CUBA-MEXICO: Tensas relaciones pasan a nuevos terrenos

Las relaciones entre México y Cuba, deterioradas como nunca antes, entraron en un nuevo terreno con la remoción del embajador mexicano en La Habana y el comienzo de una reunión entre parlamentarios de los dos países.

Fuentes de la presidencia de México indicaron que el embajador en Cuba, Ricardo Pascoe, un militante de izquierda envuelto en los roces diplomáticos con el gobierno cubano y en público desacuerdo con la administración de Vicente Fox, será reemplazado por Roberta Lajous, del opositor Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Mientras, legisladores cubanos y mexicanos iniciaron en La Habana una cita que se prolongará hasta el fin de semana. Los delegados del Partido Acción Nacional, gobernante en México, advirtieron que procurarán dialogar sobre democracia y derechos humanos, asuntos sobre los que hay público desacuerdo entre los dos países.

Los vínculos entre Cuba y México, tersos y basados en la complacencia mutua durante más de 40 años, entraron en crisis en abril, cuando el gobierno de Fox apoyó en la Comisión de Derechos Humanos de ONU una moción para solicitar a la isla avances en materia de democracia y derechos humanos.

Los problemas se extremaron un mes después, cuando el presidente cubano Fidel Castro hizo pública una conversación telefónica privada con Fox.

En ese diálogo, Fox pidió a su par cubano que se retirara de la Conferencia Internacional sobre Financiamiento al Desarrollo, realizada en marzo en Monterrey, nordeste de México, y le exhortó a evitar enfrentamientos en esa reunión con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

El embajador Pascoe, quien se declaró en desacuerdo con la posición del gobierno de México en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, dejará su cargo formalmente cuando La Habana conceda el beneplácito a Lajous, quien se desempeña como representante alterna de México ante el foro mundial.

Analistas interpretaron en su momento la designación de Pascoe, del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, opositor a Fox, como un intento del gobierno por lograr un mayor acercamiento con La Habana. Pero la relación bilateral llegó al borde de la ruptura.

Lajous fue asesora en política internacional de Ernesto Zedillo (1994-2000), el último presidente de una era de siete décadas dominada por el PRI, y de 1995 a 1999 se desempeñó como representante de México ante Australia.

El PRI buscará ”tender puentes” con La Habana para recomponer las relaciones bilaterales, afirmó el diputado de ese partido César Camacho, participante en la conferencia de legisladores en La Habana.

Los enfrentamientos entre Cuba y México comenzaron en 2001, cuando La Habana acusó al canciller mexicano Jorge Castañeda de promover la condena de la isla en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (Organización de las Naciones Unidas).

Los roces siguieron con la toma de la embajada de México en La Habana por personas que pretendían abandonar Cuba y que fueron desalojadas por la policía cubana el 1 de marzo, después de un acuerdo entre los dos gobiernos. Además, Fox se reunió con opositores a Castro en una visita oficial a La Habana en febrero.

Por otra parte, La Habana acusó a México de renunciar a su tradicional política internacional independiente, y fueron frecuentes los insultos contra el canciller Castañeda en las páginas del diario Granma, portavoz del gobernante Partido Comunista de Cuba.

Castañeda, un ex militante comunista, sostuvo que los vínculos bilaterales pasaron de tener un carácter ”epopéyico” a la normalidad de una relación entre repúblicas.

Legisladores de izquierda y del PRI piden a Fox mantener la relación cordial y acrítica que México reservó tradicionalmente a Cuba.

México fue el único país de América Latina que no rompió relaciones con Cuba en la década del 60, luego del triunfo de la revolución que en 1959 llevó al poder a Castro.

Pero el gobierno de Fox se declaró dispuesto a expresar y a mantener, en cualquier foro y ante cualquier país, sus opiniones en materia de democracia y derechos humanos en el mundo.

El gobierno de México ordenó a la Embajada en Cuba no realizar el domingo pasado ningún acto relacionado con el día de la independencia mexicana, lo que demostró que la tensión persiste. El argumento oficial fue la falta de recursos.

Pero Castro sí organizó actos relativos a la fecha. El lunes de noche realizó una velada en un teatro de La Habana para celebrar la independencia mexicana, aunque sin la presencia de diplomáticos del país homenajeado. (FIN/IPS/dc/mj/ip/02)

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