Estados Unidos continúa decidido a lanzar un ataque militar contra Iraq a pesar de la disposición del presidente Saddam Hussein a admitir a los inspectores internacionales de armas en su territorio, afirmaron expertos estadounidenses.
Parece que el gobierno estadounidense está convencido de afrontar una guerra contra Iraq de cualquier modo, dijo a IPS este miércoles el profesor de Derecho Internacional Francis Boyle, de la Universidad de Illinois en Chicago.
El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, indicó que las inspecciones de armas en Iraq no son el problema, sino lograr un cambio de régimen en Bagdad, lo cual, según Boyle, está prohibido por la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
El gobierno de George W. Bush invirtió demasiado capital político en defender acciones dirigidas a derrocar a Saddam Hussein como para renunciar a sus planes militares, sostuvo el editor de la revista especializada en asuntos de Medio Oriente Middle East Report, Chris Toensing.
Funcionarios del gobierno han afirmado que no se puede confiar en la capacidad de los inspectores de la ONU para contener la 'amenaza mortal' de las virtuales armas de destrucción masiva iraquíes, explicó Toensing.
Por paradoja, Estados Unidos deberá ahora presionar para que se postergue el envío de inspectores a Iraq, con la esperanza de que el presidente Saddam Hussein cambie de idea y rechace la visita de los expertos de la ONU.
Estados Unidos y Gran Bretaña, temerosos de que los inspectores expresaran su disposición a viajar a Iraq de inmediato, intentaron este miércoles comprar tiempo mientras exhibían todos sus argumentos para lanzar un ataque contra Bagdad.
Tanto Washington como Londres —dos de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto sobre las resoluciones del órgano— procuraron postergar la comparecencia del jefe de la Comisión de Control, Verificación e Inspección (Unmovic) a cargo de las inspecciones, Hans Blix.
Finalmente, el Consejo de Seguridad recibirá a Blix este jueves, una transacción entre Estados Unidos y Gran Bretaña, que propuso realizar esa sesión el lunes, y el resto del órgano, que procuraba celebrarla de inmediato.
Lo último que Estados Unidos y Gran Bretaña deseaban era que Blix dijera al Consejo de Seguridad que su equipo está listo para viajar a Iraq en los próximos dos meses, dijo a IPS un diplomático del mundo en desarrollo acreditado en la ONU.
El informante sostuvo que ambos países quieren aquietar las aguas hasta que estén dadas las condiciones para presentar un proyecto de resolución que imponga a Iraq las nuevas condiciones que debería acatar si quiere librarse de una guerra.
Bush dijo este miércoles que la invitación de Iraq es una jugarreta, una táctica, pues Saddah Hussein no va a engañar a nadie.
El presidente estadounidense también reiteró que Washington procurará que el Consejo de Seguridad adopte una resolución antes de enviar a los inspectores de la ONU a Bagdad, pero tal resolución sería innecesaria, según el canciller ruso Igor Ivanov.
Estados Unidos y Gran Bretaña manifestaron escepticismo sobre el anuncio formulado por el canciller iraquí Naji Sabri, mientras los restantes miembros del Consejo de Seguridad —China, Francia y Rusia— lo aplaudieron.
Según Ivanov, el Consejo de Seguridad debería enviar al equipo de inspectores a la brevedad posible para determinar el asunto clave del conflicto: si Iraq posee o no armas de destrucción masiva.
El activista Alí Abunimah, de la Red de Acción Arabe- Estadounidense con sede en Chicago, dijo que el problema de las inspecciones de armas constituye una prueba de la sinceridad de las intenciones de Estados Unidos, así como de la de Iraq.
Después de todo, Iraq cooperó durante la mayor parte de los últimos nueve años con los inspectores de armas, lo cual derivó en la destrucción de la mayor parte de sus armas de destrucción masiva hacia 1998, sotuvo Abunimah.
Veremos si, como muchos en el mundo sospechan, Estados Unidos ha usado el reclamo de nuevas inspecciones como pretexto para la guerra, calculando que Iraq no las aceptaría, o si está buscando una solución legítima a la crisis en colaboración con la comunidad internacional, añadió.
Lo peor para los planes de ataque de Estados Unidos y Gran Bretaña es que los inspectores determinen que no existe peligro inminente de que Iraq utilice armas iraquíes de destrucción masiva, dijo Hans von Sponeck, quien dirigió el programa humanitario de la ONU conocido como petróleo por alimentos.
Ambos gobiernos mantendrán su línea dura y buscarán cualquier oportunidad para perturbar el proceso de inspección, dijo Von Sponeck a IPS.
Cuando los inspectores del foro mundial abandonaron Iraq en diciembre de 1998, se supo que Estados Unidos había introducido espías en el equipo de inspección de entonces, la Comisión Especial de la ONU sobre Iraq (Unscom) para obtener información política y militar delicada.
Desde entonces, Bagdad insiste en que las misiones de inspección no incluyan británicos ni estadounidenses.
Pero, en opinión de Von Sponeck, la nueva misión debería contar con miembros de ambos países por una cuestión de equilibrio.
Tanto Blix como el secretario general de la ONU, Kofi Annan, tendrán la formidable responsabilidad de asegurarse de que no regresen los días de espionaje de la Unscom, agregó.
Deben preparase para afrontar con firmeza y total imparcialidad cualquier señal de uso indebido del mandato de los inspectores, pues ese uso indebido podría marcar la diferencia entre una solución pacífica y la guerra, afirmó Von Sponeck.
Pero Boyle insistió en que Estados Unidos y Gran Bretaña sean excluidos de las inspecciones, debido a los antecedentes de espionaje y por el peligro de que los agentes infiltrados en el equipo aprovechen las misiones como cobertura para elegir blancos de futuros bombardeos.
Ahora mismo, Estados Unidos y Gran Bretaña están bombardeando Iraq, en clara violación a lo establecido en la Carta de la ONU, añadió Boyle. (FIN/IPS/tra-eng/td/ml/mj-dcl/ip/02


