KUALA LUMPUR – La Estrategia de Defensa Nacional (NDS, en inglés) de Estados Unidos de enero de 2026 se aleja considerablemente de las anteriores, incluidas las del primer mandato de Donald Trump. ¿Se trata de una estrategia deliberadamente engañosa? ¿O acaso la política real, incluida la guerra, está motivada por otras consideraciones?
Estrategia de Defensa Nacional
La NDS, de 34 páginas, comienza afirmando: «Durante demasiado tiempo, el gobierno de Estados Unidos descuidó —e incluso rechazó— anteponer a los estadounidenses y sus intereses concretos».
Al igual que la última Estrategia de Seguridad Nacional (NSS), publicada por el secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional Marco Rubio en diciembre de 2025, la NDS afirma que su objetivo es poner a «Estados Unidos primero».
Ambos documentos prometen «no más de lo mismo». Afirman cambiar décadas de estrategia, supuestamente en interés nacional. A diferencia de anteriores planes militares estadounidenses, la NDS está llena de retórica vaga y evita las intervenciones en el extranjero.
Pero solo en el primer año de Trump 2.0 (en contrapartida con su primer gobierno (2017-2021)), Estados Unidos bombardeó 10 países y amenazó al menos a cuatro más, todos en América. A pesar de la escasa mención en ambos documentos, ¡la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán se reanudó el 28 de febrero!
Europa
La NDS afirma que Estados Unidos está reduciendo su papel militar directo en Europa, pero sigue queriendo ejercer influencia.
Se compromete a seguir siendo fundamental para la Otan (Organización del Tratado del Atlántico Norte) «incluso mientras ajustamos la postura y las actividades de las fuerzas estadounidenses en el teatro europeo» para cumplir con las prioridades de Estados Unidos.

Señalando que «Rusia seguirá siendo una amenaza persistente pero manejable para los miembros orientales de la OTAN en el futuro previsible», la NDS insiste en que los aliados de la Otan deben «asumir la responsabilidad principal de la defensa convencional de Europa».
La NDS se muestra ambivalente respecto al apoyo agresivo de Europa a Volódimir Zelenski, de Ucrania, y prevé una reducción de la presencia de tropas en las fronteras de la Otan con Ucrania.
Muchos aliados europeos se quejan de que la administración Trump ha creado un «vacío de seguridad» al dejar que Europa se enfrente a Rusia con un apoyo estadounidense incierto.
También critican la insistencia del secretario de Defensa (internamente llamado ahora de Guerra) Pete Hegseth en «opciones creíbles para garantizar el acceso militar y comercial de Estados Unidos a terrenos clave». La NDS insiste en algo más que el acceso a Groenlandia y al Canal de Panamá.
Publicada días después de que Trump afirmara que tenía un «marco para un futuro acuerdo» sobre seguridad en el Ártico con el jefe de la Otan, Mark Rutte, insistió en que garantizaba el «acceso total» de Estados Unidos a Groenlandia, territorio que durante mucho tiempo ha pertenecido a Dinamarca, miembro de la Otan.
Sin embargo, funcionarios daneses insistieron en que las negociaciones formales aún no habían comenzado. Trump también amenazó con aranceles a las naciones europeas que se opusieran a su plan para Groenlandia.
Hemisferio Occidental
La NDS respalda la NSS y el enfoque de la «Doctrina Donroe» de Trump en el Hemisferio Occidental, concibiendo las Américas como el patio trasero de Estados Unidos. Esa doctrina juega con el nombre de Trump y el de James Monroe, el quinto presidente de Estados Unidos, que en 1823 lanzó como eje de la política exterior la consigna: «América para los americanos», que fijaba que se consideraría «hóstil» cualquier intervención de otras potencias, entonces las europeas, en países del continente.
En su discurso de enero en Davos, el primer ministro canadiense Mark Carney adquirió notoriedad por decir sin embagues que las acciones de Estados Unidos desde que Trump volvió a la Casa Blanca, en enero de 2025, están alterando las normas internacionales establecidas.

