CARACAS – Fuerzas de rescate, equipos médicos, alimentos y otras ayudas llegaban masivamente o estaban en tránsito hacia Venezuela este viernes 26, dos días después de que un doblete de violentos terremotos sacudió el norte del país con un saldo provisional de al menos 920 muertos, 3360 heridos y miles de desaparecidos.
Centenares de edificios residenciales se desplomaron o dañaron hasta quedar inservibles con los dos sismos, de 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, registrados en la tarde del miércoles 24 y que afectaron sobre todo a Caracas, el vecino litoral sobre el Caribe y algunas ciudades al oeste de la capital.
En las primeras horas tras los terremotos, residentes, vecinos y voluntarios se abocaron a las tareas de rescate de personas de entre los escombros. Bomberos, policías y efectivos de defensa civil actuaron sobre todo en Caracas, pero en el litoral vecino, la zona más afectada, el auxilio fue muy precario y quedó mayormente en manos de la propia población.
La presidenta encargada del país, Delcy Rodríguez, al tiempo que daba cuenta de las ofertas y el arribo de ayuda internacional, visitó la ciudad portuaria de La Guaira y otras áreas del litoral vecino, al que declaró “zona de desastre”.
Asimismo, dispuso la militarización de la zona, aunque tan solo pasadas 36 horas de ocurrido el doblete sísmico, y luego de que residentes desesperados, tras quedar a la intemperie, protagonizaron saqueos a supermercados y otros establecimientos dañados por los terremotos.
Hasta ahora no hubo muestras de una movilización militar a gran escala para auxiliar con sus recursos a la población civil.
Por contraste, junto con expresiones de solidaridad, gobiernos de una veintena de países ya despacharon ayuda a Venezuela y algunos equipos se sumaron de inmediato a las tareas de búsqueda y rescate de sobrevivientes, instalaciones de hospitales de campaña y entrega y distribución de insumos, víveres y agua.
Venezuela se encuentra prácticamente inerme ante emergencias de envergadura, al cabo de años de crisis económica, deterioro de los sistemas de salud y otros servicios esenciales, desplome de los ingresos y merma en la calidad de vida, migración de millones de sus habitantes y una intensa conflictividad política, además de la dejación del Estado de sus funciones de prevención y respuesta.
Este año además el gobierno, interino, está en una condición frágil y bajo la tutela declarada de Estados Unidos, después de que fuerzas estadounidenses bombardearon Caracas y capturaron como prisioneros, para juzgarlos en Nueva York, al presidente Nicolás Maduro y a su esposa Cilia Flores, el pasado 3 de enero.
Estados Unidos comenzó a enviar ayuda desde bases de su Comando Sur en Puerto Rico, ofreció equipos de búsqueda y rescate desde sus estados de Virginia y California, y anunció que desembolsará hasta 150 millones de dólares en “respuesta rápida y vital” ante la emergencia.
El presidente Donald Trump dijo que “di instrucciones a todas las agencias de nuestro gobierno para que se preparen para actuar con rapidez. Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos”, como suele llamar a las autoridades interinas.
El manejo de la catástrofe causada por los terremotos podría convertirse en una prueba política para la corriente que ha dirigido el país durante los últimos 27 años -Rodríguez fue vicepresidenta con Maduro- y para la nueva relación con Estados Unidos, basada en un seguimiento de las directrices que dicta Washington.
Estados Unidos, que mantiene sanciones económicas sobre autoridades y empresas de Venezuela, anunció mediante su Oficina de Control de Activos Extranjeros una liberalización temporal de las operaciones financieras o comerciales referidas al auxilio con motivo de los terremotos.
Venezuela pidió a las Naciones Unidas el envío de equipos médicos de emergencia, que la Organización Mundial de la Salud reúne en Barbados, Colombia, Estados Unidos, República Dominicana y Suiza.
Una veintena de países han despachado o aprestan el envío de equipos de rescatistas, médicos y otros trabajadores de la salud -en algunos casos centenares, en otros pequeños grupos-, así como insumos médicos u hospitales de campaña, alimentos, agua embotellada y frazadas.
Alemania, Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, México, Qatar, Países Bajos y Suiza han enviado contingentes de rescatistas y bomberos, más profesionales de la salud, junto con cargamentos de alimentos, insumos y medicinas.
También han despachado u ofrecido ayuda material Brasil, Panamá, Turquía, República Dominicana, Rusia y Uruguay, en tanto China ofreció ayuda para las tareas de reconstrucción que seguirán a la emergencia.
Rodríguez anunció que con recursos que el país posee en el Fondo Monetario Internacional activará un fondo de 200 millones de dólares para ayudar a reconstruir hospitales y otras infraestructuras dañadas, así como para prestar auxilio a quienes perdieron sus viviendas.
En Caracas y en el interior de Venezuela la población se ha movilizado para prestar ayuda en forma de trabajo voluntario y con alimentos, medicinas y útiles varios llevados a oficinas públicas, iglesias y escuelas. El gobierno bloqueó el acopio de ayuda organizado por grupos que le son políticamente adversos.
La Cruz Roja señaló que “las necesidades más urgentes son las labores de búsqueda y rescate, así como el alojamiento de emergencia y la atención sanitaria”, lo que requiere acceso a agua potable, saneamiento y artículos para el hogar.
Un número desconocido de casas y edificios resultaron con grietas y otros daños de menor consideración pero que se traduce en pérdidas materiales que han afectado a centenares de miles de familias.
La emergencia, sin embargo, se concentra en unas 50 000 familias que han perdido sus hogares o que aún dan por desaparecidos a algunos de sus parientes. Centenares de personas buscan en listas a las puertas de hospitales -como muchas otras a través de las redes sociales- información acerca de sus familiares, vecinos y amigos.
De los terremotos, con epicentro en áreas ubicadas a unos 200 kilómetros al noroeste de Caracas, se han registrado en 36 horas más de 200 réplicas, según las autoridades. La capital venezolana experimentó antes terribles terremotos en los años 1967, 1900 y 1812.
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