AMBIENTE-CHINA: Prevención reduce daños de inundaciones

Las consecuencias de la inundación que sufre China podrían ser mucho peores si el gobierno no hubiera apelado a recetas ambientalistas preventivas luego de la catástrofe de 1998, en que murieron 4.000 personas.

Luego de esa devastadora inundación, que costó 36.000 millones de dólares a la economía china, el primer ministro Zhu Rongji dispuso un viraje radical del enfoque con que se hacía frente a las habituales lluvias veraniegas, dominado por las grandes obras de infraestructura.

El gobierno prohibió la tala en el curso superior del río Yangtsé o río Azul, el tercero del mundo por su longitud, para reducir la erosión del suelo, y ordenó a 2,5 millones de agricultores mudarse de la llanura de Jiangnan con el fin de que los lagos recuperaran el tamaño que tenían hace medio siglo.

En 1998, Zhu declaró el estado de emergencia nacional, movilizó al ejército y estuvo a punto de detonar las represas en el Yantsé para proteger las grandes ciudades industriales de la llanura, como Wuhan y Yueyang.

Luego, ordenó restaurar lagos y humedales, medidas sin precedentes en la historia del régimen comunista iniciado en 1949 bajo el liderazgo de Mao Zedong (1993-1976).

Uno de los principios cardinales del ”Gran Salto Adelante”, programa político lanzado por Mao en 1958, indicaba que la sociedad humana puede practicar en su beneficio severas intervenciones en la naturaleza.

En cambio, Zhu lanzó la consigna ”Regresar al campo, restaurar el lago, construir poblados”. Así, pidió a las comunidades que plantaran árboles y recuperaran los espejos de agua en la llanura de Jiangnan, alrededor del lago Dongting, entre las centrales provincias de Hunan y Hubei.

Cuatro años después, la estrategia de Zhu está dando sus primeros resultados.

”Las lluvias de este mes vinieron antes de lo usual y el área afectada fue muy amplia. Pero hemos podido dominar las aguas gracias a las medidas tomadas desde 1998”, dijo el subdirector de Control de Inundaciones de la provincia de Hunan, Yu Changming.

Las pérdidas económicas de este año serán mucho menores a las de 1998. Pero, según expertos, la temporada de lluvias no concluirá esta vez hasta mediados de octubre.

Las inundaciones ya afectaron a 8,4 millones de personas en China central, informó a fines de agosto la agencia estatal de noticias Xinhua.

De no haberse tomado medidas, ”las aguas ya hubieran roto definitivamente los terraplenes del lago”, dijo a Xinhua el director de Control de Inundaciones de Hunan, Zhang Shuofu.

Luego de las inundaciones de 1998, el gobierno asignó 19.200 millones de dólares a proyectos de conservación de agua y a reforzar la infraestructura de control de inundaciones alrededor de los grandes ríos, informó a fines de este mes el ministro de Recursos Hídricos, Wang Shucheng

En cinco decenios de régimen socialista, China construyó en sus ríos más represas, grandes y pequeñas, que ninguna otra nación, y aún está en proceso un ambicioso programa de construcción de centrales hidroeléctricas y diques, promovido por ingenieros ubicados en la cúspide del Partido Comunista.

Esa estrategia secó los reservorios naturales de agua a lo largo del Yangtsé, que tiene 6.380 kilómetros de longitud, sólo superada por el Nilo, en Africa septentrional, y del Amazonas, en América del Sur.

El exceso de agua en el cauce del río, antes absorbido por esos reservorios, se dirigió a otros construidos con ese fin. Así, desaparecieron dos tercios de los lagos alrededor del curso medio e inferior del Yangtsé, que pasaron de tener una superficie total de 18.000 kilómetros cuadrados a 7.000 en apenas 50 años.

La capacidad del lago Dongting cayó en los últimos 25 lagos de 14.700 millones de metros cúbicos a apenas 500.000 millones.

La Revolución China iniciada por Mao lanzó una campaña masiva de incorporación de territorios silvestres a la actividad agrícola, en especial para el cultivo de algodón y cereales, regida por estrictas y ambiciosas metas estatales para las cosechas.

Esa política secó los humedales y lagos. Ahora, el agua no tiene a dónde ir durante la temporada de lluvia del verano. Como consecuencia, los planificadores del Estado ordenaron elevar la altura de los diques para recoger suficiente agua de riego.

En la cuenca del río Yangtsé se manufactura 40 por ciento de la producción industrial y se cultiva 35 por ciento de la producción agrícola de China.

Pero estos proyectos agravaron las consecuencias de las inundaciones.

A fines de agosto, 10 millones de soldados y campesinos fueron movilizados para trabajar en la contención del agua. Unas 600.000 personas debieron ser evacuadas del área.

A pesar de la política lanzada por Zhu, el gobierno chino continúa desarrollando gigantescas represas. La principal de ellas es Tres Gargantas, iniciada en 1992, que será la central hidroeléctrica más grande del mundo.

Cuando las obras concluyan, lo que se prevé para 2009, 1,2 millones de personas habrán abandonado medio millar de poblados, que habrán sido tragados por un embalse de 643 kilómetros de largo.

La publicación británica especializada en medicina The Lancet advirtió que enfermedades mortales como la malaria y la esquistosomiasis podrían convertirse en endémicas en la región cercana al lago artificial, lo cual convertiría la obra en un ”Chernobyl hidroeléctrico”.

Al mismo tiempo, las autoridades mantienen el plan, concebido por Mao hace más de 40 años, de desviar miles de kilómetros el río Yangtsé desde el sur a las zonas industriales del norte, donde se encuentran Beijing y la ciudad industrial de Tianjin, a través de un sistema de canales divididos en tres grandes vías.

La agricultura y la industria del norte del país dependen del río Hoang Ho o río Amarillo, cuyo curso suele quedar seco antes de su desembocadura debido a la extracción de agua.

A medida que fluya agua del Yangtsé al norte, más agua marina ingresará en el lecho del río, lo que dificultará el abastecimiento de la población, los cultivos y el ambiente natural del delta formado en su desembocadura, según expertos.

La canalización del Yangtsé desplazará al menos a 370.000 personas. Otro gran proyecto, la ampliación de la represa Danjiangkou en el río Han, importante tributario del Yangtsé, desalojará a otras 250.000 personas.

Algunos expertos sugirieron que la falta de agua se solucione mediante la gestión sustentable de los recursos existentes. La promoción del ahorro y el uso de agua reciclada, así como la lucha contra la contaminación, son la alternativa, afirmaron. (FIN/IPS/tra-eng/ab/js/mj/dv en/02

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