IRÁN-EEUU: Entre la guerra psicológica y la real
Tres años después de la caída de Iraq, la capital de Estados Unidos es una olla de rumores sobre la aparente intención del gobierno de George W. Bush de atacar Irán, tal vez con armas nucleares.
Tres años después de la caída de Iraq, la capital de Estados Unidos es una olla de rumores sobre la aparente intención del gobierno de George W. Bush de atacar Irán, tal vez con armas nucleares.
Serios problemas enfrenta la aprobación del polémico acuerdo de cooperación nuclear entre Estados Unidos e India, que analiza desde esta semana el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense.
Estados Unidos no abrió un diálogo sobre el plan de desarrollo nuclear de Irán en mayo de 2003 porque todo acercamiento diplomático fue bloqueado por neoconservadores que promovían en Washington un «cambio de régimen» en Teherán.
Irán podría ejecutar a siete prisioneros en represalia por eventuales sanciones del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) contra su plan de desarrollo nuclear, alertó la organización humanitaria Amnistía Internacional.
El ala más derechista del gobierno de Estados Unidos ya perdió la batalla contra el inicio de negociaciones directas con Irán por la estabilización de Iraq, ya acordado entre los gobiernos de George W. Bush y Mahmoud Ahmadinejad.
India no esperó mucho después de firmar un acuerdo de cooperación nuclear con Estados Unidos para asegurarse, mediante otro convenio bilateral, combustible físil ruso con destino a dos reactores civiles.
A diferencia del debate que precedió a la guerra en Iraq, Estados Unidos y la mayor parte de Occidente parecen coincidir en que la actividad nuclear de Irán debe contenerse. Pero hasta cuándo seguir la línea de Washington es una
La disputa sobre el controvertido programa nuclear iraní fue remitida al Consejo de Seguridad de la ONU. Pero China teme que todo el sistema de no proliferación haya sido desestabilizado por el acuerdo nuclear entre Estados Unidos e India, aún
El acuerdo de cooperación nuclear logrado por el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su par de India, Manmohan Singh, abre camino hacia un paisaje de pesadilla, advierten expertos, políticos y activistas de ambos países.
Pakistán recibirá este sábado con cierta aprensión al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, que acaba de sellar un importante acuerdo de cooperación nuclear con India, histórico rival en Asia meridional.
La visita de tres días a India del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, marca la intención de ambos países de consolidar su alianza política y especialmente la militar, a pesar de retrocesos en la cooperación nuclear.
Mientras el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, inicia su visita Pakistán e India, una importante organización independentista de Cachemira sostuvo que la violencia en esa zona debía finalizar antes del inicio de negociaciones sobre su estatus.
La escalada de la crisis por el programa de desarrollo nuclear de Irán parece haber convencido al público de Estados Unidos de que Teherán es la mayor amenaza que hoy afronta Washington, más aun que la red terrorista Al Qaeda.
El Pentágono es el gran ganador del reparto presupuestario estadounidense, pero la falta de precisión para determinar el enemigo podría costarle caro en el largo plazo.
El acuerdo de cooperación nuclear entre Estados Unidos e India, una complicada jugada geopolítica que implica el ingreso formal del país asiático al selecto club de naciones poseedoras de la bomba atómica, se sacude aun antes de entrar en vigor.
Ahora que Occidente acordó con China y Rusia derivar las actividades nucleares de Irán al Consejo de Seguridad de la ONU, está sobre la mesa una grave escalada de la tensión.
Mientras la comunidad internacional discute las opciones para detener el plan de desarrollo nuclear de Irán, los líderes de China se debaten entre perder a un socio económico fundamental o arruinar su acercamiento con Estados Unidos.