DERECHOS HUMANOS-BIRMANIA: Malas perspectivas para repatriados

Labores forzadas, confiscación de tierras, impuestos arbitrarios y extorsión son algunos de los abusos cometidos por el régimen militar de Birmania contra repatriados de la etnia rohingya, que no deberán repetirse con retornados de otras comunidades, advirtieron activistas,

Pero también la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) encontrará dificultades para explicar su papel en el retorno de decenas de miles de rohingyas al noroccidental estado birmano de Arakan.

Además de esa comunidad étnica, predominantemente musulmana, otros grupos como el de los mon sirven como recordatorio de lo que pueden esperar los refugiados que pugnan por retornar a Birmania, país que aún sufre una dictadura.

La investigadora Chris Lewa, de la organización de derechos humanos con sede en Bangkok Forum Asia, documentó diversos tipos de ”opresión económica” sufridos por los rohingyas y atribuidos a un sistema especial de permisos para actividades empresariales en Birmania.

Pero lo más problemático fue que los refugiados repatriados no pudieron acceder al único organismo que tenía entre sus funciones protegerlos: la oficina local del Acnur.

Esos ex refugiados son sometidos a una ”severa restricción a sus movimientos, y no pueden trasladarse de un poblado a otro”, explicó.

Por esa razón, las visitas de los repatriados a las oficinas del Acnur son experiencias terribles, indicó Lewa.

”Los refugiados deben obtener permiso de las autoridades locales, lo que implica revelar sus motivos. Y el gobierno no quiere quejas ante el Acnur sobre sus actividades”, explicó.

Sin embargo, IPS tuvo acceso a documento distribuidos este mes por el Acnur, en los que se sostiene que en Birmania hay terreno propicio para el regreso de refugiados.

Activistas humanitarios están desalentados porque el Acnur prepara el retorno a Birmania de refugiados de las etnias karen y karenni, alojados actualmente en campamentos desplegados en territorio tailandés.

De 1991 y 1992, un cuarto de millón de rohingyas huyó de sus hogares en Birmania occidental, hacia la vecina Bangladesh, por la represión de la dictadura militar birmana contra la minoría musulmana en un país predominantemente budista.

El Acnur prestó asistencia para la repatriación masiva de los rohingyas en 1994 y 1995. Quedaron apenas 21.000 en dos campamentos en Bangladesh.

Pero activistas por los derechos humanos afirmaron que esa repatriación no fue voluntaria, como tampoco lo fue, en 1995 y 1996, la de 12.000 mon que estaban refugiados de Tailandia.

”Lo que sucedió con los mon debe evitarse. No tuvieron alternativa. Muchos pensaban que era demasiado pronto para volver”, dijo Sally Thompson, subdirectora de programas del Consorcio de la Frontera Birmana, que asiste a los refugiados en la frontera tailandesa.

El retorno de los mon ocurrió luego de un acuerdo de cese del fuego entre Rangún y el insurgente Partido por un Nuevo Estado Mon.

”El gobierno de Tailandia no quería que los refugiados continuaran en los campamentos luego del cese del fuego, y los obligó a regresar. El Acnur no estuvo para supervisar el proceso”, dijo el director de la Fundación de Derechos Humanos de la Patria Mon, Nai Kasauh Mon.

Casi 10 años después, casi 90 por ciento de los repatriados no han podido volver a sus hogares. ”Regresar no es seguro, dadas las violaciones de los derechos humanos”, sostuvo Nai Kasauh Mon.

Para el dirigente, los repatriados afrontan extorsión, trabajo forzado y confiscación de tierras, entre otros perjuicios.

Activistas procuran ahora que el proceso de repatriación cumpla acuerdos internacionales.

Thompson sostuvo el lunes, durante un seminario en Bangkok, que el Acnur debería garantizar que se permita a los refugiados karen y karenni participar plenamente en el proceso de su repatriación, y rehacer sus vidas en Birmania de modo seguro y digno.

”La decisión no debería ser tomada sólo por los gobiernos de Birmania y Tailandia, con el Acnur como mediador", afirmó.

La perspectiva del regreso de refugiados sigue a una decisión adoptada este mes por Rangún, para permitir que representantes del Acnur ingresen por primera vez a la las regiones orientales de Birmania, para trabajar en las regiones habitadas por karen y mon con miras a una repatriación.

En la actualidad, casi 120.000 refugiados birmanos viven en nueve campamentos tailandeses cercanos a la frontera con Birmania. Más de 90.000 de ellos son karen, y más de 20.000 karennis. Por otra parte, en el estado birmano de Karen, donde se concentra la etnia del mismo nombre, hay unos 200.000 desplazados internos, que viven en las selvas según informes de activistas.

El subjefe de la oficina regional del Acnur, Bhairaja Panday, dijo a IPS que confía en que la eventual repatriación de karen y karenni sea mejor que la experiencia de los rohingyas.

Sin embargo, sostuvo que ”cada situación de repatriación es diferente, y algunas realidades de Birmania occidental no se registran en las áreas del este". (

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