ARGENTINA: Sin acuerdo, persiste conflicto agrario

El gobierno de Argentina defendió este lunes el aumento del tributo a la exportación de oleaginosas, resistida por el sector bloqueando el transporte de alimentos desde hace 19 días, pero ofreció compensar a los productores de pequeña escala. No obstante, las medidas de fuerza fueron ratificadas.

"Les pido por favor que recapaciten y dejen transitar a los camiones", exhortó la presidenta Cristina Fernández a los productores tras el anuncio de las medidas de compensación. "Piensen como parte del país, no como propietarios", les reclamó. "Si protestan, háganlo al costado de las rutas y dejen pasar a los camiones", sugirió.

La presidenta explicó que el impuesto va sobre un sector que obtenía una renta extraordinaria y se aumentó "para equilibrar" los ingresos y "para incentivar otros cultivos" menos dañinos para el ambiente y que crean más empleo. "No nos oponemos a que haya ricos, pero queremos que haya menos pobres", sintetizó.

Pero la exhortación y las ofertas parecen llegar tarde porque el conflicto del campo se profundizó, se extendió, y se sumaron nuevos reclamos. Hay 400 puntos de bloqueo en más de una docena de provincias, que son las que producen la mayor parte de los alimentos.

"El gobierno no entiende la raíz del problema", respondió, inmediatamente después de escuchar los anuncios, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Mario Llambías.

"En las rutas hay productores de granos, cerdos, carnes, lecheros, yerbateros, horticultores, cañeros, todos reclamando una política agropecuaria integrada de largo plazo", acotó.

Las compensaciones, que pueden haber sido aceptadas por los dirigentes que las reclamaban hace 19 días, ya no conforman a los productores en rebeldía que lograron con la medida de fuerza colocar en el tope de la agenda una lista mucho más vasta de demandas que dicen fueron sistemáticamente desoídas en el último bienio.

Las cuatro asociaciones que reúnen a productores y empresarios agropecuarios de escala pequeña, mediana y grande manifestaron una cierta insatisfacción con la oferta y resolvieron continuar con la protesta hasta este miércoles, como lo tenían previsto antes del anuncio oficial, para consultar con las bases el camino a seguir.

Con los mercados de las ciudades desabastecidos por completo de carne y con una creciente escasez de pollos, lácteos y verduras, el gobierno de Fernández se propuso destrabar el paro de actividades y lock-out empresarial mediante una propuesta para los pequeños productores, que son mayoría en el escenario rural.

El 11 de marzo, el impuesto a la exportación de soja, que aumentó su precio 70 por ciento en un año en el mercado internacional, pasó de 35 a 44 por ciento y el de girasol, que también se valorizó fuertemente, de 32 a 39 por ciento en igual lapso. Además se decidió que la alícuota sea móvil, en función de la evolución del precio.

No era el primer aumento de estos impuestos. Tampoco era la primera medida considerada por los productores "contra" el campo. En los últimos dos años, el gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007), esposo y antecesor de Fernández, restringió las ventas externas de carne vacuna y de trigo para mantener el precio interno.

Los productores protestaban por esas medidas, que señalan fueron aisladas, inconsultas y sorpresivas, pero nunca en forma tan airada como el día en que se anunció el último aumento del impuesto a la venta externa, justo cuando estaban a punto de comenzar a recoger la cosecha del cultivo estrella de las exportaciones argentinas.

Esa decisión gubernamental se mantuvo este lunes. Pero el ministro de Economía, Martín Lousteau, anunció ahora que, a cambio, se otorgará un "reintegro automático" de cinco por ciento a los productores de menos de 500 toneladas, y una compensación de la mitad del costo del flete a los que estén a más de 400 kilómetros de algún puerto de salida de granos.

También se prometió abrir el registro de exportaciones de trigo, que se mantenía cerrado desde hacía un año para evitar que el comercio externo provocara faltantes en el mercado doméstico, créditos a tasas de interés negativas para tamberos y compensaciones directas a productores de leche y pollo.

Finalmente, el ministro confirmó la propuesta de crear una Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar, prometida en octubre para atender la demanda de los pequeños productores, y que todavía está en proyecto.

"No es lo mismo producir soja que leche. Si no cambiamos el rumbo vamos a tener menos leche, menos carne, menos trigo, menos maíz, y todo mucho más caro", explicó Lousteau en discurso difundido desde la Casa Rosada, sede de la presidencia.

También aseguró que nadie perderá con el alza de impuestos. Aclaró que apenas 20 por ciento de los agricultores concentran 80 por ciento de la producción de soja que, a su vez, ocupa la mitad de la superficie sembrada.

"Si el gobierno quiere apuntar a una sociedad más igualitaria tiene que tener en cuenta estas diferencias", subrayó el ministro.

En diálogo con IPS, el presidente de la Sociedad Rural de Jesús María, César Soldano, cuestionó que el estado nacional recaude el total del impuesto, sin repartirlo con las provincias.

Jesús María está 950 kilómetros al noroeste de Buenos Aires, al norte de la central provincia de Córdoba, y sus 3.000 productores participan del paro, según el dirigente de la entidad agropecuaria.

"Hace 10 años que el estado nacional no invierte en esta zona, no recibimos nada de lo que pagamos de impuestos. En lugar de abaratarnos el flete, queremos que se reactive el servicio ferroviario, cerrado hace 10 años, queremos transformar el grano en productos de mayor valor, que se reparta lo recaudado" enumeró Soldano.

Esta localidad era una zona ganadera, pero ante la rentabilidad de la soja, del trigo y del maíz por el aumento de la demanda internacional y el consecuente aumento de los precios internacionales, los productores dejaron el ganado de lado y se volcaron a esos cultivos.

"Pero no tenemos la misma aptitud que en la pampa húmeda –en el centro y este del país. Para nosotros los costos de producción son altos porque estamos a 500 kilómetros del puerto más cercano y el clima es más adverso y errático, pero con la tecnología fuimos logrando una gran eficiencia", remarcó.

Para Soldano, es probable que si alquilara su campo a un productor de soja a gran escala –que se extienden por entre 100.000 y 150.000 hectáreas— podría ganar más y vivir tranquilo de la renta. "¿Pero cómo voy a alquilarlo? Amamos ser agricultores y ganaderos, es nuestra vida, cómo voy a alquilar mi campo?", se preguntó.

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