IRAQ: Crece en Francia oposición a un ataque de EEUU

Parlamentarios oficialistas y empresarios franceses expresaron su oposición a una nueva guerra contra Iraq, y esa postura fue compartida por casi dos tercios de las personas consultadas en la última encuesta sobre el asunto.

Tres diputados de la gobernante y conservadora Unión por la Mayoría Presidencial visitaron las únicas instalaciones nucleares conocidas de Iraq y afirmaron al regresar que ese país no posee armas de destrucción masiva y que no hay justificación para atacarlo.

El presidente estadounidense George W. Bush basa sus planes para un ofensiva contra Bagdad en presuntos esfuerzos iraquíes para desarrollar armas de destrucción masiva, como las bacteriológicas y las nucleares.

Los tres diputados visitaron Tamouz, a unos 30 kilómetros de Bagdad, donde un reactor nuclear construido en Francia fue destruido en 1981 por la fuerza aérea israelí.

El sitio fue blanco de nuevos y masivos bombardeos durante la Guerra del Golfo de 1991 contra Iraq, tras informes estadounidenses de que allí se producían y almacenaban uranio radiactivo y otros materiales necesarios para construir una bomba nuclear, pero luego se reiteraron las mismas acusaciones.

”No encontramos nada que sustentara las acusaciones de Estados Unidos contra Iraq”, aseguró el parlamentario Thierry Mariani, uno de los tres que realizaron el fin de semana la visita a Tamouz, de carácter ”privado”.

El objetivo del viaje de los diputados fue ”discutir con las autoridades iraquíes cómo evitar una nueva aberración, una nueva guerra, que la población francesa no desea”, sostuvo Mariani.

Los resultados del más reciente sondeo de opinión sobre un ataque contra Iraq fueron publicadas el domingo por el semanario Journal du Dimanche, y 65 por ciento de los entrevistados expresaron su oposición a esa eventual guerra.

Muchos empresarios locales tampoco quieren esa guerra. Francia es el mayor socio occidental de Iraq en comercio e inversiones, con intereses en ese país asiático por valor de unos 4.300 millones de dólares.

El año pasado las exportaciones francesas a Iraq, en su mayoría equipos de telecomunicaciones, electrodomésticos y piezas de automóviles, sumaron unos 600 millones de dólares.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) impuso en 1991 un embargo comercial contra Bagdad, y cinco años después habilitó excepciones, básicamente para evitar inseguridad alimentaria, mediante el programa ”Petróleo por alimentos”, pero los alimentos fueron sólo seis por ciento de las exportaciones francesas a Iraq en 2001.

Las relaciones económicas bilaterales aumentan sobre la base de una histórica cooperación militar. Desde 1975 hasta que Iraq invadió Kuwait en 1990, Bagdad compró equipo militar francés por valor de unos 14.000 millones de dólares.

El actual presidente francés Jacques Chirac reivindicó en 1974, cuando era alcalde de París, su ”amistad personal” con Saddam Hussein, y destacó que sentía ”estima” y ”afecto” por el gobernante iraquí.

Francia apoyó a Iraq en su guerra con Irán de los años 80, al igual que muchos otros países occidentales. En esa década, Saddam Hussein usó armas químicas contra la minoría kurda iraquí, pero eso no alarmó a Washington.

París se negó en primera instancia a integrar la coalición contra Bagdad encabezada por Estados Unidos que libró la Guerra del Golfo, tras la invasión de Kuwait, y sólo se sumó a esa alianza cuando la guerra era inminente.

En la actualidad, Francia vuelve a ser uno de los mayores opositores occidentales a una ofensiva contra Iraq.

Chirac dijo a periodistas estadounidenses que la doctrina de ”guerra preventivo” en que se basan los planes de Washington para atacar a Saddam Hussein es ”extraordinariamente peligrosa y podría tener consecuencias trágicas”.

La posición del presidente tiene fuerte apoyo político y social. Todos los partidos han expresado su oposición a una nueva Guerra del Golfo, pese a que muchos de ellos apoyaron a fines del año pasado la campaña militar encabezada por Estados Unidos en Afganistán.

Daniel Cohn-Bendit, dirigente del Partido Verde, respaldó la ofensiva afgana, pero dijo a IPS que una nueva Guerra del Golfo puede ser ”catastrófica y fatal para Medio Oriente y el resto del mundo”, y que los planes en la materia ”sólo pueden explicarse por los vínculos del gobierno de Bush con grandes firmas petroleras estadounidenses”.

La semana pasada, Cohn-Bendit fue uno de los principales responsables de la declaración de partidos ambientalistas de siete países europeos que condenaron los planes estadounidenses para atacar a Iraq, y pidieron al Consejo de Seguridad Europeo que se oponga a esos planes.

”El Consejo de Seguridad de la ONU es la única institución del mundo que puede decidir en forma legal una respuesta a Iraq”, sostuvo François Hollande, principal dirigente del Partido Socialista francés.

Francia es uno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto del Consejo de Seguridad, junto con China, Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia.

”No podemos aceptar que el gobierno estadounidense decida por sí mismo lanzar la guerra contra un país, sólo por las características del régimen de ese país”, alegó François Bayrou, líder de la centrista Unión Democrática Francesa. (FIN/IPS/tra- eng/jg/ss/mp/ip/02

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