CUBA: Los retos de Raúl Castro

Sin el carisma de su hermano Fidel pero con una personalidad mucho más cercana al ciudadano medio, el casi seguro próximo presidente de Cuba, Raúl Castro, deberá impulsar importantes transformaciones económicas y políticas si pretende garantizar la supervivencia del socialismo en el país.

Cambios parece ser la palabra de orden en esta isla caribeña desde que el pasado año el ya presidente en funciones Raúl Castro llamara a la población a analizar en profundidad los problemas, tomando como referencia su discurso del 26 de julio.

Su principal mensaje entonces: todo puede ser cambiado, lo que fue válido ayer, no tiene por qué serlo hoy, La nueva Asamblea Nacional del Poder Popular deberá enfrentar "una etapa compleja" y "grandes decisiones, poco a poco", reconoció el hermano menor de Fidel Castro hace apenas un mes, poco después de ejercer su voto durante las elecciones de ese día para renovar ese parlamento unicameral y los órganos provinciales de gobierno.

Por supuesto, los cambios promovidos desde las más altas esferas del gobierno tienen límites y, por el momento, estos se encuentran dentro de lo que vendría a ser la construcción de un modelo socialista cubano, en el cual cabrían reformas estructurales, económicas, legales e, incluso, en el área de la política.

"Raúl tiene sentido de la necesidad del cambio. Hay muchas cosas que no pueden seguir como están", comentó a IPS una mujer de 52 años, jubilada del sector educacional. Otras, menos optimistas, vinculan al presidente en funciones con algunas de las políticas más duras del pasado, pero también con el impulso de reformas económicas.

Mientras la tendencia en la isla apunta a esperar tranquilamente "lo que vendrá", el exilio cubano en Estados Unidos se cuestiona la naturaleza de las transformaciones que podrían producirse con el mandato de Raúl Castro. "No se pueden esperar cambios reales y estructurales", dijo a la prensa Jaime Suchlicki, profesor de la Universidad de Miami.

Ministro de las Fuerzas Armadas, primer vicepresidente de Cuba y segundo secretario del gobernante Partido Comunista, este general de ejército parece ser el único candidato posible a las elecciones del presidente del Consejo de Estado, previstas para el próximo domingo en la primera sesión del parlamento electo en enero pasado.

Muy cerca de él, aparece el actual vicepresidente Carlos Lage, un médico de 56 años y ex dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas, quien estuvo muy vinculado a las reformas económicas de la pasada década y, en varias ocasiones, ha sustituido a Fidel Castro en foros internacionales.

Obligado el 31 de julio de 2006 a delegar sus responsabilidades al frente del país por razones de salud, el máximo líder de la Revolución Cubana anunció este martes 19 que no aceptará ser reelegido como presidente del Consejo de Estado ni continuará en su puesto de Comandante en Jefe del ejército.

Sin mencionar su cargo como primer secretario del Partido Comunista, Fidel Castro aseguró que sólo desea "combatir como un soldado de las ideas" y para ello mantendrá su columna en la prensa cubana. "Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso", afirmó.

Tras la renuncia, las apuestas se desplazaron de la ya tradicional fórmula "Fidel o Raúl" a los posibles cambios en un sistema de dirección que hasta ahora concentró en una sola persona las responsabilidades de liderar el Estado, el gobierno y el Partido Comunista.

La separación de poderes, que requeriría incluso una reforma constitucional, sería una primera transformación importante para Cuba y muestra de la comprensión de la actual dirigencia del país de la necesidad de una dirección más colectiva, una apuesta de Raúl Castro desde que asumió el gobierno de modo interino ante el retiro por enfermedad de su hermano Fidel.

Analistas estiman que se trata, en esencia, de lograr una fórmula de gobierno que busque, por un lado, equilibrio y consenso, tanto al interior de la actual clase dirigente –donde confluyen varias generaciones y visiones políticas diversas sobre la realidad cubana— como respecto de las aspiraciones de la población.

Más de 1,3 millones de planteamientos fueron recogidos durante las asambleas realizadas en Cuba el pasado año, a partir del llamado de Raúl Castro tras su discurso del 26 de julio.

El abanico de inquietudes, según diversas fuentes, incluye temas como la dualidad monetaria y el valor real del salario, los problemas de la vivienda y todas las limitaciones vinculadas a las permutas, venta de propiedades y construcción con esfuerzo propio, la crisis del transporte público y la calidad de la educación y los servicios de salud.

En el "inventario informal" de los debates aparecen las limitaciones al ejercicio del trabajo por cuenta propio y a la iniciativa privada, el acceso de la población a hoteles destinados al turismo internacional y que antiguamente estuvieron a su disposición y todas las restricciones impuestas al derecho de viajar al exterior.

También estaría la reestructuración de la agricultura, reforma ya impulsada por el gobierno, retomar algunas medidas aperturistas de la pasada década y revertir el retorno a la excesiva centralización estatal, frente a la descentralización promovida como opción para salir de la crisis económica de los años 90.

La mayoría de los planteamientos favorecieron la realización de "determinados cambios", pero "que ayuden a sostener este proyecto social", aseguró a IPS Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual, tras lo cual se pronunció a favor de que experiencias como estas se conviertan en "mecanismos permanentes".

Las reuniones, convocadas oficialmente, complementaron varios debates electrónicos, blogs y espacios en sitios en Internet que, durante el pasado año, canalizaron las opiniones de no pocas personas que, desde dentro de Cuba, promueven transformaciones importantes dentro del actual sistema político. Para el reverendo bautista Raimundo García, director ejecutivo del Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo, otro reto importante pasaría por la promoción de espacios de diálogo y una participación más efectiva en el debate y en la búsqueda de soluciones de los diferentes sectores de la sociedad civil.

Se impondría, además, la convocatoria lo antes posible al sexto congreso del Partido Comunista, una reunión aplazada desde 2002 y que debe partir de las nuevas condiciones históricas para aprobar las principales líneas que seguirá el país, tanto en la esfera política como económicas.

Y todo esto en un año electoral en Estados Unidos, una coyuntura que siempre marca la política y hasta la vida cotidiana en la isla, marcada por un diferendo bilateral que data de 1960.

"Hay sectores del gobierno que se dan cuenta de que Cuba debe modernizarse", dijo a IPS el opositor Manuel Cuesta Morúa, y mencionó la necesidad de emprender cambios, que consideró "de sentido común" en sectores como "la vivienda, la alimentación y los salarios, todos vinculados al bienestar social".

Sobre el anuncio de este martes, el portavoz de la coalición Arco Progresista, de tendencia moderada, consideró que Fidel Castro tomó "la decisión correcta en el momento correcto". Es una decisión "valiente" y que abre el camino para impulsar "los cambios que el país necesita y está demandando", afirmó.

Compartir

Facebook
Twitter
LinkedIn

Este informe incluye imágenes de calidad que pueden ser bajadas e impresas. Copyright IPS, estas imágenes sólo pueden ser impresas junto con este informe