La NDS que se publicó tres días después, tras una semana de tensiones entre la Casa Blanca y sus aliados occidentales,se indica que la cooperación con las Américas, incluido Canadá, es condicional, para «garantizar que respeten y hagan lo que les corresponde para defender nuestros intereses comunes».
Advierte de que Estados Unidos «defenderá de forma activa y sin miedo los intereses de América en todo el hemisferio occidental. Y donde no lo hagan, estaremos preparados para tomar medidas específicas y decisivas que promuevan de forma concreta los intereses de Estados Unidos».
Trump había declarado eb su primer año que Estados Unidos debería recuperar Panamá y su canal, acusando al gobierno de ceder el control a China. Más tarde, sin embargo, Trump se mostró más ambiguo sobre la «recuperación» tanto del país como del canal, que construyó en 1903 y cuyo control mantuvo hasta 1999, al culminar los acuerdos binacionales suscritos en 1977.
Muchos también dudan de las intenciones de Trump al secuestrar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, aparentemente para juzgarlos por delitos de narcotráfico en Estados Unidos, el 3 de enero de este año.
Asia-Pacífico
La anterior NDS, publicada en 2022 bajo el mandato del entonces presidente Joe Biden, había considerado a China la principal amenaza de Estados Unidos. Biden también adoptó la alianza indopacífica de Trump 1.0 para rodear a China.
Por el contrario, la nueva NDS describe a China como una potencia consolidada en la región indopacífica a la que solo hay que disuadir de dominar a Estados Unidos y a sus aliados.
El objetivo, dice, «no es dominar a China; ni estrangularla o humillarla (…) Esto no requiere un cambio de régimen ni ninguna otra lucha existencial (…) El presidente Trump busca una paz estable, un comercio justo y relaciones respetuosas con China».
¡La NDS propone incluso «una gama más amplia de comunicaciones entre las fuerzas armadas» con sus homólogos chinos! Este giro de 180 grados se produjo tras la retirada de la Administración de su amenaza de una escalada arancelaria de represalias tras el éxito de las medidas de China.
La NDS de Biden de 2022 prometía que Estados Unidos «apoyaría la autodefensa asimétrica de Taiwán». La nueva NDS no ofrece tales garantías a la provincia insular autónoma de China, que Pekín advierte que tomará por la fuerza si es necesario.
La NDS también aboga por «un cambio radical —en enfoque, orientación y tono—», insistiendo en que los aliados de EE. UU. deben asumir una mayor responsabilidad a la hora de hacer frente a adversarios como China, Rusia y Corea del Norte.
Insiste en que «Corea del Sur es capaz de asumir la responsabilidad principal de disuadir a Corea del Norte con un apoyo estadounidense crucial, aunque más limitado».
Recortar los costes del imperio
Al igual que Trump, la nueva NDS quiere que los aliados paguen mucho más por la «protección» de Estados Unidos.
Se hace eco de sus frecuentes críticas a los aliados por aprovecharse de administraciones anteriores para subvencionar su defensa y por mostrarse desagradecidos por la protección de Estados Unidos.
Pero los términos de tal subordinación siguen siendo ambiguos y arbitrarios, incluso extorsivos y corruptos. Las monarquías del Golfo pueden lamentar ahora sus generosas donaciones al presidente, aparentemente de poca utilidad hasta el momento.
El trato de Trump a los aliados, la guerra contra Irán liderada por Netanyahu y los continuos esfuerzos liderados por Estados Unidos para «contener» a China sugieren que ambos documentos ofrecen una orientación deficiente para conocer y comprender, y mucho menos anticipar, las políticas de Estados Unidos en el extranjero.
Jomo Kwame Sundaram es un antiguo profesor de economía y ex secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico, que recibió el premio Wassily Leontief por promover un pensamiento económico sin fronteras.
Nurina Malek es licenciada en Economía por la estadounidense Universidad de Wisconsin-Madison y actualmente trabaja en investigación de políticas en el Instituto de Investigación Khazanah, basado en Kuala Lumpur, la capital de Malasia.
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