El presidente de Kenia, Daniel arap Moi, destituyó este viernes al vicepresidente George Saitoti, quien ejerció ese cargo durante 13 años y quiere ser candidato a la presidencia en diciembre, contra la voluntad del actual mandatario.
No hubo explicación oficial de la destitución, y la vicepresidencia está vacante.
Moi desea que la gobernante Unión Nacional Africana de Kenia (KANU, por sus siglas en inglés), en el poder desde la independencia del dominio colonial británico en 1963, postule al inexperiente legislador Uhuru Kenyatta, y eso desencadenó una crisis interna sin precedentes.
Uhuru es hijo de Jomo Kenyatta, líder de la independencia y primer presidente del país hasta su muerte en 1978. Moi era el vicepresidente de Jomo Kenyatta y lo sucedió en el régimen de partido único vigente hasta 1991. Luego ganó en 1992 y 1997 elecciones en las cuales los opositores alegaron que hubo fraude.
Según observadores, el presidente desea contar con un sucesor controlable.
Saitoti, un tímido profesor de matemáticas que también fue destituido del cargo de ministro del Interior, nunca había criticado a Moi en público, pero ahora lo desafía y parece contar con importante apoyo popular.
En la tarde de este viernes, una multitud aclamó a Saitoti y calificó a Moi de dictador frente al hotel Norfolk de Nairobi, donde el ex vicepresidente prometió en conferencia de prensa continuar su campaña por la postulación presidencial de la KANU.
Dirigentes de la KANU que no aceptan la postulación de Kenyatta formaron una facción llamada Coalición Arcoiris, y piden que el candidato presidencial sea decidido mediante voto secreto en la Conferencia Nacional de Delegados. Moi propone que esa elección interna se realice por aclamación o a mano alzada.
Nunca en la historia del mundo, y mucho menos en un país democrático, se había destituido a un vicepresidente por aspirar a la candidatura presidencial de su partido, aseveró Saitoti en la conferencia de prensa, flanqueado por dirigentes de la Coalición Arcoiris.
Creo que vale la pena pagar este precio por la democracia, añadió.
La postulación de Kenyatta por parte de Moi es una de las últimas patadas de un caballo moribundo, dijo a IPS el estudiante Christophe Munguti, uno de los manifestantes ante el hotel Norfolk.
Moi carece de autoridad moral para destituir al vicepresidente por disentir. No votamos a Moi para que eligiera a su sucesor, y él debería dejar esa decisión en manos del pueblo de Kenia, agregó Munguti, quien piensa que Saitoti sería mejor gobernante que Kenyatta.
El ex vicepresidente es un intelectual, un profesor de alto nivel internacional. Uhuru sólo aprovecha su apellido, y no estoy seguro de que sepa cómo dirigirse a un foro internacional, agregó.
Tres ministros integrantes de la Coalición Arcoirirs fueron destituidos a comienzos de este mes, y el ex viceministro de Educación, Mathews Karauri, anunció el jueves que abandonó la KANU y se afilió al opositor Foro para la Restauración de la Democracia (FORD)-Pueblo.
La KANU arrojó la democracia por la ventana. La conducción se ejerce al estilo comunista, con un jefe que es padre y madre del partido. Odio lo que ocurre en el partido gobernante, dijo Kararuri a periodistas.
El diario Daily Nation señaló este viernes que otros dirigentes de la KANU pueden seguir los pasos de Kararuri.
Saitoti se negó a comentar rumores de que discute su eventual integración a FORD-Pueblo.
Hubo gente que me envió mensajes de buena voluntad cuando supo que había sido destituido, y no hay razón para que los rechace, pero es muy claro que integro la KANU y quiero ser postulado por ella, se limitó a señalar.
Sin embargo, muchos piensan que el ex vicepresidente y otros dirigentes de la Coalición Arcoiris abandonarán la KANU si no triunfan en la Conferencia Nacional de Delegados.
Partidarios de Saitoti y de Raila Odinga, dirigente de esa facción y también aspirante a la postulación presidencial, amenazaron con boicotear la conferencia si el candidato no se elige mediante voto secreto.
La primera batalla por la sucesión de Moi será la elección de delegados de base a la conferencia, en septiembre.
Odinga preside una comisión de seis integrantes encargada de organizar y supervisar esa elección de delegados.
Observadores piensan que Moi puede llegar a un acuerdo con la Coalición Arcoiris o con parte de ella, mediante la oferta de altas posiciones en el próximo gobierno, en el cual es probable que haya nuevos cargos de primer ministro y de dos viceprimeros ministros, designados por el presidente.
Sin embargo, el presidente parece preferir el choque frontal con los disidentes, con la intención de castigarlos y amedrentarlos, una peligrosa táctica que puede resultar contraproducente. (FIN/IPS/tra-eng/ks/mn/mp/ip/02


