La creación de un Estado palestino depende en gran medida de que las potencias occidentales logren que Israel se retire de territorios ocupados en 1967, pero también de procesos políticos en Palestina que muestran creciente demanda de reformas.
La importancia de ambos factores fue destacada por la renuncia de los ministros de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el 12 de este mes y bajo presión parlamentaria, y el lanzamiento el martes de un plan para Medio Oriente del Cuarteto formado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Estados Unidos, Rusia y la Unión Europea (UE).
El plan del Cuarteto incluye una gradual retirada israelí de los territorios palestinos y el fortalecimiento de las instituciones democráticas palestinas.
El poder de (el presidente de la ANP, Yasser) Arafat es socavado a medida que la población palestina expresa demandas de cambios del estilo de gobierno y revisión de políticas y objetivos, señaló el analista político Ghassan Al Jashi, de Emiratos Arabes Unidos, en el diario Al Itihad.
La renuncia del gabinete ministerial se esperaba desde que Arafat falló en la implementación de reformas que había prometido, opinó.
Crecientes críticas en medios de comunicación, airadas protestas en las calles y creación de nuevos grupos políticos palestinos indicaron que comienza a emerger un frente contra Arafat, añadió.
Los esfuerzos de reforma política por parte de la ANP deben ser acompañados por medidas israelíes para mejorar la calidad de vida de los palestinos, dijo el martes en Nueva York el secretario general de la ONU, Kofi Annan, al presentar el plan del Cuarteto, que prevé tres etapas en los próximos tres años.
La primera etapa, hasta mediados de 2003, incluiría el retiro gradual de tropas israelíes a posiciones previas al comienzo de la actual intifada (insurrección) palestina, en septiembre de 2000, reformas en materia de seguridad y apoyo a la realización de elecciones palestinas libres, justas y creíbles, indicó.
En esa etapa trabajaría una comisión de enlace de nivel ministerial para evaluar la situación jumanitaria y las perspectivas de desarrollo económico en Cisjordania y Gaza, e identificar áreas clave para el apoyo de donantes antes de fin de este año, explicó Annan.
Durante la segunda etapa, nuestros esfuerzos se concentrarían en la creación de un Estado palestino con fronteras transitorias y una nueva Constitución, como base para un acuerdo definitivo, informó el Cuarteto en una declaración.
La etapa final, de 2004 a 2005 sería el logro de una solución permanente mediante negociación entre palestinos e israelíes, que establezca el retiro de Israel a fronteras reconocidas y seguras, agregó.
El plan incluye la demanda de que Israel garantice pleno, seguro y libre acceso de personal humanitario internacional a los territorios ocupados, y Annan destacó que Tel Aviv debe cesar por completo los asentamientos en esos territorios, y entregar a la ANP los ingresos tributarios que retiene.
El Cuarteto fue creado en abril en Madrid, en el marco del agravamiento del conflicto, y antes de anunciar su plan se reunió con diplomáticos israelíes y palestinos, y con los ministros de Relaciones Exteriores de Egipto, Siria, Jordania, Arabia Saudita y Líbano.
Muchos dudan de que Israel acepte el plan lanzado el martes, y el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, dijo ser conciente de que Tel Aviv no prevé permitir elecciones en los territorios ocupados, pero añadió que es preciso abrir la posibilidad de que los palestinos expresen su opinión en comicios.
La situación es muy compleja, y el Cuarteto no puede imponer una solución, advirtió Annan.
El Cuarteto pidió el martes a la ANP que trabaje con Estados Unidos y con socios regionales para reformar sus servicios de seguridad y combatir al trerrorismo que ha debilitado en forma grave las legítimas aspiraciones del pueblo palestino.
El gabinete de Arafat renunció para no afrontar un casi seguro retiro de confianza parlamentaria, debido a la creciente opinión de que las reformas prometidas en junio por Arafat no se implementaron en forma suficiente. Se espera que el presidente de la ANP designe nuevos ministros en un par de semanas.
Los parlamentarios demandan más transparencia en la función pública, contrapesos institucionales al poder de Arafat, contundentes medidas contra la corrupción y mayor claridad acerca de las metas del gobierno en relación con la creación de un Estado palestino y la estrategia para alcanzarlas.
Las cosas van realmente mal cuando parlamentarios como yo decimos por primera vez 'no' a Arafat, comentó el legislador Salah Al Tamari, del movimiento Fatah, liderado por el presidente palestino.
Arafat comprendió el mensaje. Veremos cambios, añadió Tamari en declaraciones realizadas el domingo a la emisora qatarí de televisión Al Jazeera.
En los últimos meses, la creación de nuevas organizaciones políticas palestinas expresó la creciente demanda de reformas.
Mustafa Barghouthi fundó en junio Iniciativa Nacional Palestina, integrada por políticos y activistas de la sociedad civil que se presentan como alternativa a Arafat con la intención declarada de fortalecer la democracia.
En julio se creó el Movimiento por la Solidaridad Nacional Palestina, que propone la confederación de un futuro Estado palestino e Israel, un plan distinto del planteado por la ANP.
Esos grupos sostienen que la necesidad de reformas no se debe al estilo personal de Arafat, sino a la insuficiente representatividad del sistema político palestino.
La reocupación de ciudades por parte de Israel en marzo puso en evidencia grandes defectos de la ANP, y si Arafat no adopta decisiones que aplaquen los ánimos, es posible que crezca la popularidad de (el extremista movimiento islámico) Hamas, alegó Hashi.
Se desvaneció la esperanza de que la 'intifada' lanzada hace dos años condujera a la creación de un Estado plaestino, y crece el descontento popular, apuntó el empresario palestino Mohmoud Mansour, residente en Emiratos.
El coordinador de la ONU para Medio Oriente, Terje Roed-Larsen, indicó en un informe divulgado el mes pasado que la parálisis de la economía palestina hizo aumentar el desempleo a 75 por ciento de la población económicamente activa de los territorios ocupados, y llevó la pobreza a niveles alarmantes.
Según datos oficiales de la ANP, el desempleo es más de 67 por ciento en Gaza y 48 por ciento en Cisjordania.
La reocupación israelí de ciudades determinó que unas 550.000 personas quedaran desocupadas, con pérdidas salariales diarias de unos 925.000 dólares, indicaron las autoridades palestinas.
El pueblo palestino está irritado con Arafat, pero no desea que abandone el gobierno, sino que lleve a cabo necesarios cambios, sostuvo el estudiante y activista Mohammed Al Ghobaisi, de la Universidad de Sharjah, uno de los Emiratos Arabes Unidos.
La ANP prevé realizar elecciones en enero, y todo indica que Arafat será reelegido.
En una encuesta realizada en junio por el Centro de Medios de Comunicación Palestino de Jerusalén, 48 por ciento de los consultados pronosticaron que Arafat ganará las elecciones, y 41 por ciento expresaron opinión favorable a su gestión de gobierno, que sólo 29 por ciento de los entrevistados consideraron mala.
De todos modos, ese apoyo es mucho menor que el logrado por Arafat cuando fue elegido presidente en enero de 1996, con 88 por ciento de unos 750.000 votos emitidos. (FIN/IPS/tra- eng/nj/aag/js/mp/ip/02


