyen más de 50 por ciento de la fuerza laboral en los ámbitos profesional, científico e intelectual.

Asimismo, es habitual que perciban menor salario que los hombres aunque desempeñen la misma función. En algunos casos las diferencias son marcadas.

En cambio, en el Poder Judicial la presencia femenina se incrementó. Las magistradas titulares constituyen 27,3 por ciento del total y entre los jueces suplentes 40 por ciento son mujeres.

Además, el Tribunal Supremo de Elecciones cuenta con una mujer entres sus tres miembros, además de otras dos entre los cuatro suplentes.

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