/BOLETIN-DD HH/ YUGOSLAVIA: Activistas unidos por la paz,

Activistas de todo el mundo reunidos en esta ciudad de Holanda manifestaron puntos de vista contrastantes y hasta contradictorios sobre los bombardeos de la OTAN contra Yugoslavia.

La atención de los activistas que asistieron a la conferencia Llamado a la Paz de La Haya, convocada por varias organizaciones no gubernamentales y celebrada entre los días 12 y 15, se concentró en las operaciones de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) en los Balcanes.

El presidente yugoslavo Slobodan Milosevic fue, como se preveía, criticado por la expulsión de la mayoría musulmana y albanesa de la provincia serbia de Kosovo, pero los ataques aéreos de la OTAN, que ya llevan siete semanas, también recibieron las críticas de los activistas por la paz.

Los asistentes a la conferencia, organizado, entre otros, por la Oficina Internacional para la Paz, Asociación Internacional de Abogados contra las Armas Nucleares, Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear y el Movimiento Federalista Mundial, dijeron que los ataques pueden empujar al mundo a una catástrofe mayor.

"Estamos en la peor, más grave y más peligrosa coyuntura desde la crisis de misiles en Cuba", dijo Mary-Wynne Ashford, presidenta de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear.

Ashford agregó que Rusia no está dispuesta a permitir otro mes de bombardeos a Yugoslavia, y que incluso podría desatar su amenaza nuclear si la crisis persiste.

"Las fuerzas convencionales de Rusia están en pésimas condiciones, pero sus armas nucleares no. La más grave urgencia de hoy consiste en que nos dirigimos hacia la guerra mundial. Estados Unidos, estamos en una situación muy peligrosa", dijo Ashford ante el plenario.

En contraste, el ministro de Relaciones Exteriores de Holanda, Jozias van Aartsen, mencionó a Kosovo como un ejemplo de conflicto interestatal que debe ser combatido por otras naciones.

Van Aarsten prometió que la crisis en Kosovo terminará y agregó que "Milosevic debe aceptar y aceptará las demandas de la comunidad internacional". Ese comentario fue recibido con sarcasmo por algunos asistentes.

La ley internacional debe ajustarse para que las naciones puedan actuar en mejores condiciones para acabar con conflictos dentro de los estados y efectuar intervenciones humanitarias cuando sea necesario, agregó el funcionario holandés.

Ese argumento fue, en general, aceptado por activistas de derechos humanos y pacifistas que asistieron a la conferencia, pero con frecuencia sujeto a condiciones relativas a los límites al uso de la fuerza militar.

"Todas las partes en el conflicto de Kosovo deberían recordar que la acción militar debería realizarse solo dentro de los límites de la ley y la buena fe", dijo Pierre Sane, secretario general de Amnistía Internacional.

Sane apoyó la "protección y promoción de los derechos humanos" en Kosovo, pero también criticó la tardanza de otros países que no respondieron a los crímenes cometidos contra los albanokosovares, e inclusive que Belgrado retirara la autonomía de la provincia dentro de Yugoslavia.

"¿Dónde estaba la comunidad internacional en 1989?", preguntó.

La guatemalteca ganadora del premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, señaló que "no hay verdad en una situación de guerra", criticó a los dos bandos en pugna y criticó la limpieza étnica, así como las acciones bélicas.

"Creo fuertemente que la limpieza étnica debe eliminarse del mundo", pero "pido al señor Milosevic y a la OTAN que pongan fin a la guerra y encuentren la paz mediante el diálogo", dijo Menchú al plenario.

A nadie sorprendió que, a pesar del gran número de conflictos que hay actualmente en el mundo, los ataques a Yugoslavia acapararan la mayor parte del debate en la conferencia de paz de Holanda, uno de los 19 países de la OTAN.

Para muchos de los más de 7.000 participantes del Llamado a la Paz de La Haya, el conflicto, la primera guerra con participación militar activa de la OTAN, brindó claras lecciones sobre las modernas formas de combate.

Para Menchú, que fue testigo de masacres de la población maya quiché de las áreas rurales de Guatemala, el vaciamiento de los pueblos kosovares reforzó su propia oposición a todas las guerras.

"Como testigo de los genocidios que ocurrieron en Guatemala, puedo afirmar que no existen las guerras justas", afirmó.

Para José Ramos Horta, negociador de la paz en Timor Oriental y ganador del Premio Nobel de la Paz, el conflicto también expuso la hipocresía de algunas potencias occidentales que procuran una reivindicación moral en los Balcanes.

Los mismos países que "están bombardeando Serbia y haciéndola retroceder a la edad de piedra" son los que vendieron armas a la dictadura encabezada en Indonesia por Alí Suharto, que invadió Timor Oriental en 1975 y mató a unas 200.000 personas, dijo.

La lección de esas masacres, según Ramos Horta, deberían ser simples: "No apoyar a los dictadores y no venderles armas".

Sane, que anunció el lanzamiento de la Red de Acción Internacional sobre Armas Pequeñas, que reúne a unas 200 organizaciones que se oponen en todo el mundo al tráfico de esos artefactos, dijo que "el control eficaz de las armas es algo que no puede dejarse sólo en manos del gobierno".

"Las armas pequeñas son un gran problema. Así como el primer paso hacia la abolición de la esclavitud fue abolir el comercio de esclavos, el primer paso hacia el fin de los arsenales nacionales excesivos debe ser prohibir el comercio de armas", dijo Cora Weiss, presidenta del Llamado a la Paz de La Haya.

Cualquier intento de abolir las armas pequeñas debe tener en cuenta la economía del comercio mundial de armas, dijo la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, en un mensaje desde Birmania, grabado en video.

"Estas armas no caen del cielo. Fueron hechas por seres humanos", dijo Suu Kyi, líder por la democracia de Birmania.

Las armas pequeñas no fueron las únicas de las que hablaron los funcionarios que asisitieron a la conferencia. Muchos de ellos, desde el novelista indio Arundhati Roy hasta el viceprimer ministro sueco Lena Hjelm-Wallen, se unieron a Ashford en su crítica a la existencia de arsenales nucleares.

"A la larga, la única defensa contra las armas nucleares es su eliminación total", dijo Hjelm-Wallen. (FIN/IPS/tra- en/fah/ak/at/mj/hd ip/99

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