NEPAL: Cocinas ecológicas para vivir mejor
Cuando la nepalesa Binita Lamichhane se casó, a los 18 años, le preocupaba que su esposo tuviera los ojos inyectados en sangre. Cuando le preguntaba qué le había ocurrido, él simplemente respondía: «Humo».
Cuando la nepalesa Binita Lamichhane se casó, a los 18 años, le preocupaba que su esposo tuviera los ojos inyectados en sangre. Cuando le preguntaba qué le había ocurrido, él simplemente respondía: «Humo».
Quienes dirigen el Banco Central Europeo (BCE) no son muy buenos en materia económica. Continúan adhiriendo a un punto de vista desatinado sobre la economía y sobre el rol que el banco juega dentro de la misma.
José Domingo Guariglia entrevista a DANIEL MITTLER, de Greenpeace Internacional
Los escalofriantes detalles del secuestro y asesinato del activista srilankés por los derechos humanos Pattani Razeek parecen tomados de una película de suspenso, pero son reales.
No hay nada que a la bangladesí Jasinta Nokrek le guste más que recorrer el denso bosque de Modhupur, como siempre hicieron sus ancestros de la tribu garo. Ahora, ella, sus vecinas y amigas se ocupan de mantener a raya
Los problemas de segmentación del sistema educativo de Chile no son ajenos al resto de América Latina, pero en este país adquirieron un carácter mucho más complejo.
La demanda presentada por dos organizaciones defensoras de indígenas en la corte del distrito de Hawái contra la Administración Nacional Atmosférica y Oceánica revela la conexión entre la destrucción ambiental y las violaciones de sus derechos en ese estado de
La legión de microblogueros que se expande rápidamente en China superó los esfuerzos del gobierno por supervisar, incidir y censurar la información que circula en Internet. El hecho se hizo evidente tras el accidente de tren de Wenzhou, que desató
Matashichi Oishi, víctima de la radiación emanada de un ensayo nuclear realizado por Estados Unidos en el atolón de Bikini en 1954, visitará Hiroshima este sábado 6 en recuerdo de la bomba atómica que explotó hace 66 años en esa
«Aun si 100.000 personas murieran de hambre en Corea del Norte, los extranjeros que están allí no se enterarían», dijo un trabajador humanitario que pasó tres años en ese país.
Continúa la violencia en la sureña ciudad pakistaní de Karachi, donde al menos 42 personas han muerto desde el lunes.
Cuando en 2010 reabrió sus puertas el antiguo Hotel Astor, puso en evidencia el interés de los dirigentes locales por promover la identidad moderna de esta oriental ciudad china abrazando su patrimonio colonial.
Un grado de radiactividad «fatal para los seres humanos» se detectó cerca del sistema de ventilación entre dos reactores de la central nuclear japonesa de Fukushima, según la empresa que la opera.
El proyecto le dio un sentido trascendente a su vida y la transformó en una lideresa popular reconocida internacionalmente, pero la argentina Margarita Barrientos quisiera que no hubiera más comedores para indigentes como el que ella organizó en el sur
En la vieja bahía de la capital islandesa, un pequeño grupo de voluntarios con camisetas celestes reparten folletos que dicen «Meet us, dont eat us» (Conózcanos, no nos coma).
La nepalesa Dawa Gyalmo Sherpa, de 46 años, es la dueña de «Riverside Khajaghar», antes una pequeña y sencilla casa de té que se potenció cuando una organización no gubernamental revivió la ruta de senderismo que atraviesa su aldea.
La nueva casa de Subhan Khatun no se parece en nada a la que fue arrasada por las inundaciones monzónicas de 2010, que azotaron a una quinta parte de Pakistán y dejaron 2.000 muertos.