MIGRACIONES-UE: España, un buen ejemplo a evitar

España es considerada un ejemplo de recepción e integración de inmigrantes y, más allá de que pueda continuar o no en la línea trazada y de los fallos que acuse, el resto de la Unión Europea (UE) no lo comparte e, incluso, lo critica.

Este país necesita de los extranjeros para cubrir puestos de trabajo que los españoles rechazan pero, a la vez, los estados de origen de aquellos se benefician con las remesas de dinero que envían a sus familias.

El Instituto Nacional de Estadística informó que ya en febrero había 4.140.000 inmigrantes, lo cual representa casi 10 por ciento de la población española, un dato a tener en cuenta.

Y sobre su necesidad se plantean incluso casos extremos, como el expresado por Marcial Varela, presidente de la asociación que agrupa a las empresas españolas que pescan en terceros países.

Varela indicó que las empresas de esa asociación poseen 500 barcos laborando en 28 países, que emplean a más de 7.000 trabajadores, de los cuales "prácticamente 100 por ciento" son contratados en su país de origen, la mayor parte en África, aunque también en América Latina y el Caribe.
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En España hasta hace 25 años la mayoría de los contratados eran nacionales, pero hoy, explicó, "hay a menudo verdaderos problemas para reunir una tripulación para un buque, ya que los hijos no quieren seguir en los barcos de sus padres".

"Dependemos totalmente de la mano de obra extranjera, que viene con ganas enormes de trabajar, de vivir. ¡Si no fuera por ellos, no habría cómo salir al mar!".

Esta semana Varela viajó a Perú y Ecuador con la intención de contratar un millar de nuevos marineros, que recibirán una paga de aproximadamente 700 euros (aproximadamente 90 dólares) mensuales.

El gobierno español presidido por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero concluyó en marzo de 2005 un proceso de regularización de inmigrantes que carecían de visa de entrada y permiso de residencia, que alcanzó a unas 700.000 personas.

Este año ese hecho mereció críticas del primer ministro de Francia, François Fillon, quien afirmó que su homólogo español ya estaba arrepentido de lo que había hecho.

Zapatero no tardó ni 24 horas en replicar que no estaba arrepentido y aseguró que el proceso de regularización fue "necesario, conveniente y positivo", añadiendo que "nadie puede ni debe trabajar en la ilegalidad".

Pero no sólo se ha realizado el proceso de regulación sino que en general no se han registrado ataques de xenofobia como los ocurridos en Francia, aunque siempre puede haber algunos casos aislados.

En una nota de prensa emitida este miércoles, el gobierno francés informó del llamado telefónico de Fillon a Zapatero para admitir que "entendía que la regularización masiva de inmigrantes clandestinos" que había llevado a cabo en España tras asumir el cargo era en ese entonces "la única solución para poner fin a una situación compleja y delicada".

Otro tema importante es que también muchos inmigrantes ya son españoles. Según el Ministerio de Justicia, 250.000 extranjeros recibieron la nacionalidad española en los últimos siete años y sólo en 2006 lo hicieron 62.335.

César Riera, presidente de la Federación de Asociaciones de Ecuatorianos en España, señaló a IPS que poseer la nacionalidad española, que de inmediato otorga el derecho a contar con pasaporte de este país, permite salir y regresar en cualquier momento, mientras que quienes solamente poseen permiso de residencia lo máximo que pueden estar fuera son seis meses.

España posee convenios de doble nacionalidad con la mayoría de los países latinoamericanos.

Ello les permite a los inmigrantes de esos países que hayan residido dos años o más en España optar por sacar esta nacionalidad sin perder la suya por nacimiento. Una tercera parte de los ecuatorianos llegados antes de 2004 ya tienen esa doble pertenencia.

Esos inmigrantes además de aportar su trabajo a España envían grandes cantidades de dinero a sus familias, lo que convierte a esas remesas en un importante sostén de la economía de sus países de origen. Entre enero y mayo se remitieron 3.170 millones de euros (casi 4.350 millones de dólares), 25,69 por ciento más que el mismo lapso del año anterior.

Según expertos del oficial Banco de España, es muy probable que al finalizar este año las remesas superen los 7.000 millones de euros (unos 9.600 millones de dólares), casi 200 millones más que en 2006.

Zapatero defiende el proceso de regularización que llevó adelante en 2005, pero no se ha pronunciado respecto de la necesidad de hacer uno nuevo para que no queden más extranjeros sin los papeles requeridos.

La principal fuerza política de oposición, el centroderechista Partido Popular (PP), mantiene una línea de frontal oposición a cualquier tipo de regularización, tanto la ya realizada como otras que hipotéticamente podrían plantearse en el futuro.

Mientras, los principales titulares de los medios de comunicación se refieren a las tragedias que ocurren un día sí y otro también en aguas próximas a las costas españolas, en especial de las Islas Canarias, o a las nacionalizaciones de atletas famosos, como la obtenida por el futbolista brasileño Ronaldinho, estrella del Club Barcelona.

Por vía marítima intentan llegar a España y muchos lo logran, inmigrantes procedentes de África. Otros son apresados en alta mar y muchos fallecen de hambre en la travesía o se ahogan al naufragar sus frágiles embarcaciones.

Pero ellos son una minoría respecto del total de inmigrantes que intentan llegar o llegan a España, porque la mayoría lo hace vía aérea, por lo general haciendo escala desde otros países europeos. Pero esa minoría es la que ocupa las primeras planas de los medios de comunicación por la gravedad de su situación.

Aunque mantiene políticas diferenciadas de otros países europeos, España se ha sumado a la Agencia Europea de Control de Fronteras Exteriores (Frontex), que concentra sus esfuerzos en la zona del sur de Europa.

Según el comisario de Justicia, Libertad y Seguridad de la Unión Europea, Franco Frattini, la presión migratoria aumentará si se tiene en cuenta que la población de los 50 países menos desarrollados pasará de los 800 millones actuales a 1.700 millones antes de mediados de este siglo.

"La única manera de que la gente no se sienta tentada a emigrar para mejorar su situación económica es que en su país se produzca un desarrollo económico con equidad y justicia", comentó a IPS el padre Ángel García, presidente de la Asociación Mensajeros de la Paz, una de las organizaciones no gubernamentales que realiza más tareas de cooperación en países del Sur.

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